Barranco de la Bota

4ª Jornada
Jueves, 31 de marzo de 2005

Catí - Morella

Parcial 34 Km; Total 114 Km; A Santiago: 961 Km

El Barranco de la Bota

      Son las siete cuando el silbido del viento colándose por los resquicios de la habitación y la tenue claridad del día me despierta. He quedado con Miguel Angel para desayunar en el Bar Borcho. Ayer me confirmó durante la cena que hoy sería mi compañero y guía hasta el Santuario de la Vallivana.

      Tal como preveía hace frío en el exterior cuya sensación se ve aumentada a consecuencia del viento maestral que sopla con fuerza y que me temo vamos a llevarlo de cara, lo que supone abrigarse convenientemente.

      Después de un buen desayuno y de unas fotos del cronista del pueblo Paco y otras tomas de la televisión autonómica que prepara un reportaje hasta el Santuario, (hay que pagar el tributo de ser el primer peregrino que pasa por el pueblo), salimos cuando son las ocho y cuarto. El viento frío azota mi cara, única parte de mi cuerpo no resguardada, pero la compañía de Miguel Angel suple con creces las inclemencias del tiempo, es una alegría compartir unos cuantos kilómetros con quien ha sido uno de los valedores del Camino de Castellón.

      Después de tomar la carretera de l'Avellá giramos a la derecha por una pista que discurre paralela a cierta distancia de la carretera. Doy un vistazo al cielo. Sobre un azul nítido altos cirros como algodones deshilachados presagian que el viento continuará fuerte. Miguel Angel va explicándome lo que vamos encontrando al paso. Se camina bien por la pista que pasa por el valle por terreno casi plano aunque la presencia de la televisión a intervalos me produce cierta incomodidad.

      3 km mas adelante llegamos a la Fuente del Aviñó, lugar donde tocamos carretera y la cruzamos para adentrarnos por un azagador entre campos de pastizales y bosquecillos aislados de pinos. En algunos momentos el azagador se cierra de zarzas y maleza, lo que indica que poco ganado pasa ya por aquí, lo que nos obliga a rodear por los pastizales limitados con pastores eléctricos. Nuestra referencia es un depósito de agua sobre un cerro que no debemos perder de vista.

      A unos 3 km desde la carretera llegamos a un lugar donde la traza del camino se pierde. Ambos estamos de acuerdo que es necesario limpiar y señalizar el camino hasta este punto, si no hubiera ido con él estoy seguro de que me hubiera despistado, aunque el depósito del agua siempre es una buena referencia.

      Descendemos como Dios nos da a entender hasta el lecho del barranco del Asperó por el que caminamos unos 400 metros abandonándolo por una pista a la izquierda que asciende hacia la carretera. Es curioso observar la sensación de soledad que se siente al caminar por un barranco despejado.

      Se "toca" la carretera ante la masía denominada Hostalet de Roig aunque se sale a ella un poco mas adelante aprovechando la calzada vieja. Hemos andado unos 8 km desde Catí.

      Se circula por la carretera unos 400 metros tomando una pista a la izquierda que pasa por delante de una masía, desde donde parte una senda que rodea entre matorral de monte bajo el cerro donde se ubica el depósito de agua. Que ahora lo tenemos a nuestra izquierda. Por la derecha vemos la carretera nacional N-232 que comunica Vinaros con Morella y nos vamos aproximando a ella hasta llegar a la carretera vieja donde nos espera el cámara de televisión para hacernos unas tomas caminando. Durante poco mas de un kilómetro marchamos por la carretera vieja hasta dar sin mas remedio con la nueva. Llevamos unos 10 km desde Catí.

      Caminamos en ascenso por fuera de las bandas quitamiedos hasta llegar al Santuario de la Virgen de Vallivana, 1,5 km más adelante. Han sido 11,5 km desde Catí que nos ha llevado dos horas y cuarto, son las 10:15.

