Puente medieval sobre el río Ultzama (Arre)

18ª JORNADA

Olagüe - Pamplona (25 km)

Jueves, 19 de junio de 2008

A las 05:00 horas nos vamos levantando. A pesar de las precarias condiciones del “albergue” he podido dormir. Lo que no vamos a poder es desayunar caliente, nos tendremos que conformar con las tabletas energéticas que por lo menos te aportan calorías en casos de apuros. Ya encontremos algún bar por el camino donde tomar algo caliente.

A las 05:45 horas ya estamos saliendo del “albergue” cuando aún es noche cerrada. En la fuente de dos caños de la desierta plaza, rellenamos las cantimploras y apoyados por las linternas enfilamos la carretera. Como Juan y Pepe investigaron ayer la salida, no hay problema de pérdida. El pueblo está sumido en el más absoluto silencio.

Después de pasar junto al Cuartel de la Guardia Civil, llegamos al paso inferior que atraviesa la carretera general a 500 metros del centro del pueblo. Seguimos adelante en dirección a Leazkue. Las flechas apenas se aprecian pero sabemos que siguiendo la carretera sin desviarnos llegaremos a Leazkue. La carretera discurre por un vallecillo en el que se vislumbran bancos aislados de niebla, lo que augura un buen día. "Mañanitas de niebla, tardecitas de sol". 2 km más allá entramos en Leazkue donde, salvo el ladrido aislado de algún perro, impera el silencio. Comienza a amanecer en el horizonte. En las últimas casas termina el asfalto. Nos parece ver un transformador de luz en medio de un solar, es una referencia del Camino. Hacia él nos dirigimos. A su alrededor los matorrales impiden ver traza alguna de senda. Primeros momentos de duda. Pepe va hacia un barranquillo a la derecha y se decide a continuar por él. Juan y yo nos vamos hacia la izquierda donde localizamos la flecha amarilla que nos lleva a  una pista. Es el único camino posible y por él nos dirigimos. Pepe no contesta a nuestra llamada. Por la dirección que lleva el barranquillo no tendrá más remedio que salir a nuestro encuentro. Y efectivamente, pocos metros después nos reunimos.

Ya con la claridad del alba, continuamos en descenso suave por la pista y 1,4 km después estamos entrando en el poblado de Etulain. Tampoco vemos signos de vida en la calle. Y es que todavía no han dado las 7.

"..salimos a una pista por la que salvamos un riachuelo por un puentecillo..."

Después de atravesar el poblado, se sale a la carretera de acceso, una flecha nos dirige a la izquierda y 80 metros más allá, otra nos desvía a la derecha por un camino de rodadas. Comenzamos a padecer los efectos del barro. Primeros sufrimientos del día. Según nos metemos en el camino, el barro va haciéndose dueño del camino hasta llegar a un punto que parece imposible de pasar. De nuevo nos ponemos perdidos de barro. No hay más remedio que salvar el escollo con el barro y agua hasta los tobillos. No hay alternativa. Son 60 metros de desesperación. Menos mal que una nueva flecha nos saca por la derecha del lodazal. La senda se pierde poco después en un bancal con hierba alta que nos termina de mojar las perneras. Al otro lado del bancal advertimos una casa. Con esa referencia atravesamos el bancal. En la casa recuperamos las flechas saliendo a una pista por la que salvamos un riachuelo por un puentecillo en cuyo pretil hay pintada una flecha. Nada mas cruzar el puente, otra flecha nos desvía hacia un murete que debemos saltar. Estamos en otro sembrado. Seguimos el murete hacia la izquierda hasta encontrar un camino de rodadas que sigue el curso del río pero ya con mejor piso. 200 metros más allá pasamos un portillo a la altura de una piscifactoría que da la impresión de estar abandonada. Continuamos el curso del río por camino mejor y tras recorrer 300 metros pisamos el asfalto en una urbanización de chalets. Son los Chalets de Burutain. 150 metros después desembocamos en la carretera de acceso a Burutain que seguimos en dirección al pueblo y antes de cruzar el puente nos desviamos por una pista que 800 metros después sale a la carretera general. Hemos superado la primera dificultad de la jornada.

