Primera flecha

3ª JORNADA

Miércoles, 4 de junio de 2008

LOURDES - Lestelle-Bétharram (17 km)

            Hemos dormido practicamente de un tirón. A las siete, totalmente descansados, nos encontramos saliendo del pabellón Saint Martin dispuestos a iniciar la jornada. Hace fresco a esta temprana hora pero por lo menos no llueve. Sin más dilación, nos dirigimos al comedor comunitario donde nos sirven un buen desayuno. Verdaderamente, todo hay que decirlo, es meritoria la labor llevada a cabo por la Iglesia Católica en este complejo.

Comedor
Buen desayuno

            Descendemos hacia la ciudad al encuentro de la peculiar flecha pegada al poste de una farola de la Route de la Forêt[1], justo por encima de la Basílica. Por la estrecha carretera vamos dejando atrás poco a poco la explanada de los santuarios en dirección oeste. Caminamos pletóricos de entusiasmo. El pesimismo de ayer mañana se ha desvanecido del todo. Juan hace honor a este optimismo entonando sus cantos habituales y cuando se apercibe de una nueva flecha hace buen uso del silbato contestado con rotundez por Pepe y un servidor: ¡Flecha amarilla! Es sorprendente el cambio de ánimo experimentado por nosotros que contrasta con el pesimismo de la víspera.

Gracias a la Vida que me ha dado tanto
me ha dado el sonido y el abedecedario
con él las palabras que pienso y declaro
madre amigo hermano y luz alumbrando,
la ruta del alma del que estoy amando.

 
Primeros pasos hacia la "fôret"
 
Fôret de Lourdes

            A unos 600 metros dejamos a nuestra izquierda el Couvent de Soeurs Bleus [2] y unos 150 metros después nos encontramos una bifurcación a la derecha sin localizar flecha alguna que nos indique la dirección correcta. Así que dudamos unos minutos y cuando nos decidíamos a tomar la bifurcación, un coche se para junto a nosotros y la conductora nos corrige de inmediato en un francés inteligible: -El Camino de Santiago continua por la carretera, por aquí irían al “Camping du Loup”[3]. Un poco más adelante encontrarán paneles informativos que les dirigirán a”la forêt”. Ha sido el primer acto de presencia del amigo “Santi”. Gracias amigo, está claro que no piensas abandonarnos.

            Recuperamos la carretera y unos metros después oímos el silbato de Juan; ha localizado una nueva flecha, vamos por el Buen Camino.

            A 1,5 km del inicio, nos encontramos el panel informativo y la flecha indicando la dirección de la forêt y el camping del mismo nombre.

            Enseguida nos adentramos en el bosque por buen sendero, en parte alquitranado y en parte de tierra, franqueado por exuberante arboleda. Respiramos todo lo hondo que podemos, bajo el verdor del ramaje de los árboles, que se yerguen rectos en busca de la luz solar. Percibimos el rumor constante producido por las aguas del Gave de Pau que llevamos de la mano a nuestra derecha. El paraje es idílico. Entre los pájaros que trinan a nuestro alrededor contestados con los cantos de Juan y su silbato que no elude ninguna flecha, caminamos con resolución y alegría. Se agradece la Naturaleza en su más puro estado. Son unos 4 km de camino por el bosque que da pena abandonar.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.

            Saliendo del bosque, nos adentramos en una zona de huertas donde son mayoría los planteles de maíz, casi recién germinados. A unos 8 Km de Lourdes, llegamos al poblado de Rieulhes. Antes de llegar a la Iglesia, frente a una fuente, una flecha nos desvía del camino y nos baja hacia un arroyo, convirtiéndose en un sendero embarrado. Comenzamos a padecer las consecuencias del pegajoso barro que se adhiere a las botas sin misericordia. Vamos bordeando una ladera boscosa pegados al curso del río, saliendo después de unos 1200 metros de Rieulhes a una carreterilla asfaltada que al cabo de 1300 metros nos lleva a la altura de un puente. Es el acceso al pueblo de St. Pé de Bigorre. Son las once, buena hora y lugar para almorzar y descansar. Desde Lourdes habremos recorrido unos 12 km.

