Epílogo

Domingo, 8 de mayo de 2005

Monte del Gozo-Santiago de Compostela

Parcial 4 Km; Total 1075 Km; A Santiago: 0 Km

"Peregrino de Castellón desde Castellón"

No hay prisa en levantarse. Se trata del día solemne de mi largo Camino. A las 07:45 emprendo la bajada hacia el centro de la ciudad. Una vez cruzada la vía férrea y autovía, siguen mis pasos por la Avenida de los Concheiros. José Luis me sale al encuentro muy cerca de la Rúa de San Pedro y con un fuerte abrazo me hace la “entrega simbólica” de las llaves de la ciudad. Desayunamos juntos café con churros y acto seguido, atravesamos las murallas por la Puerta do Caminho, dirigiéndonos a su oficina donde deposito la mochila.

Continúa el protocolo con la visita a la Casa del Deán donde recibes la Compostela. Abrazo, agradecimiento y peticiones obligadas al Apóstol y muchos saludos y enhorabuenas a los peregrinos que encuentro a mi paso. Entre ellos Teresa (la rubia brasileña), acompañada de su amiga que parece recuperada, nos abrazamos radiantes de felicidad deseándonos "Buen Camino" en la vida. Por ahí anda también el grupo del sevillano, con José Angel a la cabeza. El maestro murciano  José Antonio y su paisano Pencho, Vicente el valenciano, la pareja francesa y el agregado Pedro el portugués que viene de más lejos. Felicidades y enhorabuenas por todos los frentes. Se acabaron los sufrimientos. El dolor de mis piernas quedó para siempre aparcado en el Camino. Ahora todo son alegrías.

Recojo la mochila y me acerco a la pensión donde tomo posesión de la habitación. De nuevo café con José Luis en el añejo Café Azul y paseo por los jardines de la Alameda, donde hace tiempo, bajo el robledal, se celebraba una famosa Feria de ganado –me cuenta mi anfitrión José Luis-. Contemplamos desde este mirador privilegiado del paseo el conjunto histórico de Santiago con su catedral en primer término. De regreso, José Luis centra mi atención en las estatuas de dos santiaguesas que fueron famosas a principios del siglo pasado por sus pintarrajos y desparpajo. El las ha conocido cuando era un niño.

Botafumeiro

Me despido de José Luis a quien agradezco su cortesía. Me acerco a la catedral para asistir a la Misa del Peregrino. Lleno hasta la bandera. Me acoplo estratégicamente en la base de una de las columnas desde donde podré observar en primera línea la oscilación del botafumeiro. Muchas caras conocidas en los bancos. Hasta logro ver a las burgalesas con el dandy Igor. Mucha emoción mientras el celebrante va nombrando a los peregrinos llegados hoy a Santiago. Cuando escucho “peregrino de Castellón desde Castellón” un escalofrío recorre mi cuerpo de arriba abajo y unas lágrimas de emoción asoman por mis ojos. No es para menos. Se había hecho realidad mi sueño de hacer el Camino a la antigua usanza, es decir, saliendo de la propia casa. Como colofón a la Santa Misa, se pone en funcionamiento el botafumeiro que tanta expectación causa a los extranjeros. Demasiado para el cuerpo. Salgo de la catedral por el Pórtico de la Gloria. La Plaza del Obradoiro está prácticamente tomada por los peregrinos. Continúan las felicitaciones y enhorabuenas.

Después de encargar unas tartas de Santiago, que tan buenas suelen hacer en la pastelería Ankar, me acerco a comer pues el estómago me lo está pidiendo. No he tenido nunca mucha suerte con la comida en Santiago. Qué le vamos a hacer.

Tras la siesta paseo por las empedradas calles del casco antiguo. De repente, cruzando la Plaza del Toural, noto que alguien me toca en el hombro. Me vuelvo y me llevo una grata sorpresa. Se trata del alemán Stephano que me ha venido siguiendo los pasos desde Astorga. Excelente persona. Fue el único que aguantó estoicamente mis ronquidos y bien próximo que estaba y nunca oí una queja suya. Le deseo mucha suerte en la vida y que volvamos algún día a encontrarnos.

Me acerco a la Pastelería Ankar donde me tomó un té con pastas y recojo las tartas. Después de dejarlas en la pensión, vueltas y más vueltas alrededor de la catedral, no hay lugar para el cansancio. Para cenar no me complico la vida, lo hago en una cervecería frente a la pensión. Pasable.