Después de andar 300 metros por el arcén, las flechas nos desvían por una senda que sale a la derecha por el mojón K15. Nos dan deseos de continuar por la carretera, pero el tráfico de vehículos nos asusta y preferimos seguir las flechas. La senda, más bien una traza apenas perceptible, discurre por la ribera del río, por terreno muy irregular y mucha vegetación. De nuevo el barro hace acto de presencia. No nos libramos tan fácilmente de él. Es muy duro andar en estas condiciones y más aún entre zarzas y maleza. Se avanza poco. Tras pasar una escombrera, 400 metros después salimos al firme de una carretera en construcción y unos metros más allá a la carretera entre Ostiz y Latasa que tomamos en dirección a Ostiz. Tras cruzar el puente sobre el Río Elzarraín, unos metros antes de su desembocadura en el Río Ultzama, las flechas nos dirigen hacia una senda que sale a la derecha. Juan prueba a meterse por ella pero regresa enseguida. Está totalmente enfangada y llena de maleza. No es cuestión de padecer más. Ya está bien por hoy. Lo que deseamos en estos momentos, es encontrar un bar donde tomar algo caliente que entone nuestros cuerpos. A ver si tenemos suerte en Ostiz. Solo llevamos 8 km recorridos y hay que ver lo largo que se nos ha hecho. Gracias a que nos acompaña una mañana espléndida.

Lamentablemente, no encontramos ningún bar en el pueblo. No hay más remedio que resignarse y continuar. Nada más pasar la Iglesia, descendemos por una pista que se da de bruces con el Río Ultzama. De nuevo recuperamos el curso del río que casi hemos visto nacer en el Monasterio de Belate y que en este punto lleva gran cantidad de agua. Volvemos sobre nuestros pasos y a unos 20 metros localizamos la senda por donde sigue el Camino. Es una senda muy estrecha y cubierta de hierba que discurre entre las alambradas, lindes de huertas, y el río. Dudamos si tendrá salida. Por inercia la seguiremos mientras podamos. En el peor caso, nos iremos hacia la carretera que tenemos a la vista 200 metros a la izquierda. La verdad es que es un tramo encantador acompañados por el rumor de la corriente del río. La senda va mejorando la traza. Después de cruzar unos pastores eléctricos salimos a una chopera donde comienza una pista que asciende hasta la carretera a la altura del puente de acceso a Enderiz. Han sido 900 metros desde el arranque de la senda. Bajo una marquesina, Juan se cambia los calcetines totalmente empapados de agua. Preguntamos a unos paisanos por algún bar y nos dicen que el más próximo está carretera adelante a unos 2 km. La verdad es que notamos los estómagos vacíos, son casi las 09:00 horas, hoy nos está costando mucho avanzar, así que sin pensarlo dos veces eludimos el Camino señalizado que sigue por Endériz y continúa por la ladera del monte. Entendemos que esta etapa es la más intrincada de la Ruta del Baztán en cuanto a su trazado y que obligará a los mantenedores a un mayor esfuerzo para conservarla lo más espédita posible.

Por el arcén de la carretera general, con el calor que comienza a hacerse notar y el ruido del tráfico pasamos el caserío de Osabide con su ermita y hacemos los 2 km que nos separan de la gasolinera donde se sitúa el Hostal Lorenzo, justo en el punto kilométrico 12. Parada y fonda. Antes de pasar al interior del restaurante, Pepe y yo aprovechamos para hacer el cambio de calcetines y plantillas.

En el bar del Hostal nos atienden muy bien. Como llevamos hambre pedimos unos pinchos variados con unas cervezas, rematados con unos cafés y cruasanes. Con los estómagos contentos reanudamos el Camino siguiendo la carretera. Ahora si que vamos ganando terreno con facilidad. Medio kilómetro más allá dejamos el poblado de Olave a la izquierda y 1,5 km después, estamos entrando en la localidad de Sorauren.

A la altura de la Iglesia, cruzamos un bonito puente, enlazando con el Paseo Fluvial que nos llevará, siguiendo el cauce del Río Ultzama, directamente a Pamplona. Ya nos vemos casi en la meta de hoy. Un cartel nos informa que hasta el Puente de la Magdalena tenemos 11 km, es decir, unas dos horas.

Puente e Iglesia de Sorauren
Paseo Fluvial

Es un paseo agradecido, por la arboleda que encuentras a tu paso y el frescor que emana del río que llevamos a nuestra vera. Me adelanto con Juan mientras Pepe hace una parada técnica. Como hace buen día, el paseo se ve muy concurrido. Nos cruzamos con un grupo numeroso de colegiales que van en bicicleta. El calor va en aumento. El hombro izquierdo comienza a molestarme. ¡Vaya por Dios! En cuanto sube la temperatura, lo acuso, es mi punto débil. No puedo seguir la marcha endiablada que impone Juan y le dejo a su aire. Me pide las credenciales para sellarlas en Trinidad de Arre. En un área de descanso me descargo la mochila a ver si se me pasa el dolor mientras espero la llegada de Pepe.