Crucero de St. Pé
Iglesia Parroquial

          Salvando el río por el puente y cruzando la vía del ferrocarril accedemos a la calle de acceso a la Plaza Mayor de St. Pé. Es un receso del Camino que lo alarga unos 1400 metros (ida y vuelta), pero aconsejable para tomar algo y descansar. La Plaza Mayor, llamada de las Arcadas, por los peculiares arcos que rematan los soportales que la rodean, está presidida por un crucero de hierro forjado coronado por un gallo a la sombra de un esbelto castaño. En la plaza se ubica la Mairie[4] y también se alza la Iglesia Parroquial de St. Pièrre adosada a la vieja Abadía benedictina fundada en el siglo XI, que no podemos visitar como hubiera sido nuestro gusto, por encontrarse cerrada. ¡Lástima!

            Me acerco con Pepe a la Epicerie[5] donde nos hacemos de buen pan, chorizo, jambon de Bayone[6], unos plátanos y unas cervezas de acompañamiento. Sentados en la escalinata de la Iglesia al estilo peregrino, preparamos unos soberbios bocadillos de los que vamos dando buena cuenta. Mientras almorzamos vemos a un peregrino medio perdido en la plaza. Pepe es el primero que acude a su encuentro. Se trata de Marcelo, un brasileño de cuarenta y tantos años que ha salido como nosotros de Lourdes y tiene la intención de llegar a Santiago por el Camino Aragonés. Parece buen muchacho. Después de las presentaciones y obvios comentarios de la etapa y Camino, nos disponemos a continuar el nuestro, despidiéndonos de Marcelo hasta Lestelle-Bétharram donde también piensa quedarse. Nos faltan unos 5 km.

Gave de Pau
Salto de agua

            Retrocedemos hacia el puente para retomar el Camino que sigue la ribera izquierda del río. Siguiendo la señalización, tomamos una carreterilla que unos 800 metros mas adelante roza el río en un recodo y comienza a bordear la Forêt des Tres Crouts (Bosque de las Tres Cruces). Unas extensas fincas con planteles de maíz nos separan del río. A unos 1300 metros, encontramos el acceso a las famosas Grottes de Bétharram[7]. Unos 2 km más adelante, nos llama la atención una presa del río, que aparenta estar concebida para la práctica del salto en canoa. Por la ribera del río nos vamos aproximando al Santuario que alcanzamos unos 700 metros cuando son la una de la tarde.

            Nos encontramos la Iglesia cerrada y preguntando nos dicen que el Padre Firmin la abre a las dos. Así que nos toca esperar. Mientras nos dirigimos al pueblo, nos encontramos al brasileño Marcelo. ¿Cómo es posible que ya esté aquí? No puede ser. No lo hemos visto pasar. El misterio lo desvela Marcelo. Ha venido por la carretera, trayecto más corto. Los cuatro juntos nos acercamos al primer bar que vemos donde nos tomamos unas cervezas mientras vamos trabando amistad compartiendo charla con la dueña y camarera que puede entendernos en español.

Ante el albergue
Precioso puente

            Cuando llega la hora, volvemos a la Iglesia. En un banco del exterior está una pareja de peregrinos que nos saludan. La puerta de la Iglesia se halla abierta. El Padre Firmin nos recibe en su interior y en la Sacristía nos estampa los sellos en las credenciales. Hasta las tres el Padre Bernardo no abre el Albergue. Así que nos da tiempo para visitar la Iglesia de Nuestra Señora de Bétharram[8], Santuario Mariano construido en el siglo XVII en puro estilo barroco, único de este estilo en el Bearn.

Santuario

            Salimos al exterior donde por fin luce el sol con una temperatura agradable. La pareja de peregrinos ya ha partido. Posiblemente continúen camino de Asson. En la ladera del monte tras el Santuario sobresalen, diseminadas entre la arboleda, unas grandes capillas. Cada una de ellas se corresponde con una de las estaciones del Vía Crucis que se dirige al Calvario. Advertimos la enjuta figura del Padre Firmin que se dirige hacia la ribera del río vestido con ropa de faena y con un artefacto colgado al cuello. Se trata de una desbrozadota. -Voy a ver si limpio un poco de maleza la franja de ribera frente el Santuario. Se trata de un pequeño jardín donde se alza la estatua de una niña con una rama en la mano. El Padre Firmin nos saca de dudas: -Se trata de la niña que, según la leyenda, cayó al río y a punto de perecer ahogada, invocó a la Virgen que le tendió una rama salvadora, de ahí el nombre del Santuario.

