Saint Just Ibarre

8ª JORNADA

Mauléon Licharre - Sant Just Ibarre (23,1 km)

Lunes, 9 de junio de 2008

Esta noche he dormido de un tirón. A las siete menos cuarto ya está Juan llamando a la puerta. Así como Pepe es el fotógrafo oficial, Juan es el despertador. Nos reunimos en el pasillo y bajamos al comedor. Enseguida van apareciendo los demás peregrinos. Vemos la nota que nos ha dejado el Hermano Hospitalero. Leemos que podemos pagar entre 1€ y 15€ a voluntad, un amplio abanico apto para todos los bolsillos. Todo un detalle. Una vez bien desayunados nos despedimos agradeciendo a los Hermanos su hospitalidad.

El cielo está totalmente cubierto y llueve, así que no tenemos mas remedio que enfundarnos los molestos impermeables. Cruzamos el jardín y descendemos a la ciudad por las escalerillas.

Una vez cruzado el río, encontramos una tienda de alimentación que el dueño se dispone a abrir. Hoy ha habido suerte. Bien aprovisionados de fiambre, queso, fruta y unas cervezas y el pan que compramos en una panadería un poco mas adelante, emprendemos la travesía de la ciudad.

Vamos dejando atrás la ciudad nueva, con el viejo castillo a la izquierda hasta llegar a una amplia plaza donde vemos a los peregrinos belgas que siguen nuestros pasos un poco retirados, parece como si estuvieran buscando algún sitio especial. Llegados al fondo de la plaza, cruzamos un viejo puente sobre el Río Saison y por la Route de la Navarre enfilamos la departamental D918 hacia el oeste. Dejamos la capital de la Soule. Nos encontramos de nuevo en la campiña.

Iglesia de San Miguel (Ordiarp)

A 3,6 km desde el Colegio de los Hermanos, atravesamos la comuna rural de Garindein. A 1,5 km se encuentra el desvío del Camino que pasa por Idaux-Mendy, pero viendo en el plano el rodeao que hay que dar y considerando la lluvia que cae, muy a pesar nuestro, optamos seguir por la carretera. A 2,5 km del desvío dejamos la departamental por el acceso a la comuna de Ordiarp que encontramos 500 metros más adelante. Hemos recorrido 8,1 km desde Mauleon, son casi las diez, buena hora para tomarnos unos cafés con leche que caliente nuestros cuerpos.

Ordiarp (Urdiñarbe en vasco) fue un punto importante del Camino de Santiago por la Vía del Piamonte, incluso contó con un Hospital de Peregrinos que dependía de la Abadía de Roncesvalles. La Iglesia románica de San Miguel del siglo XII tuvo que ser reconstruida debido a un incendio, aunque permanecen intactos algunos elementos como la cabecera de triple ábside y algún capitel del arco de triunfo. Destaca el campanario coronado por un pináculo cuadrado que marca la diferencia con el estilo típico de la región. Siguiendo la costumbre, el cementerio se encuentra junto a la iglesia a la que se accede por un puentecillo romano peatonal sobre el arroyo Arangorena. Es una pena que la Iglesia se encuentre cerrada y no podamos rendirle una visita como se merece.

Correteando por el césped....
Puente romano de Ordiarp

Correteando por el césped, unos patitos llaman la atención. Abandonamos Ordiarp por un robusto puente romano por una carreterilla que 500 metros más adelante enlaza a la izquierda con la que se dirige al Col de Napale. Siguiendo el curso ascendente del arroyo Arangorena, entre granjas, huertas y prados en los que pastan a sus anchas vacas y ovejas. Aunque llovizna, se camina a gusto. A 6 km de Ordiarp llegamos a los antiguos baños de Garaybie reconvertidos en un albergue de grupo.

Entorno de Garaybie
Subiendo el puerto nos tropezamos con algunas vacas...

Comienza aquí el ascenso, propiamente dicho al Col de Napale por una sinuosa carreterilla con algún que otro repecho exigente. De vez en cuando nos tropezamos con algunas vacas con aspecto de estar bien alimentadas y que después de mirarnos con recelo y siguiendo su marcha cansina, se apartan al herboso arcén. Poco antes de llegar al puerto, divisamos a la pareja de peregrinos franceses. Chantal unos metros delante de Christiane esforzándose para vencer el último repecho. Por fin alcanzamos el puerto donde nos reunimos los cinco peregrinos. Han sido 3 km de fuerte pendiente desde Garaybie. Dejamos el Soule y entramos en la Baja Navarra. Los franceses van a quedarse a descansar. Nos despedimos y para abajo. Parece que en el valle está dando el sol, allí pararemos también nosotros para almorzar.

