Cité de St. Pierre

2ª JORNADA

Martes, 3 de junio de 2008

Arrens-Marsous - Lourdes

            No tardamos mucho en quedarnos dormidos. A medianoche escucho entre sueños un sonoro ruido y seguidamente la voz asustada de Pepe con algo así como: -¡Hostias, me he caído!- Y era verdad, allí estaba Pepe refunfuñando en el suelo envuelto en el saco y haciendo lo indecible por incorporarse. En el primer sueño y con la oscuridad creo que estaría dudando si era un sueño o realidad. Una vez se percata de que la situación es real, le oigo revolverse dentro del saco intentando encontrar la cremallera para desembarazarse de él. Con algún esfuerzo lo consigue y vuelve a echarse sobre la cama y después de escucharle nuevos improperios que van perdiendo intensidad, todo vuelve a la calma. Juan está tan dormido que ni se ha enterado. Solo se oye su fuerte respiración y como sonido de fondo, el de la lluvia, que no para de caer, tras los cristales.

            Nos despertamos a las siete. Toda la noche se la ha pasado lloviendo y continúa. Y lo peor de todo es que la situación no aparenta tener visos de mejoría. Verdaderamente estamos preocupados. Quizás no hayamos elegido las mejores fechas para aventurarse por esta ruta. Comienza a cundir el pesimismo.

            No obstante, nos arreglamos como para emprender la marcha y bajamos a desayunar. Los propietarios nos dicen que la pareja de jóvenes ya han salido a las seis a continuar su ruta. Dudamos desanimados. Barajamos varias alternativas, incluso regresar a España en busca de rutas más propicias. Sopesamos todas las posibilidades y aconsejados por los anfitriones optamos por renunciar a ese tramo de Pirineos y regresar a Lourdes para realizar la otra opción que llevo en la mochila, es decir, la de seguir la Voie du Pièmont recuperando el GR-10 cuando se presente la ocasión. Tiempo tendremos de volver a intentar este complicado tramo de los Pirineos en época más favorable.

            Nuestro problema en estos momentos es cómo regresar a Lourdes con la que está cayendo. Nos informan que hay una furgoneta que pasa por el pueblo con destino a Argèles-Gazost. Me acerco al Ayuntamiento donde una funcionaria me atiende amablemente y ella misma se pone en contacto con el servicio de transporte para ver las posibilidades de llevarnos. Gracias a Dios tenemos suerte. La furgoneta está a punto de pasar frente a la Oficina de Turismo.

            Sobre las nueve y cuarto subimos a la furgoneta. Sigue lloviendo sin parar. Charlamos con el chófer que habla español. Resulta que hoy es el día de mercado en Argèles-Gazost y la gente se desplaza allí desde los pueblos limítrofes. Mal día de mercado al aire libre, pero parece que están acostumbrados pues a pesar de la lluvia no falta clientela.

            Después de pasar por el mercado, nos deja en la misma parada del autobús que hace el servicio con Lourdes. Parapetados en la marquesina, esperamos casi una hora a que pase el autobús que nos lleva a Lourdes  donde llegamos sin problemas.

            Aunque está nublado, por lo menos ha dejado de llover. Lo primero que hacemos es dirigimos al Centro de Información al Peregrino para informarnos sobre el Camino que vamos a realizar y de algún sitio donde pernoctar. Nos proporcionan varios folios fotocopiados con la descripción en español de todas las etapas y nos envían a la vuelta del mismo edificio, al Secours Catholique (Auxilio Católico) - Hospitalidad San Martín para el asunto del alojamiento. Nos recibe con todo lujo de atenciones un señor mayor. Después de rellenar unos formularios y hacer las gestiones oportunas, nos informa que en la Cité Saint Pierre (Ciudad San Pedro), situada en la ladera de la montaña a unos 3 km. tenemos reservado el alojamiento con pensión completa a cambio de la voluntad. No hay problemas de desplazamiento, un autobús cubre el trayecto con periodicidad. Es de agradecer la forma con que se desvive por atendernos. El buen señor se despide con una súplica muy peregrina: Priez pour nous à Compostelle, s’il vous plaît (Rezad por nosotros en Compostela, por favor). -No se preocupe –le contestamos- Muchas gracias por todo y hasta la vista.

Bellos rincones de la Cité St. Pièrre

            El paraje donde se encuentra el complejo es precioso. Muy bien cuidado y rebosante de verdor. Gestionado por la Hospitalidad Católica, da cobijo a los peregrinos llegados de todo el mundo.

Pabellón S. Martín

           Nos asignan dos habitaciones en el pabellón San Martín. Todo muy limpio y con todos los servicios.

            Aunque podríamos habernos quedado a comer en el comedor comunal, optamos por bajar a la ciudad andando. Practicamente, hoy no hemos andado nada. Así que debemos hacerlo aunque sea por la ciudad.

            Las calles limítrofes con la Basílica están muy concurridas por peregrinos y turistas buscando un restaurante donde matar el hambre. Son las doce y la mayoría de ellos está casi al completo. Al azar elegimos uno abarrotado de comensales donde nos sirven una comida bastante mediocre para el precio que pagamos. Nos damos cuenta que está todo preparado para turistas incautos. Ave de paso, escopetazo- nos recuerda Juan.

Curioso campanario

           Después de la comida nos acercamos a localizar la primera flecha del Camino que se encuentra justo detrás de la Basílica, en la Route de la Forêt. Una pequeña flecha impresa sobre cartón plastificado pegado a la columna de una farola. Una flecha peculiar. A continuación pateamos las calles del centro de Lourdes, compramos unos mapas que nos faltan para completar el Camino y regresamos andando a la Cité Saint Pierre, donde hacemos tiempo paseando y disfrutando del entorno en espera de la hora de la cena. Yo aprovecho para llamar por teléfono a los albergues próximos para anular las reservas. En Francia es recomendable realizar las reservas con antelación. Al mismo tiempo tomo, de la información recabada en el Centro de Atención a los Peregrinos, los teléfonos de los nuevos albergues y alojamientos por donde debemos pasar para efectuar las reservas oportunas. En Asson, fin de la primera etapa, está completo, como alternativa me dan el teléfono del Père Firmin, párroco de Bétharram, 8 km antes de Asson, donde también existe posibilidad de alojamiento. No me contesta, así que no hay mas remedio que aventurarse. El amigo “Santi” proveerá.

            Cuando llega la hora, nos dirigimos al comedor comunitario. Todo está  muy bien organizado y sobretodo rezumando limpieza y la comida bastante aceptable teniendo en cuenta para el numeroso grupo de comensales para los que va preparada.

            De nuevo en el exterior, donde comienza a lloviznar, acusamos el frescor de la noche, así que lo más prudente es retirarse a descansar en este remanso de paz y tranquilidad que nos rodea. Mañana habrá que tomarse en serio el Camino.

            Buenas noches y hasta mañana.