16ª Jornada
Miércoles, 13 de abril de 200

Alfaro - Calahorra

Parcial 24 Km; Total 420 Km; A Santiago: 655 Km

El Camino del Ebro (6)
La ciudad de la verdura

     Los primeros albores del día me despiertan. Son las siete cuando "tocan diana". Las dos mantas que me tapaban han sido casi insuficientes para el frío y la humedad que hacía.

     A las siete y veinte ya marcho por la Avenida del Burgo Viejo para dirigirme a la cafetería del Hotel Palacios (frente a la Plaza de Toros) donde, siguiendo la costumbre, hago un buen desayuno .

     A las ocho me encuentro junto a la Plaza de Toros donde veo la primera flecha de la etapa. Menos mal que por lo menos el viento ha amainado bastante, ya era hora, aunque el frío continúa. Cruzo el río Alhama por un puentecillo y tras unos 2 kilómetros y pico de arcén por la carretera paso por delante de la Ermita del Pilar. Un poco más allá dejo la carretera por una pista asfaltada a la derecha que atraviesa la vía férrea. Hacia el norte diviso la población de Milagro bañada por los metros finales del río Aragón poco antes de desembocar en el Ebro. Entre huertos de frutales y hortalizas y disfrutando del día soleado llego a la población de Rincón de Soto después de unos 12 km desde el Albergue. Son las diez y veinte, buena hora para almorzar en el bar Avenida.

     Después de cargar baterías y tras unos momentos de confusión al no encontrar señales de flechas y tras preguntar por el Camino Viejo de Calahorra que comienza después de una gran avenida, consigo recuperar la señalización.

     Una vez en el Camino de Calahorra, me detengo a hablar con unos labradores que están en plena faena. Mire -me dicen- por allí viene un buen correcaminos del pueblo. Se trata del Sr. Jesús que con sus 86 años todavía le sobran fuerzas para recorrer unos diez kilómetros de ida y vuelta por este camino.

     Jesús se convierte en mi acompañante. Desde el tramo de Catí a la Ermita de la Vallibana que conté con la presencia de Miguel Angel, he ido siempre solo y desde entonces llevo casi 400 km de eternos soliloquios. Después de tanto tiempo no os podéis imaginar lo que se agradece un poco de compañía y si es como la de Jesús, mejor que mejor pues no para de darme conversación. Me va dando explicaciones de todo lo que vamos encontrando al paso. Mire -me dice- ve aquel pueblo que llevamos al través?. Es Aldeanueva del Ebro, un pueblo como muchos otros a lo largo y ancho de la geografía española que llaman "de las tres mentiras" porque ni es aldea, ni nueva, ni por supuesto pasa el Ebro por ella. Es el pueblo mas rico de España -recalca bien- su gran riqueza se la debe principalmente a la elaboración de vinos y menudas tierras tienen para cultivar sus cepas!! Y muy buen vino, por cierto, de eso pueden estar orgullosos-.

     No para de darme pelos y señales de las cosas mas insignificantes. Mal año para las capotas (alcachofas) -sigue exponiéndome-, ha hecho mucho frío y las ha quemado. Esos árboles que tenemos a nuestra izquierda son frutales que ya están en flor. Estos más próximos son peras de la variedad "blanquilla" y aquellos otros "conferencia". Se cultiva mucho la alfalfa, algunos olivos y también existe algo de ganadería. Precisamente en esta finca de la derecha habían toros y vacas, ahora no veo ninguna. Ah, sí allí al fondo están a la sombra de unas encinas-....

     Han pasado casi cinco kilómetros desde que nos encontramos. Una hora de camino que se me ha pasado como un suspiro. Me dice que va a regresar, ya está bien por hoy. Vaya 86 años bien llevados!!. Le agradezco mucho su compañía. La compañía no se paga -concluye despidiéndose mientras vuelve sobre sus pasos y me deja de nuevo en la mas absoluta soledad-.

El Crucifijo
El Crucifijo

      Una hora mas tarde paso junto a la gran finca del Tío Simón. Ya tengo a Calahorra a tiro de piedra sobre las laderas de un cerro. Solo me quedan 2 km para llegar que se me hacen larguísimos y más aun por el asfalto que hace que mis pies sufran. A la altura del Santuario del Carmen me topo con un símbolo jacobeo del Camino del Ebro, el Crucifijo o Humilladero del siglo XVI levantado en memoria de los peregrinos. Cruzo el río Cidacos por un largo puente que me deja junto a la esbelta Catedral de Santa María que me sorprende por estar construida en la parte baja de la población. Ahora toca una fuerte subida para adentrarte en el centro. Podría haberme alojado en el Albergue de Peregrinos del Convento de San Francisco de cuyas instalaciones tengo excelentes referencias, pero estoy comprometido con Mª Pilar Urrutia y a su encuentro me dirijo. Mi primera impresión de Calahorra es que se trata de una gran ciudad.

