Algún lugar entre Bétharram y Assom

4ª JORNADA

Lestelle-Betharram - Arudy (27,4 km)

Jueves, 5 de junio de 2008

Una vez bien desayunados en la Maison de Retraite, y tras la despedida y agradecimiento, nos disponemos a iniciar la etapa cuando son las 07:50 horas.

Primera Capilla Segunda Capilla

En compañía del brasileño Marcelo atacamos la cuesta del Calvario con resolución. Poco a poco, vamos dejando atrás cada una de las sorprendentes capillas monumentales que representan las estaciones del Vía Crucis. En cada una de ellas nos paramos para saborear su esbeltez. Vamos tan ilusionados contando las capillas que casi no sentimos fatiga por el ascenso. En la parte alta de la colina las tres cruces y finalmente la capilla de la Resurrección mayor que ninguna.

Calvario Capilla de la Resurrección

Por una sendita que sale a la izquierda de esta capilla, nos adentramos en un bosque sombrío ya sin desnivel apreciable hasta que alcanzamos la carretera. Unos metros más adelante llegamos a una bifurcación donde se levanta un imponente crucero: la Croix des Hauters (Cruz de las Alturas). Lugar idóneo para sacar unas fotos.

La Cruz de las Alturas
Asnos pastando

La flecha nos dirige por la carreterilla de la derecha que discurre, en continuos toboganes, entre huertos, granjas y praderas donde las ovejas y algún que otro asno pastan a sus anchas. A la vista de tan bello paisaje Juan no se resiste a entonar su canción preferida:

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

El bueno de Marcelo disfruta al vernos tan felices. Una y otra vez, el silbato de Juan nos avisa de una nueva flecha que está donde tiene que estar. De momento, la señalización es perfecta. Si no fuese por ella, sería complicado seguir este Camino con tantos cruces y bifurcaciones.

Pavo real a la salida de la granja Monrepos
Ovejas pastando

A unos 2 km de la Croix des Hauters, pasamos por la granja de Monrepos y salvando el arroyo Arriucourbe, unos metros después nos encontramos con un cruce donde hay que seguir recto por el camino de Lirou buscando la vertiente de un barranco por la que caminamos escuchando cada vez más fuerte, conforme nos acercamos al puente de Latapie, el murmullo de las aguas. Unos 100 metros antes del puente, (1200 metros desde la granja Monrepos) una flecha nos desvía a la derecha en ángulo agudo. Nos encontramos en un nuevo valle, por donde discurren las aguas turbulentas del río Ouzom, afluente del Gave de Pau.

Caminamos en dirección N, llevando el río a nuestra izquierda, por una pista, antigua vía férrea, bajo el frondoso follaje de un denso bosque. Se nos va haciendo un poco pesada la llegada a Assom. A 2,3 km del desvío, alcanzamos por fin la carretera que tomamos a la izquierda y una vez pasado el puente sobre el río Ouzom estamos entrando en la localidad de Assom después de dejar el esbelto castillo de Luppé a la izquierda. Ya son casi las diez y tan solo llevamos recorridos 8 km desde el Santuario de Bétherram.

Castillo Luppé
Iglesia de Assom

Nos acercamos a la plaza de la Iglesia donde se encuentra el Albergue de Peregrinos. Entramos en la Iglesia dispuestos a que el cura nos estampe el sello en la credencial, pero no logramos localizarlo. Así que tras un breve descanso que aprovechamos para tomarnos una tableta energética, continuamos haciendo Camino.

Saliendo de Assom

Salimos de Assom por la carretera D35 dirección Bruges. A unos 500 metros la flecha nos desvía de la carretera a la izquierda. Una carreterilla que 900 metros más allá debemos abandonar por la derecha siguiendo un sendero salvaje que discurre por el linde de dos fincas y que desciende durante 400 metros hasta encontrar un camino asfaltado. Siguiendo ese camino a la derecha bordeamos una piscifactoría y un parque zoológico y después de recorrer unos 500 metros “tocamos” de nuevo la departamental D35.

Una vez en la carretera, tenemos que tomar un camino asfaltado que sale a la izquierda y que bordeando una colina coronada por un castillo (el Castielou), llega a la granja Arroudé después de unos 900 metros.

Dejando la granja a la izquierda salvamos el arroyo Beez por un puente de piedra y a unos 300 metros encontramos la granja Larroque. Unos metros pasada la granja, torcemos a la derecha por un sendero que discurre por la ladera de una colina llevando el arroyo Landislou a nuestra derecha hasta entrar por la calles de Bruges después de recorrer 1200 metros desde el desvío. Desde Assom han sido 5,3 km. Decir que el paisaje sigue siendo de gran belleza.