      Debo precisar que continuamos por el recorrido del viejo Camino de Valencia a Monzón. En la capilla del santuario presidido por la Virgen de Vallivana es interesante contemplar lo que podría ser un signo jacobeo. Se trata de una imagen que se encuentra en la parte alta del retablo mayor y que tiene todos los visos de tratarse de un Santiago Peregrino pero un Santiago muy peculiar. Aparte de ir vestido con el atuendo de peregrino, en vez de llevar los evangelios en su mano izquierda, sostiene a la Virgen de Vallivana. Quisiera añadir que el Santuario es meta de peregrinaciones y rogativas por ser la Virgen de Vallivana patrona de Morella.

      Ante el altar mayor, tanto Miguel Angel como yo nos tomamos unos momentos para rezar y pedir a la Virgen y a Santiago que el Camino continué como hasta ahora.

      En el bar nos tomamos un refrigerio despidiéndome del amigo Miguel Angel al que noto haciendo verdaderos esfuerzos para contener sus lágrimas.

      Otra vez solo, reanudo el Camino que ahora va sin mas remedio por la carretera, aunque ésta tiene unos amplios arcenes y una cuneta rematada de hormigón por la que se transita con cierta comodidad, aunque el tráfico siempre molesta mucho. Poco a poco y en continuo ascenso voy alejándome del santuario hasta perderlo de vista. Suena el móvil. Es Pascual, compañero de peregrinación durante mi periplo por el Camino Aragonés. Ya está pensando en su próximo Camino. Me infunde ánimos y me desea "Buen Camino".

      Son 5 km los que separan el Santuario de la Ermita/Capilla de la Bota de los cuales cuatro hay que ir por cuneta o arcén y el último kilómetro y debido a que la carretera se estrecha bastante se camina por detrás del quitamiedos pero muy pegado a la carretera por su lado izquierdo.

      Tras una curva tengo ante mí el Puerto del Querol por cuya solana serpentea la carretera, tras atravesar en una angostura el barranco de la Bota por un curioso puente. A la derecha del puente se encuentra la Ermita y a la derecha de ella y tras rebasar un portillo se penetra en el Barranco de la Bota cuyo lecho asciende por la umbría del puerto. Un cartel anuncia la existencia de ganado suelto y la recomendación de no entrar con perros sueltos. De todas formas por allí el Camino coincide con el "Camí Vell de Valencia" y con un PR y hay que pensar que el ganado es manso pero hay que tomar precauciones pues aunque no sean bravos, no dejan de ser animales.

      Entro en el barranco a través de la portilla que vuelvo a cerrar y por una pista entre carrascas llego al lecho. De momento no veo ganado en las proximidades de lo cual me congratulo. Pero es muy extraño pues a mi izquierda hay un cobertizo/abrevadero que el ganado suele frecuentar. La otra vez que vine acompañado vimos unas cuantas vacas y novillos, incluso uno que se plantó en medio del camino y que tuvimos que esquivar por el lado opuesto del lecho como pudimos. Pero en fin, sigo adelante, eso sí, aguzando el oído por si las moscas y procurando no pisar las muchas boñigas que hallo a mi paso. Pero de ganado nada de nada. Menos mal.

      A un kilómetro y poco mas de entrar en el barranco y tras circular la mayor parte del trayecto por su lecho, se sale de él y se llega a un bosquecillo donde hay un banco de madera. Buen sitio para descansar y comer alguna cosa. Me desprendo de la mochila y me siento para comerme una naranja. El silencio es absoluto con la excepción del canto de los pájaros. Una ligera brisa ha sustituido al viento reinante. Me encuentro a gusto en este lugar pelando la naranja. De repente sucedió, me llega un sonido sospechoso y frente a mí va emergiendo una figura negra como el azabache. A unos 4 o 5 metros de donde me encuentro, aparece lo que me temía. Inconscientemente dejo de pelar la naranja al instante quedándome petrificado. La sangre se me hiela sintiendo como un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Un novillo negro zaino con unos cuernos astifinos impresionantes se planta ante mí y se me queda mirando de forma descarada y curiosa. Yo no le quiero ni mirar quedándome hecho una estatua pensando con rapidez las posibles salidas. Mi cerebro se convierte en un verdadero "brainstorming". Si se arranca, lo único que se me ocurre es lanzarle la mochila que para mas inri es de color rojo, color por otra parte preferido por los morlacos, mientras me escondo en algún sitio donde no me pueda alcanzar, pero donde??. Detrás del banco?, debajo del banco?., detrás de un árbol?, echo a correr?. Como no sea subiéndome a un árbol!! En fin, allí permanece plantado el novillo no dejando de mirarme con sus enormes ojos, mientras que por el rabillo del ojo observo sus ademanes y lo que no se me olvidará en la vida, esa cornamenta que debe rasgar como una navaja de afeitar. Fueron unos minutos que a mí se me hicieron eternos. Pero parece que mi táctica de quedarme inmóvil dio resultado pues al final el toro recula un poco y como guiado por un cabestro imaginario, pasa por detrás de mí alejándose y perdiéndose entre las carrascas. Nunca en mi vida había experimentado tanto miedo, os lo juro. Ojalá ninguno de vosotros os encontréis en tal situación.

