Ermita de Nôtre Dame de Hoquy

7ª JORNADA

L'Hôpital Saint-Blaise - Mauléon Licharre (15 km)

Domingo, 8 de junio de 2008

Como la etapa de hoy es corta (unos 15 km) y no sirven los desayunos hasta las 08:30 horas, podemos remolonear un poco más de tiempo en la cama, hay que aprovechar estas circunstancias para cargar baterías.

Nos hacemos unos buenos desayunos a base de rebanadas de pan tostado con mantequilla y mermelada y a las 09:00 horas ya nos encontramos en la carretera diciendo adiós a este paradisiaco lugar. De momento ha dejado de llover y la temperatura es ideal para caminar y disfrutar del Camino.

En media hora, dejamos el claro con sus fértiles huertos y nos adentramos en el bosque. A la izquierda llevamos el curso del arroyo Lausset  que fluye con alegría, lo que da pie a que Juan inicie sus cánticos matutinos con el “Gracias a la vida”.

Cuando llevamos recorridos 2,8 km, dejamos la carretera por el Pont Noir por el que salvamos el río y por pista forestal, algo embarrada aunque transitable, penetramos en el corazón del bosque. El paisaje espectacular. Traspasamos una barrera y a unos 300 metros del puente dejamos una pista a la izquierda y por un puentecillo de madera accedemos a un pequeño claro desde donde acometemos una subida entre frondosos árboles. A unos 500 metros dejamos una pradera a la derecha y unos 500 metros después alcanzamos una carreterilla (1300 metros desde el Pont Noir).

Por más que buscamos, no localizamos flecha alguna por lo que intuitivamente decidimos tomar la carreterilla a la izquierda. Después de pasar una granja, y sin ver flecha alguna comenzamos a dudar. Con lo bien que está señalizado el Camino hasta ahora, es imposible que no logremos ver ninguna flecha. Además la brújula nos está indicando que seguimos dirección sur, lo cual nos extraña bastante.

Cuando llevamos andados casi un kilómetro desde el desvío, perdidos en medio de este recóndito robledal, aparecen ante nosotros tres caminantes que vienen a nuestro encuentro. Es raro encontrar gente en este Camino por lo que en estos momentos de titubeos se agradece la presencia de alguien a quien poder preguntar. Son un matrimonio y una amiga vecinos de Mauleon que aprovechan la festividad para dar un paseo por el bosque. Efectivamente vamos perdidos, Mauleon lo tenemos justamente en dirección contraria. Afortunadamente, el amigo “Santi” no nos ha abandonado.

Entorno campestre

Retrocedemos en su compañía hasta donde han dejado el coche. Nosotros continuamos y cuando llegamos al cruce, buscamos y rebuscamos, no tiene más remedio que haber una señal, tenemos que encontrarla Y finalmente, claro que la localizamos, por cierto bastante escondida a la derecha de la carretera cuando lo lógico es que estuviera al frente. En fin, dos kilómetros de propina.

Continuamos nuestro Camino que sale del bosque entre tierras de cultivo y unas granjas, en un entorno campestre, enlazando con la carretera D25, 1300 metros después del desvío.

Por el arcén izquierdo de la carretera y con poco tráfico de vehículos llegamos tras 1250 metros a la Ermita de Notre Dame de Hoquy dedicada a la Virgen de Lourdes, una bonita ermita construida en el año 1936 que encontramos abierta y podemos visitar. Aprovechamos la parada para tomarnos un descansillo. Sentados en un banco, advertimos que una de las paredes está llena de exvotos entre los que predominan las muletas de madera, lo cual indica que existe por aquí mucha devoción por la Virgen de Lourdes.

Ermita de Nôtre Dame de Hoquy Interior de la ermita

Reanudamos el Camino por la carreterilla que sale a la izquierda de la ermita y tras pasar una ikastola, torcemos a la izquierda a unos 100 metros de la ermita. Caminamos entre tierras de cultivo y granjas hasta enlazar unos 800 metros más adelante con la D24, que seguimos a la izquierda durante 300 metros hasta una granja. Aquí dejamos la carretera y por la derecha tomamos una pista asfaltada sinuosa que tras rodear una loma, asciende a una colina (4,2 km desde el desvío), desde donde ya podemos divisar en el valle opuesto la localidad de Mauleon atravesada por el río Saison y también su castillo encaramado en un promontorio hacia la izquierda.

Mauleon a la vista

Ahora toca descender con bastante pendiente durante 1,6 km entre robledales y hayedos hasta llegar a las calles de la ciudad frente al castillo (5,8 km desde el último desvío) y tomar a la derecha hasta el encuentro con la travesía central (350 metros). Nos encontramos en Mauléon. Es la una de la tarde y los estómagos ya nos están pidiendo una cerveza fresca y alimento. Juan no se lo piensa y cruza al primer restaurante que encontramos, unos 150 metros más adelante. Pepe y yo entramos por la otra puerta. Nos desprendemos de las mochilas y junto a unos jardines nos acomodamos en una mesa al exterior.

Castillo de Mauleon

Después de mucho esperar, nos sirven una comida mediocre y mal atendida. Incluso no nos saben informar de la situación de la Comunidad religiosa de Hermanos de las Escuelas Cristianas donde pensamos alojarnos hoy.