Desbrozando con el Padre Firmin
La niña de Betharram

            Estamos tan contentos junto al río y disfrutando del sol que ni nos acordamos que hoy nos hemos pasado la comida. Pepe decidido, salta el murete de protección y no duda en unirse con sus manos a la labor del Padre Firmin que le agradece su ayuda. Los demás aprovechamos para tomar unas fotos. Un viejo puente de un ojo salva el río a la altura de la entrada del albergue. Por dicho puente, deberían pasar los peregrinos que procedían de Lourdes o se desplazaban allí. Coincide bajo el puente, un recodo del río muy revuelto en el que se forman peligrosos remolinos. Las edificaciones que rodean la Iglesia y forman parte del Monasterio, son espaciosas. Eso nos da a entender que en su día, debió existir mucha actividad. Es un lugar encantador.

            Sin casi darnos cuenta llega la hora de apertura del Albergue, situado en una de las dependencias restauradas del antiguo Monasterio. Apalabramos la media pensión por 20 € por barba. El Albergue está muy bien acomodado con unas pocas camas y literas, suficientes para los peregrinos que deben pasar por aquí. Las duchas, limpias y espaciosas.

Con Marcelo en la fuente

            Una vez aseados, toca descansar un poco. Aprovecho para telefonear al cura de Arudy, final de etapa de mañana, sin éxito. Habrá que aventurarse de nuevo. No permanecemos mucho tiempo en la cama.

Sobre las cinco salimos a dar una vuelta por el pueblo, cuyas casas comienzan a continuación del Santuario y se alinean a ambos lados de la carretera junto a la margen izquierda del río. Volvemos al bar donde estuvimos por la mañana y nos acomodamos en la terraza que forma un mirador sobre el río. Una pareja se dispone a navegar con una canoa por los rápidos que forman sus aguas. Da gusto conversar con el amigo Marcelo que no para de pensar en lo mucho que le queda para llegar a Santiago. Pero ánimos no le faltan. Nosotros le ponemos en antecedentes del Camino Aragonés.

A las siete nos acercamos a la “Maison de Retraite”[9] para curas retirados, donde el Padre Bernardo nos indicó para cenar. Es un viejo edificio de varios pisos, de aspecto tétrico, independiente del Monasterio pero unido a él por un corredor a la altura del primer piso. Al portal principal, algo elevado, se accede por unas escalinatas situadas a ambos lados del portal. Una vez en el interior, todavía hay que subir por un par de escaleras de madera de doble vertiente por la que se tiene acceso a la planta principal donde en el centro se encuentra el refectorio en el que ya están cenando algunos curas ancianos. Da toda la impresión de haber sido el edificio  en su tiempo un internado. A nosotros nos pasan a un comedor anexo utilizado por los curas activos. Para el hambre que llevamos, la cena es bastante frugal. Una “garbure”[10] en la que destacan trozos de la parte más verde de los puerros flotando en el insulso caldo. Luego una alcachofas hervida por persona, que nunca había visto tan grandes y un poco de jamón y queso. El Padre Firmin nos cuenta que cerca de Benlloch (Castellón), hasta no hace muchos años, se asentaba una comunidad de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram, lo cual desconocíamos.

Una vez terminada la escasa cena -mejor dormiremos- nos retiramos al Albergue. Hace bastante fresco en el exterior y amenaza lluvia, así que lo mejor que podemos hacer es acostarnos. Hay que descansar pues mañana la etapa será algo más larga.

Buenas noches y hasta mañana.



[1] Carretera del bosque

[2] Convento de las Hermanas Azules

[3] Camping del Lobo, nombre que toma del de una cueva de las inmediaciones.

[4] Ayuntamiento

[5] Tienda de ultramarinos

[6] Jamón serrano francés

[7] Cuevas de Bétharram

[8] Bétharram es una voz bearnesa que significa “bella rama”. El bearnés es una lengua que procede del occitano y que poco a poco va resurgiendo en la zona.

[9] Residencia de Jubilados

[10] Sopa de verduras