Plaza del Raso
Plaza del Raso

      En la Plaza del Ayuntamiento, pregunto por la Plaza del Raso que es donde he quedado con Mª Pilar. A las dos y cuarto estoy en esta céntrica plaza junto a su Albergue particular esperando su llegada que se produce casi de inmediato. Después de los saludos de rigor, me adjudica una de las habitaciones quedando para vernos por la tarde. Me produce una sensación inmejorable. Resulta que es un albergue propiedad de Mª Pilar que ofrece y administra de forma totalmente altruista.

     Después de una buena ducha, salgo a tomarme un tentempié y acto seguido a descansar un poco, sobre todo los pies que noto algo resentidos por la dureza del asfalto del último tramo de la etapa.

      A las seis salgo a visitar la ciudad. En primer lugar echo un vistazo a la Plaza del Raso, punto neurálgico de la antigua aljama que contó con la comunidad judía mas importante de La Rioja que se regía de forma totalmente autónoma. Aún se conserva en el Museo de la Catedral de Santa María el que era su libro de rezos: La Thora. En uno de sus lados se sitúa la neoclásica Iglesia de Santiago que aunque está abierta se encuentra en plena restauración. No obstante puedo contemplar el maravilloso Retablo Mayor dedicado al Apóstol cuya imagen preside bajo la caracterización de matamoros.

     Por una de las calles adyacentes a la plaza me encamino hacia la Plaza del Ayuntamiento presidida por la escultura central del Emperador Quintiliano hijo de la ciudad y considerado uno de los mas importantes retóricos y pedagogos de su tiempo. Fue proclamado emperador del Imperio Romano tras la muerte de Nerón.

Plaza del Ayuntamiento

      A la derecha comienza el Paseo del Mercadal encabezado por un formidable rollo jurisdiccional, conocido popularmente por La Moza. El Paseo es bonito y espacioso, digno de una gran ciudad. En esta zona era donde se asentaba el circo de la romana Calagurris. El Paseo desemboca en unos jardines donde está ubicado el Parador Nacional y un gran mirador desde donde se divisa la fértil vega del Cidacos y del Ebro en cuyas tierras se cultiva una gran variedad de hortalizas que son la base de la rica gastronomía calagurritana y que hace que Calahorra sea conocida por la ciudad de la verdura.

     Con paso tranquilo voy regresando a la Plaza del Raso y hago tiempo sentado en una terraza junto a la Iglesia de Santiago. Hace una tarde espléndida con una temperatura ideal (18º marca un termómetro), definitivamente el viento ha desaparecido. Recibo la llamada de mi buen amigo Antonio desde Logroño informándome que en Alcanadre no existen servicios para el peregrino. Que me ponga en contacto con el Ayuntamiento o la Guardia Civil que algún sitio me habilitarán en las piscinas. Mañana Dios dirá.

      Poco después encuentro a Mª Pilar con la que mantengo una conversación entretenida. Es una gran conocedora del ambiente peregrino, lástima que tenga sus más y sus menos con los gestores del moderno Albergue de Peregrinos. Es un hecho constatado que en los lugares donde coexisten dos o mas Albergues, las relaciones entre ellos sean difíciles. Le pregunto a Mª Pilar por la Catedral de Santa María y el motivo por el que está construida en la parte baja de la ciudad. Resulta que se construyó en el lugar donde fueron martirizados los santos patrones de la ciudad: San Emeterio y San Celedonio, soldados ambos de las legiones romanas. Le comento la información de Antonio sobre Alcanadre. Yo de ti -me indica- continuaría hasta Arrúbal, por lo menos tienes un hostal en la carretera si no encuentras nada en el pueblo y luego se te hará menos pesada la llegada a Logroño. Posiblemente le haga caso, depende de mi estado físico y de lo que me encuentre en Alcanadre.

     Es una pena no disponer de tiempo para visitar otros lugares y monumentos interesantes, de los que me habla Mª Pilar, entre otros, la Catedral de Santa María, el Santuario del Carmen de estilo barroco, el Palacio Episcopal, el convento de las Carmelitas donde se puede admirar un magnífico Cristo de la Columna, la Iglesia de San Francisco (cerrada al culto) que forma parte de un edificio conventual situado en la antigua acrópolis y la de San Andrés con su fastuosa portada gótica y un admirable cuadro de la Inmaculada Concepción de Ribera. Lo tendré en cuenta para una próxima ocasión.

     La tarde languidece y aunque me pese, no tengo mas remedio que despedirme de Mª Pilar agradeciéndole sus múltiples atenciones. Puedes ir a cenar al Centro Comercial ARCCO -me recomienda- se come bien y además es barato.

      Me acerco al Centro Comercial donde doy una vuelta por los establecimientos aprovechando para comprar unas naranjas para la etapa de mañana y por último y siguiendo los expertos consejos de Mª Pilar, hago una cena ligera en uno de sus restaurantes.

      Vuelta al Albergue y a descansar que la de mañana tiene visos de que será una larga jornada.

     Buenas noches y hasta mañana.

Tudela-Alfaro Calahorra-Arrúbal
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