Una vez en Bruges, nos dirigimos a la iglesia y la plaza central de este antiguo bastión. Tal como aconseja la guía dejamos la peligrosa carretera D35 por una carreterilla que sale a la izquierda en dirección sur y que se dirige hacia el castillo Castellou y el calvario. Unos 300 metros después del castillo una flecha nos desvía por un sendero que sale a la derecha que empalma con un camino que desciende a la granja Trabalie torciendo a la izquierda por un camino que ha sustituido a una antigua vía que nos deja directamente en la aldea de Mifaget. Desde Bruges hemos recorrido 3 km. Si hubiésemos seguido la carretera hubiesen sido justo la mitad pero creo que ha merecido la pena. Los cuatro estamos convencidos de que es más agradecido para la vista y sentidos andar por sendas y caminos rurales aunque a veces ello suponga algún kilómetro de más.

Salimos de la aldea por un camino que parte de la iglesia dirección Lys. A unos 900 metros nos encontramos una bifurcación donde el silbato de Juan nos dirige a la izquierda por un camino empedrado. A unos 500 metros, tras una curva, debemos dejar este camino por una senda que sale a la derecha y se dirige a la granja de Foura. Se abre hacia el sur un paisaje que semeja bastante al que tuvimos la suerte de admirar en el Camino Primitivo a su paso por Tineo. Al fondo tenemos la cordillera pirenaica siempre cubierta por nubes tormentosas. Todavía no es el mejor momento para retomar el camino que teníamos previsto.

A unos 1100 metros del desvío, el camino mejora hasta la granja donde termina 500 metros adelante. Junto a una balsa y fuente, encontramos a la pareja que vimos sentada en el banco frente a la Iglesia de Bétharram. Están dando buena cuenta de alimentos lo que nos recuerda que ya va siendo hora de tomar algo. Vamos a ver si aguantamos hasta Ste Colome donde esperamos encontrar algo para comer. La pareja es un matrimonio belga que ha salido, como nosotros, de Lourdes. La noche pasada estuvieron alojados en el Albergue de Assom que solo dispone de cinco plazas que estaban cubiertas. Les dejamos a su aire y continuamos.

Atrio Iglesia de Ste. Colome

Comienza ahora una trocha que asciende por una pendiente exigente, remontando la ladera entre robles y castaños hasta llegar a la altura de la granja Barbé donde nos reagrupamos. Han sido 900 metros desde la balsa.

Ya por carretera seguimos durante unos 4 km hasta la aldea de Ste. Colome. En una fuente de agua fresquita frente a la iglesia, nos remojamos. No hay ningún sitio donde comer o comprar algo. Así que no tenemos más remedio que hacer uso de las socorridas tabletas energéticas.

Tras un corto descanso, tenemos que volver unos 200 metros para encontrar la carreterilla que nos conducirá en descenso al valle d’Ossau. Hasta el puente sobre el caudaloso Gave d’Ossau tenemos 2 km entre arboleda. Prácticamente hemos llegado a Arudy. Solo nos queda cruzar el puente y por los interminables últimos 1200 metros de la Avenida de los Pirineos, llegar a la Plaza del Ayuntamiento donde también se encuentra la Iglesia. Han sido 27,4 km los recorridos desde Bétherram. Son las dos de la tarde pasadas y por lo tanto imposible comer en ningún sitio. De momento, nos descargamos de las mochilas. Ahora es cuestión de buscar donde está la casa del cura que según el matrimonio belga es el que da alojamiento a los peregrinos. Juan, Pepe y Marcelo se quedan por la plaza mientras yo me dedico a buscar al cura. La iglesia está abierta pero no hay alma alguna en su interior. Preguntando me dirijo hacia la rue du Moulin (calle del Molino), donde en la primera casa junto a un canal veo una concha sobre la puerta y un cartel en el que se informa a los peregrinos que se dirijan a la Casa de las Hermanas y la dirección. La Casa está casi al lado pero me cuesta un poco dar con él. Está en un recoveco que forma la calle al final.

Bifurcación hacia Arudy
Aproximandonos al Gave d'Ossau

En el patio veo al matrimonio belga que lleva un rato allí. En lugar de haberse dirigido a la Plaza del Ayuntamiento han venido directamente por eso han llegado antes y no los hemos visto pasar. Una monjita de paisano, me indica una sala donde podemos dejar los bártulos mientras llega el cura que se encuentra en una excursión.

Inmediatamente vuelvo a la Plaza en busca de Juan, Pepe y Marcelo y juntos nos dirigimos a la Casa de las Hermanas, donde nos aseamos un poco, nos desprendemos de las botas y esperamos. Poco después aparece un matrimonio francés, también peregrinos que están haciendo el mismo camino.

Iglesia de Arudy

La monjita nos informa que el Padre Pierre llegará sobre las seis. Así que como tenemos tiempo por delante salimos con Marcelo a visitar el pueblo. Miramos al cielo que poco a poco se va cerrando con nubes de agua, no creo que tarde mucho en llover. La localidad de Arudy es uno más de los típicos pueblos franceses de la zona, con muy poca gente en las calles. Compramos unos frutos secos para matar el hambre y nos sentamos en una terraza haciendo tiempo mientras nos tomamos unas cervezas y charlamos con Marcelo. Nos cuenta que reside en Sao Paulo con su mujer y una hija. Viene al Camino influenciado, como la mayoría de los brasileños, por Pablo Coelho. Mañana nos tendremos que separar ya que desde aquí piensa dirigirse a Sarrance para enfilar desde allí el Valle de Aspe y entrar en España por Somport. Se le nota muy ilusionado con el Camino. Entretenidos con la conversación el tiempo pasa deprisa. Casi sin darnos cuenta llegan las seis y volvemos al convento. Allí esperamos la llegada del Padre Pierre.

