Hermoso ejemplar de roble

13ª Jornada

Ferme Esteben – Ainhoa (10,9 km)

Sábado, 14 de junio de 2008

Paso la noche al calorcito del saco de dormir y las mantas, procurando no levantarme más de lo estrictamente necesario. Como la etapa de hoy es corta y suponemos sin grandes dificultades, remoloneamos un poco más.

Después de recoger la ropa y las botas -algo húmedas todavía- y de lavarnos como los gatos, nos dirigimos bajo la llovizna a la casa principal. Aunque el cielo está completamente entoldado, hacia el valle se van vislumbrando algunos claros.

Hoy por lo menos partiremos con los estómagos calientes. La cuenta una vergüenza. Por dormir en el cuchitril 13 € por cabeza y por la comida y el desayuno 21 €. Pero en fin, de vez en cuando el peregrino debe asumir estos atropellos.

La granjera nos indica la salida y como era de suponer el camino está totalmente enfangado pero soportable. Sigue lloviznando. Caminamos hacia el norte por la ladera de una de las estribaciones de los Pirineos. Abajo el verde valle. A los pocos metros tenemos que salvar un barranquillo que bordeamos por un manantial que nace en la confluencia de vertientes. Es un paso algo delicado por lo resbaladizo de las rocas. Salvado el escollo, nos tropezamos con un hermoso ejemplar de roble en cuyo tronco está la marca señalizadota del GR, vamos bien.

"El sendero se ha convertido en pista..."

Conforme vamos ganando terreno el tiempo va mejorando, menos mal. Algunos caballos nos salen al paso para saludarnos. A los 2,8 km llegamos a un collado donde concurren varios caminos. El nuestro está bien señalizado al frente. Comenzamos a descender por un hermoso robledal. El sendero se ha convertido en pista con la mejora consiguiente. Juan se anima a entonar sus cánticos mañaneros. Si todo sigue así, la etapa va a ser fácil.

Seguimos descendiendo hasta la altura de una casa donde el terreno forma otro collado (1,6 km desde el punto anterior). Nos adentramos por el camino que conduce a la casa, perdiendo la señalización. Hay que recuperar la pista que es el buen camino.

Ha dejado de llover. Ahora comienza un suave ascenso por la ladera desnuda de otra montaña hasta alcanzar un nuevo collado desde donde se abre el horizonte. Han sido 1,9 km desde la casa. La vista es impresionante. Hacia el oeste se alcanza a divisar el Mar Cantábrico, del que nos separan tan solo 20 km en línea recta. Incluso podemos ver un conjunto urbano alrededor de una bahía. Debe tratarse de San Juan de Luz. Nos tomamos unos minutos de descanso para saciarnos de panorama. Merece la pena y al mismo tiempo nos reconforta.

Menos mal que el sol va haciéndose ver a ratos entre las nubes. Seguimos por la pista a lo largo de una loma que sirve de pasto para los caballos que frecuentan estos parajes.

Loma de los caballos
Paisaje

Llegando a un redil, comenzamos a rodear otra montaña en sentido contrario. Ya podemos ver muy cerca el pueblo de Ainhoa en el verde valle de la "Nivelle" que se extiende hasta el mar. A la altura de una antigua mina nos tropezamos con senderistas de fin de semana, los únicos que encontramos en la etapa. Son pocos los senderistas que se aventuran por el GR-10 y menos aún peregrinos.

El Mar Cantábrico al fondo. A la izquierda S. Juan de Luz
Ainhoa

A 2,5 km del punto anterior llegamos al Collado de las Tres Cruces donde está situado el Calvario. En un entorno despejado, sorprenden las tres cruces con las esculturas de Jesucristo y los ladrones en tamaño natural que casi superan la realidad. Las expresiones de dolor de los rostros y cuerpos retorcidos son sobrecogedoras. Ante las cruces, se extienden sobre el prado reproducciones de las estelas discoidales [1] más emblemáticas del País Vasco-Francés, relacionadas con un pasado ancestral aunque de origen controvertido y en las que se conjugan la sencillez de la forma y el abstracto labrado de la piedra. Junto al calvario se alza la ermita de Nôtre Dame de l’Aubépine (Nª Sra. del Espino) en memoria del lugar donde dicen que la Virgen se apareció a un pastor entre un matorral de espinos blancos. Por su similitud con la aparición de la Virgen en Oñate, también se la conoce como la Ermita de Nª Sra. de Arántzazu.

