12ª Jornada
Sábado, 9 de abril de 200

Torres de Berrellén - Luceni

Parcial 20 Km; Total 328 Km; A Santiago: 747 Km

El Camino del Ebro (2)
El Pabellón

     Segunda noche de imaginaria. Las ráfagas de viento golpeando la estructura metálica del Pabellón y el frío han sido los culpables de que durmiese muy poco. Cada vez que me levantaba por necesidad y como un sonámbulo salía a la cancha para llegar a los aseos alumbrado con el tenue haz luminoso de una pequeña linterna, me entraba un miedo atroz. La soledad, el silbido del viento, el crujir metálico de la estructura y la profunda oscuridad creaban el escenario idóneo para ese sentimiento de pavor. No tardaba mucho en volver al habitáculo y refugiarme vestido en el saco esperando con ansiedad la hora del alba para levantarme definitivamente y salir de esta boca de lobo. Solo faltaría que se me viniera encima el Pabellón -especulaba mientras intentaba conciliar un sueño que nunca lograba. Noche eterna para mí. Pero todo llega y el alba no podía ser una excepción.

      A las ocho me encuentro por fin desayunando en el único bar del pueblo abierto: el Bar Avenida. Hace un frío glacial y el cierzo a más; qué bien!!.

      Los 12 km que me separan de Cabañas del Ebro se me hacen interminables, no hay manera de avanzar. A veces la fuerza del viento me para en seco. Mi única obsesión en esos momentos es: avanzar, avanzar, avanzar...Estoy convencido que es peor el viento que la lluvia para andar y este que está soplando hoy es de los que se las trae.

       En Cabañas del Ebro me cuelo como una bala en un bar y al calorcillo de la chimenea me tomo unos huevos fritos con jamón que me den fuerzas para continuar. Ni que decir tiene que me saben a gloria bendita. Un café bien caliente completa el almuerzo.

       Salgo al exterior abrigado hasta las cejas para conseguir hacer otro tramo de la etapa. Son 5 km los que me separan de la siguiente localidad: Alcalá de Ebro (1). Un kilómetro y medio antes de llegar a Alcalá paso por una gran finca con restaurante, lagos, arroyos, fuentes, carpas y grandes superficies verdes que haciendo honor al lugar se llama "Insula Barataria". Hay movimiento en el acceso a la finca, coches de lujo no cesan de llegar al aparcamiento con gente encopetada, dado el día de la semana es posible que se vaya a celebrar alguna boda. Menudo día les ha tocado en suerte!!.

      Son las doce y media cuando llego a Alcalá de Ebro. A la salida del pueblo, junto a una cerrada revuelta del río, me topo con la escultura cubierta de cardenillo de Sancho Panza vestido con atuendo de campesino baturro en posición meditabunda con una leyenda sobre una placa:

       "Hoy día a tantos de tal mes
y de tal año, tomó la posesión
desta ínsula el señor Don Sancho Panza,
que muchos años la goce.
(Cervantes)"

Sancho Panza

      Entiendo que el bueno de Sancho esté reflexionando sobre la gran responsabilidad adquirida al aceptar la gobernación de la "ínsula":

      "Mirad amigo Sancho, respondió el Duque, lo que puedo dar os doy, que es una Ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada y sobremanera fértil y abundosa, donde si vos os sabéis dar maña, podréis con las riquezas de la tierra granjear las del cielo".

       Y más adelante dice Cervantes por boca de D. Quijote "Digo, pues, que con todo su acompañamiento llegó Sancho a un lugar de hasta mil vecinos, que era de los mejores que el duque tenía. Diéronle a entender que se llamaba "la ínsula Barataria", o ya porque el lugar se llamaba "Baratario" o ya por el barato con que se le había dado el gobierno. Al llegar a las puertas de la villa, que era cercada , salió el regimiento del pueblo a recibirle, tocaron las campanas y todos los vecinos dieron muestras de general alegría y con mucha pompa le llevaron a la iglesia mayor a dar gracias a Dios, y luego con algunas ridículas ceremonias le entregaron las llaves del pueblo y le admitieron por perpetuo gobernador de la ínsula Barataria".

      El entorno es bucólico y fascinante: a la derecha de la estatua de Sancho Panza se extiende una chopera plateada y erguida, que invita a perderse por ella. Una simple mirada a las torres de la iglesia de la Santísima Trinidad nos recuerda que aquí se hizo gobernador el inmortal y sabio Sancho Panza, pero que ahora quien domina la situación son las cigüeñas, que se asoman al sucio espejo del Ebro. Otra pareja de cigüeñas reposan en un nido construido sobre una torreta en medio del recodo del río.

      Después de tomar una foto de recuerdo emprendo los 3 km restantes hasta Luceni que me llevan casi una hora de pesada marcha sobre una ancha pista de tierra.

      A la una y media me hallo en la Plaza Mayor de Luceni intentando localizar la Pensión Venus. No se ve un alma a quien preguntar. Menos mal que logro descubrir el cártel en una calle a la izquierda de la plaza. Sin más premura, me dirijo directamente a la Pensión donde la dueña muy cordial me asigna una de las habitaciones y me sella la credencial.

       Después de una buena ducha me voy directamente a la cama. El almuerzo de Cabañas ha sido suficiente para no sentir hambre.

       A las cinco recibo la llamada de Ales que se interesa por mi situación: Dentro de una hora estoy ahí con Yago -me comunica-.

      Nada mas llegar, entran en el bar que está pegado a la Pensión donde les estoy esperando. Alrededor de una mesa departimos sobre mi situación, el tiempo infernal que hace, la pena de no haber sido posible vernos en Zaragoza. Por unas cosas u otras -les digo- no ha sido posible un encuentro con los amigos zaragozanos como hubiera sido mi deseo. Vamos a dar una vuelta en el coche -me contesta Ales- no está la tarde para andar por la calle.

      Ales nos lleva hasta la salida del pueblo de Gallur para sondear el camino que debo seguir mañana, todo él por carretera. El tiempo va empeorando, es cuestión de regresar. Damos una vuelta por Luceni, Ales me quiere enseñar la Iglesia pero está cerrada. En fin, nos entretenemos como podemos y llegada la hora nos despedimos. Ha sido una visita tan grata como inesperada.

       Directamente entro al bar a esperar la hora de la cena. Hoy sí que voy a dormir bien para recuperar el sueño perdido ayer en el inolvidable Pabellón Deportivo de Torres de Berrellén.

      Buenas noches y hasta mañana.

       NOTAS:
(1) Comenzó a denominarse así, hacia el año 1563. Es donde Cervantes, sitúa en su imaginación la "INSULA BARATARIA", de la segunda parte, de su obra "D. Quijote de la Mancha" y algunos detalles son tan exactos, que sin duda, los debió conocer en la estancia con los Duques, hacia 1595 o 1602, en que se supone que escribió esta parte de la novela en el propio palacio de éstos, en Pedrola.

Zaragoza-Torres de Berrellén Luceni-Mallén
Inicio