Otra vista del Paseo Fluvial
Río Ultzama

Pepe llega al poco rato acompañado de un paisano y ya juntos reanudamos el Camino. Durante 1,9 km vamos por la ribera derecha del río hasta el encuentro con la carretera de Berriouso donde hay que cruzar un puente para continuar por la ribera izquierda. A 900 metros salimos a la carretera de acceso a Arre y rodeamos el Polígono Industrial durante 1,2 km. Al salir de él, cruzamos un puente y nos desviamos a la izquierda siguiendo el curso del río que forma una gran curva. A 1 km llegamos al puente medieval de Arre que debemos cruzar. Después del feo polígono industrial es lo único interesante que encontramos. A 500 metros cruzamos por un paso inferior la carretera general y otros 400 metros enlazamos con el Camino Francés, por donde comienzan a llegar peregrinos. Unos metros después estamos ante el emblemático puente de Trinidad de Arre. Sobre el puente nos está esperando Juan que nos llama. Siguen llegando peregrinos.

Puente de Trinidad de Arre

En este punto la mayoría de los peregrinos cruza el puente para entrar a Pamplona por Villaba y Burlada. Nosotros vamos a seguir el Paseo Fluvial. Pensamos que será más agradecido que ir por la ciudad. Recuerdo que en mi primer Camino se me hizo muy pesada la travesía y más aún con calor. Juan nos dice que no ha sido posible acuñar las credenciales, no ha encontrado a nadie para estampar el sello.

1 km después el Río Ultzama termina su curso confluyendo con el Río Arga que a partir de ahora será nuestro compañero. Vamos bordeando los barrios de Villaba y Burlada. Nos adentramos entre los jardines y arbolado del Parque de la Nogalera que amortiguan con su sombra los efectos del sol. Poco después, pasamos delante de un complejo deportivo en cuyas piscinas oímos mucho bullicio. Las deben haber abierto como mucho ayer, aprovechando el buen tiempo. En cuanto hace calor la gente se ha anima a pegarse un baño y tomar el sol, sobre todo en esta parte de España donde el clima es más crudo. A nosotros también no nos vendría nada mal,  por lo menos el baño.

A 1,8 km de la confluencia de ríos, ya rebasados los barrios, cruzamos la carretera continuando por la ribera con la vista de Pamplona un poco en alto al otro lado del río. 2,2 km después estamos frente a otro hito jacobeo: el Puente de la Magdalena. Son las 12:30 horas y hace mucho calor. Han sido 11 km de paseo fluvial desde Sorauren. Estamos en Pamplona.

Parque de la Nogalera (se agradece el sombraje)
Puente de la Magdalena

Por el foso de las murallas entramos en Pamplona por el Portal de Zumalacárregui adentrándonos en el casco viejo por la Calle del Carmen, y 350 metros después, tras pasar por delante de la Catedral, llegamos al Albergue de Peregrinos de la Calle de la Compañía cuando son las 12:45 horas. Aquí nos espera la consabida cola de peregrinos. Yo únicamente necesito sellar la credencial pues hoy tengo cama en casa de mi hermana Margarita. Me despido de Juan y Pepe hasta mañana. Quedaremos por teléfono.

Por el casco viejo de Pamplona
Ayuntamiento de Pamplona

Tomo el autobús que me lleva directamente al barrio donde reside mi hermana que me está esperando en la parada. Son momentos de alegría, prácticamente he concluido el Camino de este año. ¡Qué lejos quedan ya los Pirineos!

Después de reposar la comida en un confortable sillón, me acerco con mi hermana al centro de Pamplona para comprar algún recuerdo. Se nota mucho ambiente por la calle y es que las Fiestas de San Fermín las tenemos ahí a la vuelta de la esquina. Nos sentamos en una terraza de la Plaza del Castillo donde observamos el gran ambiente que se vive en la plaza repleta de ciudadanos que se divierten bailando jotas alrededor del kiosco de música mientras saboreamos unas frescas cervezas. Saludo a los peregrinos franceses, que dejamos durmiendo en Olagüe, que pasan ante nosotros y poco después a Juan y Pepe que no tenían más remedio que aparecer en cualquier momento. Quedamos en vernos mañana a las 08:00 horas en Cizur Menor.

Cuando llega la hora, cena especial con mi hermana en el Restaurante Otano de la Calle San Nicolás y a regresar a casa donde me espera el frescor de las sñabanas de una buena cama. La verdad es que la estaba echando en falta.

Buenas noches y hasta mañana.