Calvario sobrecogedor
Calvario. estelas, ermita y ... "bordón"

Después de pasar bastantes minutos contemplando el entorno y dando un último vistazo al Cantábrico, nos disponemos a reanudar nuestro Camino con la emoción de lo visto reflejada en el semblante. El pueblo de Ainhoa ya lo tenemos a tiro de piedra.

Estelas. Abajo Ainhoa

 

 

Nª Sra. de Arántzazu o del Espino

Comienzo en solitario el descenso por una carreterilla de asfalto bastante sinuosa y de gran pendiente. Juan y Pepe vienen a unos 100 metros por detrás. Voy contemplando una a una las 14 cruces del Vía Crucis que jalonan la bajada y que todos los Lunes de Pentecostés recorren los vecinos de Ainhoa y alrededores para participar en una Misa Solemne en la Ermita. De los 390 metros de altitud que se encuentra el Calvario hay que descender hasta los 125 metros de Ainhoa en un trayecto de unos 1,2 km.

Un poco antes de llegar al paso canadiense que dificulta tanto la salida del ganado como el paso de turismos nos reencontramos. Ya por terreno llano vamos recorriendo los 800 metros finales para acceder a la calle Mayor de Ainhoa, donde podemos ver con alegría sobre la pared de una casa, la flecha amarilla señalizadora de la “Voie du Baztán” (Vía del Baztán) que mañana nos dirigirá a España (sin palabras). ¡Qué ganas teníamos de ver una flecha amarilla!

Sin palabras
Frontón y campanario de la Iglesia Parroquial de Ainhoa

Son las 11:30 horas cuando pasamos por la Iglesia Parroquial y poco después junto al gran frontón comunal desde donde parte una carreterilla a la izquierda por la que llegamos, tras 300 metros, a la “gîte dètape” dentro de las instalaciones de un camping.

La “gîte d’etape” nos produce muy buena impresión. Todo muy nuevo y limpio. Da la sensación de estrenarlo nosotros. Las literas disponen de almohada, mantas, un cubre colchón y una funda de almohada, ambos de usar y tirar. Y el precio 15 €. Bastante aceptable la relación calidad/precio. Somos los primeros en llegar, así que podemos elegir litera y con toda tranquilidad darnos una prolongada y reparadora ducha y aprovechar que disponen de lavadora y secadora para hacer una colada como Dios manda. Una vez tendida la ropa nos acercamos al pueblo para comer.

"Gîte d'etape" de Ainhoa
Hacia el pueblo a comer

Encontramos un Restaurante cuya carta nos parece aceptable, el “Opaca” donde aunque comemos bien no es óbice para que sigamos añorando la comida española. La cuenta 79,10 € (incluido el vino denominación de origen de Rioja) que hoy nos hemos permitido el lujo de añadir al menú.

Terminada la comida, y en vista de que el tiempo parece haber mejorado y nos queda cuerda para andar, decidimos acercarnos a la frontera española en Dantxaria que dista unos 3 km. Allí podremos aprovisionarnos de víveres. Hoy, Pepe se compromete a prepararnos la cena.

Caminamos a lo largo de la calle Mayor que coincide con la carretera. Las casas, todas de gran semejanza, están perfectamente alineadas con la avenida. Construidas en estilo labortí, [2] (cubiertas a dos aguas simétricas con pronunciado alero, pulcramente encaladas y con las maderas de puertas, contraventanas, balcones y adornos pintadas de rojo), alguna de ellas muestran la enseña de la “ikurriña” en lugar prominente. no faltando alguna que otra alusión expresa a la identidad vasca. En el primer bar que encontramos abierto nos tomamos unos cafés que nos espabilen.

Típicas casas de estilo "labortí" en la Avenida Principal de Ainhoa

Salimos del pueblo siguiendo la carretera y a los 3 km entramos en las primeras casas de Dantxaria (la parte francesa). Estamos ansiosos por pisar tierra española que ya se intuye cercana. Se comienza a notar la presencia de muchos franceses que aprovechan los fines de semana para pasar la muga y hacer sus compras aprovechando el diferencial favorable de los precios, sobretodo del tabaco y bebidas alcohólicas, artículos de los que hacen gran provisión. Pasada la muga, nos encontramos en Dantxarinea (la parte española). Unos metros más adelante, llegamos a una rotonda presidida por dos rocas de rodeno de forma amorfa. En una de las caras aplanadas de la roca de mayor tamaño, destacan una flecha y una concha pintadas en amarillo y grabado en la roca, el mapa de Navarra atravesado por la “Ruta del Baztán” desde Bayona a Logroño con mención expresamente grabada de las poblaciones más importantes por donde pasa. En la roca más pequeña se puede leer "Camino de Santiago" tanto en euskera como en castellano y francés. Verdaderamente grandioso este hito del Camino que infunde ánimos al peregrino.