3 km más abajo alcanzamos la carretera ya en el valle donde por fin los rayos solares se abren paso entre las nubes, aunque el ambiente continua siendo fresco. Junto a un murete de piedras decidimos detenernos para dar cuenta de las viandas que llevamos, que el estómago ya está mariposeando. Con buen pan del día nos hacemos unos soberbios bocadillos que prácticamente devoramos en un santiamén regados con cerveza.

Campo de helechos

A unos 200 metros, giramos a la izquierda hacia una granja junto al río Bidouze que cruzamos por un puentecillo, tomando un sendero que rodea la granja y se interna en un campo de helechos que a su paso, nos calan perneras y botas pero que agradecemos, ya estábamos hartos de asfalto.

El sendero discurre paralelo al río y termina 1200 metros más adelante cuando desemboca en un camino más o menos empedrado que se convierte en asfalto trescientos metros antes de llegar a la carretera de acceso a Saint Just Ibarre que alcanzamos tras cruzar el río por un puente romano. Han sido 5 km desde el Col de Napale. En total hemos recorrido 23,1 km desde Mauleon.

Una vez en el pueblo casi nos topamos con el Auberge Briseteia donde la dueña nos está aguardando. Nos acompaña a una habitación situada en la buhardilla que por la pintura y cenefas de las paredes parece haber sido dormitorio de niños. Pero bien, tres camas bien preparadas para el frío. Ahora el cuerpo pide una buena ducha y estiramiento de piernas sobre la cama.

Nuestra habitación en Saint Just Ibarre

Una hora después, estamos en la calle dando una vuelta por el pequeño pueblo. Se trata de una comuna de la Baja Navarra. Su nombre en vasco es Donaixti (San Justo) Ibarre (valle). Primero nos acercamos al Colegio Sant Michel, donde está el Alberge de Peregrinos, pero no vemos ni a los belgas ni a los franceses. Damos una vuelta por la Iglesia pero solo podemos acceder al cementerio junto a ella. Es todo lo que hay que ver en el pueblo, así que como ha quedado una buena tarde cruzamos el puente y vamos a inspeccionar la salida de mañana cuya flecha encontramos enseguida. Por el camino por el que hemos llegado al pueblo, paseamos con tranquilidad saboreando la campiña y las vistas de los alrededores. Llamo a mi padre para felicitarle, hoy cumple 99 años. En febrero fué operado por rotura de cadera y nadie dábamos un duro por su vida cuando dejó el hospital dos meses después. Parece mentira como se ha recuperado de la intervención. ¡Quién llegará a cumplir esos años y más aún, en plenas facultades mentales!

Perro con malas pulgas

Volvemos sobre nuestros pasos. Al cruzar de nuevo el puente, unos perros salen a nuestro encuentro ladrando desaforadamente, unos paisanos que aprovechan la buena tarde que ha quedado para recolectar verduras, los aplacan y nos saludamos Bonjour, Bonjorur. En el camino de vuelta al Auberge, otros perros nos siguen ladrando, uno de ellos con muy malas purgas atosiga con insistencia a Juan y de un mordisco, casi le hace un siete a la pernera de su pantalón. Juan se pone tan nervioso que hasta se le cae la gorra de las manos, momento exacto que Pepe consigue captar con la cámara fotográfica. Después de unas fotos más, nos sentamos más tranquilos en la amplia terraza del bar del Auberge. Aparecen Christiane, Chantal, Claude y Richard y en su compañía nos tomamos unas cervezas y charlamos en armonía sobre el desarrollo de la etapa de hoy y de la que nos espera mañana donde enlazaremos por fin con la gran vía jacobea de Le Puy.

Cuando llega la hora ellos se retiran a su albergue donde cenarán de lo que traen y nosotros entramos al comedor donde la señora nos tiene preparada una buena cena servida por una hija suya que está estudiando español en Saint Jean-Pied-de-Port y aprovecha nuestra presencia para practicar nuestra lengua.

Cuando nos dirigimos a la habitación un hijo de la señora nos dice con mala cara que Francia acaba de empatar su partido del Mundial de Futbol, parece que este año la selección francesa no anda muy fina. Una vez en la habitación, preparamos todo para mañana y sin más a dormir en el aprovechado dormitorio.

Buenas noches y hasta mañana.