Presa de Pignatelli y El Bocal Real

14ª Jornada
Lunes, 11 de abril de 200

Mallén - Tudela

Parcial 24 Km; Total 372 Km; A Santiago: 703 Km

El Camino del Ebro (4)
El Bocal Real

     Hoy me he descuidado un poco y salgo del "Pinocho" a las ocho y media después de un buen desayuno y de haber pagado una cuenta razonable (12+8+8+1), es decir, 29 euros la pensión completa .

     Es la cuarta jornada desde que salí de Zaragoza dando la cara al cierzo y todo sigue igual, así que no queda mas remedio que abrigarse bien y aguantar las fuertes rachas de viento.

     A unos 2 km cruzo el límite provincial entrando en la Comunidad Autónoma de Navarra. Poco después marcho por las calles de Cortes de Navarra, localidad que debo atravesar de punta a punta. Al final del pueblo encuentro abierta la Iglesia de San Juan Bautista que está en obras. El cura se interesa por mi Camino y me desea una llegada feliz a Santiago, lo cual le agradezco. Al salir de la población, el viento casi me tira de espaldas. Marcho por una pista paralela a la vía férrea y 4 km más adelante llego al Polígono Industrial de Buñuel que debo rodear. Continuo paralelo al ferrocarril y al mediodía estoy entrando por las calles de Ribaforada donde me detengo para descansar y reponer energías con una aceptable tapa de tortilla paisana.

Puente de Formigales

      Nada mas salir de Ribaforada tomo la pista que discurre paralela al Canal Imperial de Aragón. El cielo en dirección a Tudela está cubierto con negros nubarrones, pero el fuerte viento va deshaciendo las nubes sin mayores consecuencias. Menos mal!!. Después de aproximadamente una hora (5 km) me encuentro cruzando el bello puentecillo de Formigales que salva el Canal Imperial de Aragón en un paraje de ensueño denominado "El Bocal Real" que es donde se localiza el azud de Pignatelli (su constructor) que se surte del río Ebro. Da ganas de permanecer todo el día en este remanso de paz donde parecen confundirse dos épocas de la historia: el Renacimiento y la Ilustración, pero no puede ser, el Camino hay que vivirlo pero sabiendo dosificarlo en su justo término. Son muchos kilómetros los que me separan aun de Santiago.

Tramo del Canal Imperial de Aragón a su paso por El Bocal
Canal Imperial de Aragón

      A la altura del azud, se sale a una pista que pasa junto al acceso de una gran finca, donde un cártel recuerda a algún despistado que es propiedad privada. Con la mirada puesta en la Casa de las Compuertas, reguladora del caudal del Canal, doy mi despedida al que ha sido mas o menos mi compañero de peregrinación desde que lo crucé antes de llegar a El Burgo de Ebro; unos 100 kilómetros a mis espaldas: el Canal Imperial de Aragón (1).

      A las doce y media paro a descansar al socaire de una casa situada junto a la vía férrea con un rótulo donde se puede leer "Pache-mamá". Recibo una llamada de José Joaquín, el que sería mi anfitrión en Tudela, interesándose por mi paradero y comunicándome donde me estará esperando.

     Una hora larga después y algo molido nos podemos saludar a la entrada de Tudela. Gracias a José Joaquín y un amigo, consigo contactar con el concejal del Ayuntamiento responsable del Albergue Juvenil que nos espera en el mismo Albergue, situado en el Camino Caritat, muy cerca de la Plaza de Toros. Después de tomarme los datos y sellarme la credencial me entrega un juego de sábanas y una toalla y me asigna una litera. En total son 5 euros. El albergue está muy limpio y solo somos dos personas sus inquilinos.

     Después de una buena ducha, José Joaquín se brinda a hacer de cicerone.