Un poco más allá, se encuentra el gran supermercado “Venta Peio”, repleto principalmente de franceses. En lo que nos atañe, nos aprestamos a realizar “la compra” pero con diferentes miras. Macarrones, carne picada, salsa de tomate, queso, lechuga, tomate, cebolla, algo de embutido, pan y unas cervezas. Hoy nos vamos a poner morados con los macarrones a la boloñesa complementados de una buena ensalada por tan solo 20 €.

Hito del Camino en la rotonda de Dantxarinea
Haciendo cola en la caja de la Venta Peio

Con el objetivo cumplido, tomamos el camino de regreso a Ainhoa. La verdad es que la carretera lleva mucho tráfico y los arcenes no tienen la anchura que desearíamos. Llegados a un desvío a la derecha, optamos por tomarlo para eludir el intenso tráfico. Cuando llegamos a una bifurcación, tomamos por intuición a la izquierda. Juan se nos adelanta al ritmo que a veces toma. No viéndolo muy claro, damos el alto a un coche que se detiene junto a nosotros. Preguntamos a la conductora si vamos bien para Ainhoa. -Van ustedes mal por aquí –nos contesta- se dirigen directamente al interior de la montaña. Deben retroceder y retomar la carretera. La buena señora, que lleva a sus hijos en el asiento trasero, se ofrece incluso a llevarnos pero solo hay plaza para dos. Le agradecemos su información y buena disposición. Juan va por delante a unos 200 metros. Por señas y gritos le hacemos comprender que nos volvemos. Nos llama por teléfono y se emperra en que vamos bien, que está oyendo el ruido del tráfico. Le decimos que nos han dicho que no y que nos volvemos. Al final nos reencontramos casi en la carretera. No hay más remedio que soportar el tráfico.

Sin más novedades, llegamos a Ainhoa y nos dirigimos directamente a la “gîte d’etape”. Nos encontramos con nuevos huéspedes, un matrimonio francés y una pareja de chicas. Nos tumbamos a descansar un poco. Al final la etapa se ha convertido en una normal en cuanto a kilometraje.

A las 19:30 comenzamos a preparar la cena. Pepe cuece los macarrones hasta darle el punto "al dente", mientras yo preparo la salsa boloñesa y Juan la ensalada. A las ocho ya estamos dando cuenta de la comida. Todo de rechupete. Esto es lo que se llama comer bien.

Terminada la cena y una vez todo fregado y dejado tal como se encontraba, nos acercamos al pueblo a tomar café y buscar la salida de mañana. Ha quedado una buena tarde.

No encontramos ningún bar abierto, así que nos quedamos sin café. Mejor dormiremos. Al final localizamos la salida del Camino casi al final del pueblo, cuando la carretera forma una curva, la flecha nos dirige hacia una calle a la derecha que desciende hasta una plazoleta con un gran círculo enlosado. Seguimos de frente las flechas por una carretera secundaria por la que andamos unos minutos para verificar que las marcas continúan. Ya con la tarea realizada, es hora de retirarse a descansar en la "gîte d'etape".

El matrimonio francés y las chicas, ya están encamados. Nosotros no tardamos mucho en hacer lo propio.

Mientras concilio el sueño, pasa por mi mente un trailer de lo que llevamos recorrido y lo bien que hemos superado los escollos pirenaicos. ¡Qué lejos queda ya Arrens-Marsous! Donde casi sin empezar estuvimos a punto de abandonar. Y qué decir de los buenos momentos disfrutados por la Voie du Pièmont. ¿Por donde andarán Marcelo, Christiane y Chantal, Claude y Richard? Éramos pocos peregrinos y a cada uno Santiago le ha designado su propio Camino. Y qué decir del amigo “Santi”. Mucho ha tenido que ver con el feliz desarrollo de nuestro Camino. Ahora tenemos por delante el Camino de Santiago del Baztán y nuestro “ángel protector” seguro que seguirá con nosotros.

Buenas noches y hasta mañana.



[1] Estela: Disco de piedra monolítico vinculado al rito mortuorio, destinado a rememorar a quien de alguna forma se significó en la historia del lugar donde se emplaza. Se relaciona con costumbres funerarias anteriores a la llegada del cristianismo.

[2] Labortí: Referente a la antigua provincia francesa de Labourd (Labort en castellano). Está considerada por los vascos como una de las siete provincias tradicionales de Euskal Herria.