      Sigo pelando la naranja que al fin termino con mas rapidez de lo normal, alejándome del lugar con presteza con el miedo todavía metido en el cuerpo y pidiendo al Apóstol que no me vuelva a salir ningún toro. Parece que me escucha porque hasta la salida de la otra portilla no me tropiezo con ninguno. Emplazo desde aquí a algún experto en el arte de Cuchares para que exponga sus consejos ante tales situaciones.

      Menos mal que pronto salgo de la espesura a una especie de circo, desde donde se ve allá arriba el Mas del Noto que debo alcanzar. El camino asciende ahora con pendiente acusada y hay que emplearse a fondo. Tenía que pasar entre dos muretes pero veo que está completamente cerrado por zarzas, así que asciendo por un lado como puedo. Parece como si llevara alas. Entre carrascas llego a un abrevadero y poco después a una portilla junto a una gran carrasca. Abro con alivio la portilla y unos metros más piso el firme de la carretera de Vallibona justo delante del Mas del Noto, después de unos 4 km desde que entré en el barranco. Estoy salvado. Ya mas calmado pienso que el Apóstol algo habrá tenido que ver en el desenlace feliz. Estoy seguro que el amigo "Santi" convirtió su capa peregrina en capote circunstancial y con gran maestría realizó el que para mí fue el mejor quite de su vida alejando al toro de mi vista. Gracias maestro.

      Llevo casi 21 km desde Catí y mi cuerpo los empieza a notar. Recibo las llamadas de Vicente de Torrevieja, Vicente de la Serra y de Javier Vicente casi al mismo tiempo, buenos amigos, lo cual me infunde nuevos bríos. Al fin y al cabo, no me encuentro tan solo.

      El calor del sol situado sobre el meridiano comienza a dejarse sentir aunque amortiguado, menos mal, por la brisa reinante. Tomo la carretera a la izquierda , encontrando 600 metros mas adelante la nacional de Morella tomando esa dirección durante un kilómetro por donde sale a la izquierda entre unas masías el "Camino rural de la Vega del Llivis", giro bien señalizado con una flecha amarilla. En dicha bifurcación hago una corta parada.

      El camino rural se ha convertido en una carretera local asfaltada que durante 1,5 km asciende en busca de los 1000 metros de cota, justo cuando llego al Mas de Blay Adell que dejo a mi derecha. Unos perros sueltos corren ladrando desaforadamente al olfatear mi presencia pero la masía está algo retirada y me da tiempo a alejarme, lo justo para que los perros desistan de seguirme.

      Camino por el altiplano a unos 1000 metros de altitud con un paisaje color amarillo-ocre a mi alrededor desolador. Todo está completamente seco. La climatología realmente dura con estas tierras tiene la culpa. Después de 4 km desde la nacional llego al cruce con la llamada "Colada del Moisacre", donde una gran flecha amarilla me advierte que debo dejar la carretera y girar hacia la derecha por los lindes de un sembrado recién plantado de algún cereal. "Parada y fonda", hay que recuperar energías, así que saco una barrita energética dando buena cuenta de ella con un trago de agua. Aprovecho la parada para llamar a Loli y dar señales de vida.

"Por encima del murete sobresale a lo lejos el inconfundible Castillo de Morella..."