A las siete nos comunican que por fin ha llegado. Recogemos las botas y mochilas y los ocho peregrinos nos acercamos a la Casa Parroquial. Desde una ventana el Padre Pierre nos pregunta nuestros nombres y de donde somos. Aparenta ser muy campechano. En francés y un buen español nos permite la entrada. –Acomodaros, asearos y supongo que querréis cenar luego conmigo. -Por supuesto –le contestamos agradecidos. Una señora nos acompaña al interior de la casa y nos asigna habitación. Juan, Pepe y un servidor compartimos la misma con tres camas rodeadas de una gran mesa y una estantería repletas de libros.

Atrio de la Iglesia de Arudy

Cuando nos toca el turno nos duchamos y a las ocho y media ya estamos en el amplio office junto a la cocina con una gran mesa en su centro. Las mujeres ya se encuentran ayudando al Padre Pierre en sus labores culinarias. Una vez preparada la cena nos sentamos los nueve alrededor de la mesa, los belgas Richard y Claude residentes en Brujas, los franceses de Tarbes Christiane y Chantal, el peregrino del nuevo mundo Marcelo, los tres españoles y el anfitrión Père Pierre Sallenave, un hombre en la madurez de su vida, que bendice los alimentos que vamos a tomar. La verdad es que la cena resultó inolvidable. El Padre Pierre tenía palabras para todos, incluso se aventuraba a mascullar algún párrafo en portugués. A nosotros nos recomienda salir de Arudy por la carretera hasta Buzy ya que el camino señalizado da un rodeo innecesario. También nos informa de los albergues de Oloron Ste. Marie, donde no tendremos problemas de alojamiento. A Marcelo le pone en antecedentes del camino que tiene que seguir para llegar a Sarrance, señalizado con marcas senderistas. De postre unos sabrosos bizcochos regalo de las mujeres que asistieron a la excursión. Pero la velada que siguió a la cena fue la guinda de la noche.

El Padre Pierre nos pone un CD del álbum “24 Rosas” de la malagueña Diana Navarro que con una voz melodiosa va cantando temas religiosos: “Padre Nuestro”, “Mare mía”, “Caracolas”, “24 rosas” y otras bellas canciones. A continuación saca un CD de Joan Baez del álbum “Gracias a la vida”. Juan expresa su alegría. Es su canción favorita del Camino ¡qué casualidad! Ya estamos todos sumidos en la música. El Padre Pierre llama la atención sobre la canción que viene a continuación:

Llegó con tres heridas
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

Mientras la hermosa voz de Joan Baez entona los versos de esta bella poesía de Miguel Hernández, el Padre Pierre los va traduciendo en voz queda al francés. Asistimos totalmente enmudecidos y absortos repitiendo para nuestros adentros cada estrofa. ¡Qué acierto el del poeta que en tan pocas palabras supo calar de forma tan sublime en lo más profundo de nuestra existencia! Se te pone la carne de gallina mientras escuchas a Joan Baez, rasgando el silencio con la melodía mientras va dando giros al dolor ante los tres pilares básicos de la existencia humana: la vida, el amor y la muerte. Terminada la canción respiramos hondo y para animar un poco la velada, el Padre Pierre deja continuar el CD con otras inolvidables canciones más alegres del mismo álbum: “De colores”, “Cu-cu-rru-cu-cu cu paloma” etc. etc, mientras sirve a los que lo desean un licor especial. Toca el turno a la cantante griega Alexiou Haris con una fabulosa oración que el Padre Pierre traduce al español:

Señor, dame un camino por el que avanzar
Dame un nombre para existir
Dame un sueño, un sueño para esperar
Dame razones para resistir…..

Toda la música que nos pone es estupenda y a pesar del sueño que arrastramos, el tiempo se nos pasa sin sentir. Por último nos lee un proverbio que tampoco tiene desperdicio:

Si quieres vivir feliz
Viaja con dos mochilas:
Una para dar
Y otra para recibir.

Un buen consejo que no debemos olvidar en el Camino. A Pepe le pide que le traduzca el proverbio al valenciano. En la hoja ya lo tiene traducido a varios idiomas.

Llega la medianoche y todos pensamos que es buena hora para retirarse. Le agradecemos al Padre Pierre la agradable y musical velada y quedamos en desayunar a las siete.

Me acuesto con un buen sabor de boca, hoy ha sido una jornada vivida con intensidad, nunca mejor dicho:

“El Camino no se anda, se vive”

Buenas noches y hasta mañana.