     Primero nos acercamos al centro de Tudela por la Avenida Zaragoza hasta la Plaza de las Tres Culturas y por el Paseo de Pamplona cruzamos las vías del tren por un paso inferior, quiere mostrarme la salida al Camino. Marchamos paralelos a la vía férrea hasta llegar al Puente sobre el río Ebro que dejamos a nuestra derecha, enfilando el Paseo del Cristo. El Camino está marcado junto a la Acequia que ves a la derecha -me dice José Joaquín- pero yo prefiero seguir por el paseo, de hecho -recalca- cuando era Presidente de la Asociación lo marqué por aquí. Todavía quedan marcas pero apenas se distinguen-.

      Rodeando una colina que domina Tudela, en cuya cúspide sobresale el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, construido sobre los restos que quedan del castillo, llegamos a la recóndita Ermita de Santa Cruz, con un Cristo como única imagen en su interior. Regresamos por el mismo camino y nos introducimos en el casco antiguo pasando por la Ermita de San Pedro, Iglesia de la Magdalena, la Catedral (en restauración), el Ayuntamiento, la Plaza de los Fueros, etc. etc. En fin una visita muy ilustrativa del centro histórico de Tudela y sus arrabales. Para entonar el cuerpo, nos tomamos un té con unas pastas y es que el frío invita a algo caliente y estimulante. Durante la conversación, José Joaquín ensalza las virtudes de la alcachofa de Tudela con unas características que la distinguen de las cultivadas en otras zonas, principalmente, su corazón muy blanco, la ausencia de pelillos y por lo tiernas que son. Por cierto -me comenta- en el Mesón Navarro de Castellón quisieron darme gato por liebre en relación con unas alcachofas que pedí. El dueño me aseguraba erre que erre que eran de Tudela y casi me peleo con él contradiciéndole.

     A una hora prudencial, nos despedimos. Me dice que quizá mañana me acompañe hasta Alfaro lo cual me congratula pues ya va siendo hora de disfrutar también de la compañía de alguien.

      Para cenar me aconseja el Restaurante "La Parrilla" perteneciente al "Hostal" junto a la Plaza de Toros y muy próximo al Albergue. Una vez bien alimentado y ya con la noche encima, emprendo la retirada.

     Buenas noches y hasta mañana

     NOTAS:
(1) "El Canal Imperial de Aragón"

     Un poco de historia:

      A pesar de no disponer de datos concretos, se supone que las primeras agrupaciones organizadas de regantes del Ebro son anteriores a la Reconquista.

      El primer documento que hace referencia a conducciones de agua a Zaragoza data del año 1184. En dicho documento, el Rey Alfonso II con-cede a la Orden del Temple la conservación de la Acequia de Celtén (hoy Centén) que puede decirse que fue una avanzadilla del Canal.

     Fueron en las Cortes celebradas en Monzón durante el año 1510 en las que el Rey Fernando el Católico autorizó un proyecto de derivación de una acequia de riego y navegación del río Ebro, pero no cobró fuerza hasta 18 años mas tarde durante el reinado de Carlos I. Fue cuando el Consejo Zaragozano encarga un estudio de la presa, siendo seleccionado el presentado por Gil de Morlanes que fijaba la presa en su emplazamiento actual, es decir, en "El Bocal" cerca de la población de Fontellas.

     En el año 1529 comenzaron las obras que quedaron paralizadas en Garrapinillos, sin alcanzar Zaragoza.

     Después de dos siglos de vanos esfuerzos por relanzar el proyecto, fue en el año 1772 cuando el Consejo de Castilla designa a D. Ramón de Pignatelli como Protector del Canal Imperial. Fue Pignatelli quien lo llevó hasta pasada Zaragoza pero falleció sin lograr llevar a cabo su gran sueño de prolongarlo hasta el mar. En Zaragoza se puede visitar una fuente, man-dada construir por Pignatelli en el año 1786 en conmemoración de la llega-da de las aguas del Canal a Zaragoza llamada la "Fuente de los Incrédulos" con una inscripción que dice: "D.O.M. INCREDULORUM CONVICTIONI ET VIATORUM CÓMODO" (Para convencimiento de incrédulos y comodidad de caminantes). Poca fe debió haber en la época de que el proyecto llegase a buen término pero gracias a la tenacidad de Pignatelli logró un merecido triunfo donde otros habían fracasado con anterioridad.