      Por el linde y en dirección norte sigo mis pasos cruzando un barranco y subiendo campo a través guiándome con brochazos amarillos hasta alcanzar un murete de cercado de piedras, en el que se aprecian señales amarillas. Por encima del murete sobresale a lo lejos el inconfundible Castillo de Morella situado en lo mas alto del pueblo. Un poco mas cerca hacia mi derecha al frente Sant Pere del Moll en un montículo con arboleda y también al frente hacia mi izquierda el Mas de Nadal y Mas de Ferré entre los que tengo que pasar. El Mas de Ferré se ha convertido en hotel rural y restaurante por lo que posiblemente entre para tomar algo y de paso descansar.

      Se sigue llevando a Morella al través pero pronto se recupera la enfilación por un azagador ancho en suave descenso delimitado por muretes de piedras. Un pastor intenta recomponer su ganado de ovejas con la ayuda de los perros para hacerlo retornar a su redil. Trabajo duro el de los pastores por estas tierras.

      2 Km mas abajo llego a la altura del Mas de Nadal. Ganado de reses vacunas que pastan a su aire me miran con curiosidad, incluso una vaca da unos saltos extraños en mi dirección, pero ahora no hay nada que temer, un alto murete de piedras me protege.

      Una vez pasado un riachuelo alcanzo la pista que da acceso a la masía. Bajo una carrasca al borde de la pista decido darme un descanso. Opto por pasar de largo del Mas de Ferré, son ya las cuatro y cuarto y estoy deseando llegar. Mientras como una naranja observo como un coche se acerca procedente de la masía. Se trata del masovero Fidel que se dirige al pueblo en busca de provisiones. Me doy a conocer y le cuento mis intenciones. Le transmito los saludos de Javier Vicente, el presidente de la Asociación de Amigos de la Ruta Jacobea de Castellón. Me recuerda su paso por la masía con un burro haciendo la peregrinación de Castellón al Santuario de la Virgen de la Balma allá por el año 1988. Eran otros tiempos y otras historias. Nos despedimos y me desea "Buen viaje". El "Buen Camino" no se conoce aún por estas latitudes.

      Son ya 29 km los recorridos y aun me faltan 5 para llegar a Morella. Reanudo la marcha llegando a la carretera del Moll en un punto donde terminaba la llamada "Costa Valencia". Ahora dicha carretera asfaltada comunica los pueblos de Ares y Villafranca con Morella.


Panorámica de Morella

      En suave ascenso paso por un cartel que anuncia Morella a 4 km. Llegando a lo mas alto desde donde se puede contemplar una panorámica de postal de Morella con su configuración típica de las ciudades medievales. Las casas apiñadas por las laderas de un cerro rodeando al castillo situado en lo más alto y protegida por unas murallas.

      Sigo por el asfalto descendiendo por la carretera que forma una "s" muy cerrada hasta llegar a la nacional N-232 después de cruzar el Río Bergantes por un puente. Llevo los pies doloridos. Los kilómetros recorridos están pasando factura. Un cártel indica la distancia a Morella: 1,5 km. Me encuentro en Hostal Nou, que podría considerarse como los extramuros de Morella.

      Ahora llega lo peor que es una larga y empinada pendiente a partir de las instalaciones de la Cruz Roja para alcanzar la muralla. Tengo que parar varias veces para tomar aliento y controlar los latidos del corazón. Menuda cuesta!! Y además al final. Pero con gran esfuerzo y suplicio, consigo llegar a la muralla por la Puerta de San Mateo. Voy bañado de sudor.

      Traspasada la Puerta, llego a una plazoleta donde se halla el hotel "El Cid", fin de trayecto. Son las seis de la tarde.

      Ya en la habitación me desprendo de toda la ropa que pongo a lavar. Me doy una buena ducha y me echo sobre la cama a descansar sobretodo los pies. Ha sido una etapa de intensas vibraciones.

      Ceno pronto y me retiro. Ha sido un día completo con una etapa que puede considerarse como de las duras.

      Ya en la cama, no se me va de la cabeza la imagen de la negra cabeza del toro con sus grandes ojos mirándome y su cornamenta astifina amenazadora. Pero el cansancio logra por fin vencer a la imagen y pronto me hallo entre los brazos de Morfeo.

      Buenas noches y hasta mañana.

Serra d'En Garcerán- Catí Morella-Sorita
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