Curiosa foto

Una vez  malcomidos, nos dirigimos hacia el centro siguiendo la travesía. En un chaflán llama nuestra atención un escaparate con fotos de bodas, entre ellas una muy curiosa donde la novia se tapa los ojos ruborizada ante el espectáculo que tiene detrás, mientras el novio extiende los brazos con cara de circunstancias. No podemos evitar sonreirnos.

Siguiendo las indicaciones de una señora mayor, cruzamos el río y nos dirigimos hacia la estación de tren. Cerca de ella, preguntamos de nuevo y un matrimonio se ofrece para llevarnos en su coche hasta las Escuelas que parece conocer muy bien. -Están en lo alto de esa colina, así les ahorramos la subida –nos dicen.

Poco después estamos ante la entrada principal de un robusto edificio propiedad de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la Salle. Un amplio complejo donde están ubicadas las Escuelas, hospedería, patios, dependencias de los Hermanos, jardines y adosado a una antigua iglesia.

Río Saison a si paso por Mauleon
Colegio de los HH de las Escuelas Cristianas

Nos presenta al Hermano Eduardo. ¡Qué casualidad! El mismo nombre del que fue un buen maestro para mí en las Escuelas homónimas de Las Palmas de Gran Canaria durante mi preparación para el ingreso de Bachillerato. Los Hermanos del babero, se les llamaba, por el blanco babero que llevaba el hábito. De esto ya hace 57 años. En la actualidad, los Hermanos visten de paisano.

Tras sellar las credenciales, nos guía el Hermano Eduardo, atravesando un gran patio interior, a los dormitorios situados en la tercera planta donde nos asigna una habitación a cada uno, austera pero limpia. Una vez aposentados, es obligado darse una buena ducha y tras la colada habitual peregrina parece oportuna una buena siesta.

Juan y Pepe quedan una hora mas tarde para bajar a corretear la ciudad. Por esta vez declino acompañarlos, necesito descansar algo más. Además la tarde se está volviendo desapacible con riesgo de lluvia.

Hermoso ciprés

Dos horas más tarde me levanto recuperado y salgo a pasear por los jardines que rodean las Escuelas y desde donde puedo contemplar Mauleon a vista de pájaro. Un espacio que invita a la meditación. Hoy hace ya una semana que hemos salido de casa y parece que fue ayer. A pesar de que no hemos emprendido la ruta que teníamos prevista, ésta que hemos escogido nos está resultando fascinante. Llama la atención un viejo y hermoso ciprés de tres troncos en medio del jardín ante el que me detengo unos minutos maravillado de su esbeltez. Desde luego todo el conjunto es acogedor y lo tienen muy bien cuidado. El cielo ya está totalmente entoldado y comienzan a caer algunas gotas de agua. En la parte baja del jardín hay una fuente junto a unas escalerillas que, entre frondosa arboleda, desciende directamente a la ciudad sin necesidad de ir dando giros por el asfalto.

Sigo explorando el jardín por un paseo franqueado por cerezos donde quedan restos de algunos frutos picoteados por los pájaros y como la lluvia se intensifica, es el momento de volver al interior de las Escuelas. Pronto aparecen Pepe y Juan que se han dedicado a patear el pueblo. A las siete asistimos a las vísperas, en una habitación que hace de capilla donde se reúnen todos los Hermanos de la Comunidad para realizar sus rezos. Vísperas muy sencillas pero como de costumbre emotivas.

Bajada a la ciudad

A las siete y medio pasamos al comedor de huéspedes donde nos reencontramos con los peregrinos belgas y franceses que también se alojan aquí. Esto da lugar a estimular la confraternización. La cena buena y bien servida aunque para no variar, no puede faltar el pato en el menú, pero todo hay que decirlo, muy bien guisado. Comemos con buen apetito pues hoy la comida del mediodía fue bastante floja. Christiane y Chantal nos dicen que quieren continuar, una vez en St. Jean-le-Pied-de-Port, a Santiago vía Roncesvalles, mientras Richard y Claude piensan enlazar con el Camino del Norte. Les ponemos al corriente de los Caminos que van a emprender y a su vez les informamos de nuestro proyecto pirenaico. A las dos parejas las encontramos muy entusiasmadas. Hablamos de los diferentes Caminos a Santiago y de la satisfacción que se siente al llegar a Santiago. Con vistas a la jornada de mañana, ellos han logrado reservar cama en el gîte d'etape del Colegio de St. Michel en Saint-Juste-Ibarre. Nosotros hemos apurado demasiado la reserva y está completo, menos mal que hemos conseguido habitación en el Auberge Briseteia.

El Hermano encargado de la hospedería nos informa que a partir de las siete y media podemos desayunar y que nos dejará una nota con lo que debemos de pagar.

Es hora de retirarse a descansar. Mañana la etapa será algo mas larga y tendremos que afrontar el primer puerto importante de montaña.

Antes de dormirme pienso en el brasileño Marcelo que hoy habrá rebasado el puerto de Somport. Hemos intentado contactar con él por el móvil pero sin éxito. Poco a poco nos vamos acercando a la cadena montañosa pirenaica. Hay que ir preparándonos para las alturas.

Buenas noches y hasta mañana.