Peregrinos y mas peregrinos deambulando por las calles y es que hace una noche espléndida. Santiago está en fiestas y hay mucho ambiente en la Feria. Paseo por los jardines de la Alameda para contemplar la Catedral iluminada. Me siento en un banco junto al insigne literato gallego “Valle-Inclán” a quien hago compañía durante unos minutos. Qué prodigio de ciudad!! Retorno al casco histórico. Desde un bar alguien me llama. Vaya!!, la noche va de sorpresas, son los de Toledo que estaban en Casa de los Somoza y que hacen el Camino a su aire. Han pasado el día en La Coruña. Me invitan a sentarme con ellos. Charlamos un buen rato y me despido. Van a cenar.

Poco a poco, los peregrinos de verdad van diluyéndose por las calles. La mayoría de ellos habrán tomado el Camino de regreso a la vida real, esta del Camino no deja de ser un sueño, pero tan hermoso...!!. Saco la credencial y repaso los sellos estampados. Qué largo y a la vez qué corto se me ha hecho todo!!. En el Camino he dejado abandonado lo negativo de mí mismo, para quedarme solamente con lo positivo más lo mucho que me ha proporcionado el que acaba de concluir. Todo vuelve donde comenzó. Solo cabe esperar una oportunidad para emprender de nuevo el Camino desde alguna parte.

Ya en la cama, pienso en los peregrinos que de una forma u otra, han compartido conmigo alguna vivencia y que he dejado o me han dejado por el Camino. El bilbaíno Germán, el inglés Chris, el gerundense Jordi, la japonesita del “carrito-mochila”, el matrimonio francés que venía desde Nimes,  Emilio de Orán y algunos otros que me habré dejado en el tintero.

“El Camino no se anda, se vive”

Hasta el próximo Camino.

ULTREIA et SUS EIA!!

Santiago de Compostela, 8 de mayo de 2006

RECUERDOS Y AGRADECIMIENTOS

 

Fueron muchas las etapas y mucho lo vivido desde mi partida de Castellón. Nunca hubiera sido posible sin la colaboración y ayuda recibida. Desde aquí mis recuerdos y agradecimientos:

En lugar privilegiado, a mi mujer Loli y mis hijas Lolita, Esther y Mercedes que supieron comprender mi larga ausencia y me apoyaron en todo momento con sus muestras de ánimo y cariño. Sin su aprobación, mi Camino no hubiera existido.

A Javier Vicente, Presidente de la Asociación de Amigos de la Ruta Jacobea "Ultreia Castellón", cuyo trazado de Camino por la Provincia de Castellón me puso en bandeja antes de mi partida. Salió a mi encuentro mientras ascendía al Desierto de Las Palmas para darme un abrazo y desearme "Buen Camino". Asimismo tuvo la deferencia de acercarse con Pepe al Santuario de la Balma para despedirme de la provincia de Castellón.

A Vicente, esposa Tere e hijas, mis anfitriones y hospitaleros de lujo en Serra d'en Garcerán.

A Miguel Angel que me recibió en Catí y fue mi compañero hasta la Ermita de la Vallivana.

A Rafael, Presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Andorra que siempre encontré para sacarme de apuros durante el duro tránsito del Bajo Aragón.

A José Joaquín que me recibió en Tudela sirviéndome de gran ayuda siendo mi anfitrión durante mi estancia en la ciudad.

A Mª Pilar de Calahorra por su altruista y generosa hospitalidad en su Albergue.

A Antonio que tan bien se portó conmigo en Logroño.

A Juan Luis que me acogió en su casita de Pineda de la Sierra, siendo mi anfitrión durante mi estancia en Burgos.

A la Sra. Remedios del Alto del Poio por sus generosas atenciones y consejos.

Al anónimo hospitalero alemán de Ponferrada que me recogió de la carretera cuando no podía dar un paso más y me dejó en el Centro de Salud de Sarria.

A Jesús y Puri propietarios de la Casa de los Somoza en Coto-Leboreiro por su recibimiento y copioso desayuno.

A José Luis que me recibió en Santiago, donde fue mi anfitrión de siempre.

A todos los peregrinos y hospitaleros que coincidieron conmigo en el Camino aportando su granito de arena en esta historia.

Y en fin, a todos los que con sus ánimos me apoyaron a lo largo del Camino ya sea en persona o por teléfono.

A todos ellos, MUCHISIMAS GRACIAS y BUEN CAMINO!!

 

Arzúa-Monte del Gozo
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