     En el año 1873 se crea en Zaragoza la Junta del Canal Imperial a la que se confía la gestión de las obras de conclusión y mantenimiento y finalmente en el año 1985 la Confederación Hidrográfica del Ebro se hace cargo definitivamente del Canal, fundándose un año después la Comunidad General de Usuarios del Canal Imperial de Aragón.

     Un poco de geografía.-
      El Canal Imperial de Aragón a lo largo de sus 108 km, discurre por la margen derecha del río Ebro, desde el paraje de "El Bocal" cerca de la localidad de Fontellas (Navarra), unos 5 km aguas abajo de Tudela, hasta el límite de los municipios de Fuentes de Ebro y El Burgo de Ebro donde se pierde en el Barranco de Zaragoza.

     Toma sus aguas por derivación del río Ebro mediante la elevación que produce el azud de Pignatelli cuya construcción fue finalizada el año 1790.

     La Casa de las Compuertas que parece mas bien un castillo encantado, es la que se encarga de regular el caudal del Canal que en su origen su-ministra unos 30 m3/seg de agua.

      El paraje de "El Bocal" de gran belleza paisajística, destaca por su tupida arboleda donde podemos visitar el Palacio de Carlos V y sus jardines; la presa de Carlos V que dio origen a la Acequia Imperial, precursora del Canal, que llegaba hasta Garrapinillos, unos kilómetros antes de Zaragoza; el frondoso Soto de Belver junto a la presa; un roble milenario de 33 metros de altura; la Colonia formada por una calle de casas de aire romántico, alineadas y paralelas al Canal; y un increíble laberinto de setos para perderse.

     El Canal Imperial era vía navegable en sus inicios y comunicaba El Bocal con Zaragoza mediante embarcaciones de la época en recorrido de ida y vuelta todas las semanas, con pasajeros y mercancías.

     Tras abandonar El Bocal bajo el Puente de Formigales a espaldas de la Colonia, después de franquear las localidades de Ribaforada y Buñuel, pasa a la Comunidad Autónoma de Aragón entre las poblaciones de Cortes en Navarra y Novillas en Zaragoza. En Gallur donde casi se tropieza con el río, podemos contemplar una original pasarela de acero inaugurada el año 1996 muy próxima al puente del Canal. A la altura de la localidad de Grisén, el agua encauzada entre unas murallas que tienen una longitud de casi kilómetro y medio pasa sobre un puente de piedra de sillería formado por cuatro robustos arcos. En las murallas se accede al canal por una escalera de caracol donde se encontraba uno de los embarcaderos. Es otro de los parajes de gran belleza paisajística por los que discurre el Canal con un parque de abundante arboleda y vegetación que se acerca a sus márgenes engalanándole.

     Antes de Zaragoza pasa entre la localidad de Garrapinillos y el Aeropuerto. Entra en Zaragoza por el Barrio de Casablanca donde todavía se puede ver el antiguo molino de la Casa Blanca que da nombre al barrio.

      Salva el río Huerva por un acueducto conocido por el Ojo del Canal. A la altura del Barrio de Torrero nos encontramos con el Puente de América en cuyas inmediaciones se localizaba el puerto principal, llamado de Miraflores.

      Tras el monte de Torrero salva el Barranco de la Muerte mediante una obra de mampostería construida por el mismo Pignatelli.

     Después discurre junto las Almenaras de San Antonio de Padua y mas adelante la de San Bernardo para llegar a las esclusas de Valdegurriana. A partir de este punto el Canal se estrecha bastante terminando en el Barranco de Zaragoza justo en los límites municipales de El Burgo de Ebro y Fuentes de Ebro.

     Por último decir que el número de tomas del Canal ronda las 300 y que el agua es aprovechada para abastecer de agua potable a la ciudad de Zaragoza además de regar la vega del Ebro donde abundan los cultivos de cereal, alfalfa y hortalizas y alguna plantación aislada de frutales.

Luceni-Mallén Tudela-Alfaro
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