Logroño-Puente de piedra

18ª Jornada
Viernes, 15 de abril de 200

Agoncillo-Logroño

Parcial 14 Km; Total 466 Km; A Santiago: 609 Km

El Camino del Ebro (8)
El Camino Francés

     Hoy no tengo ninguna prisa en levantarme, Antonio me recogerá a las diez para llevarme a Agoncillo. Aunque el Camino a pié lo dejé en Arrúbal, no creo que al amigo "Santi" le sepa mal que escamotee esos 3 km que separan ambas poblaciones y menos aún después de la enrevesada etapa de ayer.

      Después de un buen desayuno, salgo de peregrino al encuentro de Antonio. En el camino, miro al cielo. Su aspecto ha mejorado bastante. Solo unas nubes dispersas aunque creo que tendré suerte y no lloverá. Corre una brisita fresca y luce el sol, buena mañana para caminar.

Castillo de Agoncillo
Castillo de Agoncillo

      Antonio aparece puntual como un clavo y me traslada a Agoncillo. En la plaza tiene lugar el mercadillo semanal por lo que se percibe mucho ambiente. Después de hacerme una foto frente al castillo nos despedimos hasta la hora de comer en Logroño.

     Son las diez y media cuando comienzo a caminar hacia la salida del pueblo por la Ermita de Nª Sra. de los Dolores. Entre huertas y casas de campo, el camino confluye irremisiblemente con la carretera 2 km mas adelante después de atravesar por un paso inferior la vía férrea. Así que me toca chupar mucho arcén y soportar el intenso tráfico de vehículos. El Aeropuerto de Agoncillo que dejo a mi derecha se ha tragado definitivamente el camino viejo de Logroño a Calahorra. Una lástima!!.

      Después de 9 km de asfalto y tráfico intenso y dos horas y cuarto de marcha entro en la nacional antigua por una zona industrial que sale de la autovía a la derecha. Un cártel anuncia el desvío a Varea. Restan 3 kilómetros para llegar al centro de la ciudad.
Enseguida llego al Mesón Pepa donde hago un descanso que aprovecho para tomar algo.

     Consciente de estar cerca de Logroño, incremento el ritmo de marcha. Cruzo por un puente el río Somero, luego la circunvalación por un paso de peatones elevado y ya por zona urbana hasta la novedosa Plaza del Centenario.

Logroño-Plaza del Mercado

     Continuo por la Avenida de la Paz hasta el final, torciendo a la izquierda por la calle Portales hasta dar de lleno con la Plaza del Mercado donde se alza la Concatedral de Sta. Mª de la Redonda que muestra con orgullo su magnífica y peculiar portada. Son las dos menos cuarto. Sigue luciendo el sol y una ligera brisa del norte. En el seto central de la plaza donde se levanta un hermoso árbol aguardo la llegada del amigo Antonio.

     Durante la espera me encuentro con otros peregrinos, todos extranjeros, alguno de ellos me pregunta por el Albergue. Se acabó definitivamente el protagonismo del Camino.

      Después de un rato, aparece Antonio que me lleva a uno de los restaurantes con mas pedigrí de Logroño, el Moderno. Por las mesas y las sillas se intuye que el local sería moderno en su época. Las paredes están llenas de fotografías en las que se reproducen vistas y escenas de antaño. La comida inmejorable, garbanzos guisados y bacalao a la riojana.

     Después de la fotografía de rigor, Antonio me acompaña al albergue sorpresa que me tenía reservado y de verdad que fue una gran sorpresa para mí, no me lo podía ni imaginar.
Después de la siestecilla, nos acercamos al Albergue de peregrinos para sellar la credencial. Luego a callejear. Pasamos junto a la Iglesia de San Bartolomé, cerca del albergue. Charlando animadamente, vamos haciendo tiempo para la hora del tapeo por la calle Laurel y aledaños.

     Ya en plena faena de pinchos, que si la tortilla, que si el champiñón, las setas, el choricillo, etc. etc. nos encontramos en uno de los bares a una peregrina conocida personal de Antonio y mía por los foros de internet. Otra sorpresa!!.

     Se trata de Sophia que no se puede creer vernos ahí y nos saluda efusivamente principalmente a Antonio. Resulta que salió de Barcelona un día después que lo hice yo de Castellón, es decir, que por casualidad marchamos al unísono. En su periplo por el Camino, cuenta que ha tenido que hacer largas etapas y en varias ocasiones incluso perdió la señalización. Celebramos el encuentro con unas cervezas y después de charlar durante un buen rato nos despedimos deseandonos "Buen Camino" Posiblemente tenga la oportunidad de encontrarme con ella de nuevo en el largo Camino que resta, no será difícil.

      La noche se va echando encima. Ya va siendo hora de regresar y descansar. Cuando Antonio se despide de mí en el mismo "albergue" me dice con una sonrisa: -Nunca te sentirás mas protegido-. -Lo puedes asegurar- le contesto devolviéndole otra sonrisa de complicidad. Y quedamos para desayunar mañana juntos.

     Buenas noches y hasta mañana.

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