La Grajera

19ª Jornada
Sábado, 16 de abril de 200

Logroño-Azofra

Parcial 36 Km; Total 502Km; A Santiago: 573 Km

Adiós soledad!!

      He dormido mejor que en un hotel de cinco estrellas y me encuentro totalmente recuperado para emprender la que va a ser mi primera etapa de Camino Francés. Por la ventana observo que está lloviendo. El cielo totalmente entoldado y gris vaticina un día desapacible.

      Dicen que durante el Camino nuestro ser se va educando tal como lo hace a lo largo de la vida para adquirir conocimientos y experiencia. En una primera fase, se hace preciso educar al cuerpo para adaptar el físico a la dureza de las etapas. Una vez conseguido, se hace inevitable cultivar el alma para fortalecer la mente. Por último, plenamente adaptados cuerpo y alma al Camino, salvo fuerza mayor, ya nada nos va a impidir alcanzar nuestro objetivo, es cuando llega el turno del espíritu. Son las tres grandes etapas del Camino; la del cuerpo,la del alma y la del espíritu. En Logroño pude dar por concluida con éxito la primera fase, de lo cual me vanaglorio. Ahora le ha llegado el turno al alma, esperemos que el Apóstol siga confiando en mí.

     En la cafetería me está aguardando el amigo Antonio para desayunar juntos según lo convenido. Como no me va a hacer ya falta, le dejo la cantimplora, cuantas menos cosas lleves encima mejor. A partir de ahora con un botellín de medio litro de agua es mas que suficiente.

     Ya en la calle, Antonio me ayuda a ponerme el chubasquero pues llueve con intensidad. Intuyo que se queda con ganas de venirse conmigo pero las obligaciones mandan. Nos despedimos con un fuerte abrazo, no sé como podré devolverle tantas atenciones.

      Son las ocho y cuarto cuando me alejo del lugar tomando la salida de Logroño hacia el Parque de la Grajera. Vaya día!! Por el aspecto del cielo, preveo que el viento, el frío y la lluvia van a ser los protagonistas de la jornada. Pero que le vamos a hacer, el peregrino debe estar a todas, a las verdes y las maduras. De todas formas, gracias a la "braga" y los guantes que desempeñan su papel.

     Paso junto al estanque de La Grajera y emprendo la subida del alto homónimo. En el collado contemplo de nuevo la multitud de cruces primitivas que en mi primer Camino tanto llamó mi atención, hechas con los deshechos de madera procedentes de la serrería aneja que los peregrinos han ido colocando a su paso sobre la alambrada que separa el Camino de la autovía. Se desciende y cruza la N-120 que será mi compañera de viaje hasta Burgos. Poco después paso junto a las ruinas de lo que fue en su día Hospital de Peregrinos de San Juan de Acre llegando a Navarrete cuando dan las once. Buena hora para hacer un descanso.

     Me tomo un refrigerio en un bar frente la iglesia. Al comentar con el dueño mi objetivo de rendir etapa en Grañón, me pide que le de recuerdos de su parte al cura, dice que son viejos conocidos.

      Debo continuar sin mas demora si quiero llegar a buena hora a Nájera donde me han dicho han abierto un nuevo albergue junto al río.

      La lluvia cae ahora a intervalos. Con el agua que ha caído me temo que los caminos van a estar embarrados y por la carretera es muy peligroso ir por el intenso tráfico que soporta y la escasa luz del día. De momento veo a pocos peregrinos.

Recordando a una peregrina belga

     Paso de nuevo ante la portada principal del cementerio, trasladada desde el hospital de San Juan de Acre y me tomo unos instantes para rezar ante la imagen de la peregrina belga fallecida por accidente en ese lugar.

      Enseguida da comienzo una pista de tierra pero de momento no se ha formado mucho barro parece como si hubieran compactado sobre la pista gravilla fina. Cuando estoy cerca de la carretera de acceso a Ventosa, el Camino se corta de repente por una profunda torrentera formada por la corriente de agua formada por las recientes lluvias lo que hace imposible su paso. Intento rodear de diferentes formas incluso atravesando fincas embarradas pero por mucho que lo intento lo único que consigo es llenarme de barro hasta las rodillas. Imposible dar con una salida a esta engorrosa situación. Unos paisanos que se encuentran en una casa, me dicen que siga el linde de la finca donde estoy, que encontraré un lugar de paso y que no tengo mas remedio que salir a la carretera,. Muy a mi pesar, debo hacerles caso. y como Dios y el Apóstol me dan a entender, alcanzo la carretera por la que a regañadientes tengo que arriesgarme a circular.

      Entre los chaparrones intermitentes y el tráfico se me hace eterna la subida al Alto de San Antón que al fin culmino. Ya en bajada y tras unas curvas reencuentro las señales del Camino. Nájera está ya a la vista pero aún quedan siete kilómetros. Un grupo de peregrinos acaban de cruzar la N-120 y yo lo hago poco después reencontrando el Camino después de bajar por unas improvisadas escaleras.

     Después de un rato luchando con los charcos y el barro paso a los peregrinos que resultan ser dos mujeres con tres menores, todos ellos extranjeros, que dan la impresión de no marchar muy a gusto.

     Tras cruzar un arroyo por una pasarela de madera, llego a la pared donde está escrita la poesía en memoria del peregrino atribuida a Eugenio Garibay, en su versión original y su traducción al alemán. Hago un receso para leer con serenidad y reflexión tan hermosos versos lo que me proporciona nuevos bríos.

     Un kilómetro después me encuentro cruzando la inseparable N-120 y haciendo mi entrada entre las primeras casas de Nájera.

     Dos kilómetros adelante, cruzo el río Najerilla y bajando unas escaleras por su ribera izquierda, a unos quinientos metros acierto con el nuevo albergue cuando son las tres y cuarto.

     Unos cuantos peregrinos, todos ellos guiris, se encuentran junto a la entrada del albergue con caras de pocos amigos esperando su apertura. Opto por quitarme de en medio. No me gusta el cariz que seguramente tomará la cosa. A pesar de los kilómetros, las inclemencias meteorológicas y el barro me encuentro con fuerzas para seguir hasta Azofra, total son seis kilómetros más.

     Reanudo la marcha después de comer y descansar un rato. Cuando paso junto al conjunto histórico del Monasterio de Sta. Mª la Real que atesora entre sus muros el Panteón Real de los reyes y reinas del antiguo Reino de Navarra, alcanzo a un joven peregrino barcelonés que también se dirige a Azofra, lugar desde donde piensa reanudar su Camino interrumpido por razones personales. Así que con su compañía y conversación la hora y poco más de camino entre campos de viñedos se pasa sin sentir apenas.

     Atravesamos el pueblo de Azofra y nos dirigimos al nuevo Albergue Municipal. Moderno y funcional albergue de dos plantas con habitaciones dobles que se encuentra a la mitad de ocupación. La planta segunda está completamente vacía, así que no tengo problema en hacerme con una habitación para mí solo. El antiguo albergue junto a la iglesia ha sido clausurado.

     Después de la cena, como de costumbre, en el Bar Sevilla, me retiro a descansar. Llevo muchos kilómetros recorridos y las piernas los acusan. Además hace bastante frío que hace desaconsejable callejear.

     Me acuesto pensando en que a partir de ahora voy a tener la oportunidad de marchar en compañía de alguien. Se acabó la soledad. Adiós soledad!!.

     Mañana será otro día.

     Buenas noches y hasta mañana.

 

Arrúbal-Logroño Azofra-Belorado
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