Comienzo de la Vía Verde

1ª JORNADA

Lunes, 2 de junio de 2008

Lourdes – Arrens-Marsous (27 Km)

Desde el Pont Sant Michel nos dirigimos a la Place de P. Peyramale[1], donde se situaba la Casa Rectoral[2] ahora convertida en un moderno edificio público que alberga la Biblioteca Municipal y la Oficina de Turismo. Estamos en pleno centro y la arteria principal de la ciudad que tomamos hacia el sur. Dejando la Place du Marcadal, unos metros mas adelante nos encontramos con la amplia Place du Champ Commun o Place du Market (Plaza del Mercado) donde se ubica el Mercado Central y arranca la Avenue du Maréchal Foch. Siguiendo la misma dirección dejamos a nuestra izquierda el Palais des Congrès (Palacio de Congresos) y a continuación la ajardinada  Square de Charles de Gaulle o Place des Tilleuls (Plaza de los Tilos) con un coqueto kiosco de música en su centro. A continuación se levanta a la izquierda el esbelto Hôtel de Ville-Mairie (Ayuntamiento). Y por fin, unos metros más adelante a la derecha comienza la Voie Verte des Gaves perfectamente señalizada. Desde el Centro de Información del Peregrino frente a la portada de la Basílica hemos recorrido 1800 metros.

 
Gave de Pau
 
Apacible imagen

La vía está acondicionada para ciclistas y minusválidos. Cuando son las 09:15 horas, comenzamos la salida de la ciudad. Al fondo la barrera pirenaica cubierta de nubes amenazantes. Aunque sobre nosotros el cielo está bastante nublado, de momento ha dejado de llover y la temperatura es óptima para la marcha. A nuestra izquierda la mole del Pic de Jer que ronda los 1000 metros de altura al que se puede subir por un funicular. De la cima sobresale una gran cruz que por la noche se hace visible iluminada. Una vez cruzada la autovía por un paso inferior, comenzamos a llevar de la mano la Gave de Pau de la que nos sorprende su abundante caudal. El paisaje es verde y hermoso. En estos primeros metros andamos entre la sombra del Pic de Jer y el río y cuando dejamos la montaña atrás, entramos en una fértil vega donde se mezclan cultivos de hortalizas y praderas donde pastan las vacas a sus anchas. El camino es prácticamente llano. A unos 9,5 km del inicio de la Vía Verde, nos toca salvar el río por un robusto puente de hierro construido en el año 1884 y a las 12:15 horas estamos entrando en la localidad de Argèles-Gazost por su apeadero (3,1 km desde el puente). En total desde la Basílica de Lourdes hemos recorrido 14,5 km.

Entrada al puente de hierro
Puente y río

Hay que sudar un poco la camiseta para subir al centro del pueblo donde nos sentamos en la terraza de una pizzería dispuestos a tomar algo. Nos tenemos que acostumbrar a comer pronto pues a partir de las dos, ya no te sirven. Nos pedimos un plato combinado y justo cuando habíamos acabado de comer, se cierra el cielo con negros nubarrones y comienza a llover con fuerza y lo peor es que a tenor del estado del cielo no tiene pinta de que vaya a escampar.

La situación se complica. Hay que tomar una primera decisión. Tal como está lloviendo es una temeridad aventurarnos bajo la lluvia por caminos desconocidos y sin saber la ayuda que podríamos tener en un momento crítico. Por la ruta que llevamos prevista para evitar la departamental nos salen unos 15 km. Por la carretera departamental, sin arcenes, tortuosa y por lo tanto peligrosa, unos 12 km. Después de discutirlo con serenidad, tomamos la decisión de trasladarnos en algún vehículo. La camarera de la pizzería nos dice que medio público de transporte colectivo no hay, nos aconseja pedir un taxi. Me dirijo a la Oficina de Turismo para solicitar información. La misma empleada se encarga de comunicar con un taxi pero todos están ocupados y no saben cuando quedarán libres, no nos asegura nada. Con tan desalentadoras noticias regreso a la pizzería. ¿Y si pedimos el favor a la camarera? Dicho y hecho. La camarera se hace cargo de nuestro problma y se presta a llevarnos en coche por 10 euros pero a partir de las tres, hora que estará desocupada. Problema solucionado. Gracias amigo "Santi".

Gîte d'etape "Camelot"

Cuando llega la hora, a montar en el pequeño utilitario de la camarera y sin más a Arrens-Marsous. Efectivamente, la carretera es estrecha, sin arcenes y desde la salida, todo cuesta arriba. Creo que hemos hecho bien en evitar el peligroso tramo a pié. Bajo la intensa lluvia llegamos a la puerta del gîte d’etape [3] “Camelot”.

Nos recibe su propietaria que nos acompaña a la habitación reservada. Cuenta el albergue con varias habitaciones con literas, algunas nuevas pero nuestras camas son del siglo pasado. Eso sí, cada cama con sus sábanas y mantas. Por lo menos estamos cobijados sin pasar frío. Llegan nuevos randonneurs[4] que van ocupando sus habitaciones. Peregrinos solo nosotros y es que pocos se aventuran a tomar esta ruta y más aún teniendo por el valle y bien señalizado el cómodo Camino de Santiago del Pièmont Meridional que pasa por Lourdes.

Después de reposar un poco, salimos al exterior protegidos con chubasqueros y yo con el paraguas. Pocas cosas que visitar y menos bajo los helados chuzos de punta que caen sin compasión. El pueblo está rodeado de impresionantes montañas que apenas se divisan por estar cubiertas de nubes. En la Oficina de Turismo visitamos una exposición sobre la zona. Son las cinco de la tarde y ya se disponen a cerrar. En Francia los horarios van adelantados respecto a los nuestros. No es cosa de seguir pateando las calles bajo la intensa lluvia, así que a regresar al albergue y esperar la hora de la cena que será a las siete.

Puente medieval sobre el Gave d'Azun

Nos juntamos un variopinto grupo de comensales. Junto a nosotros una pareja de jóvenes que están haciendo el GR-10 al contrario de cómo lo pensamos hacer nosotros. Difícil lo han tenido para llegar desde Gourette. Además nos informan que el paso por la Hourquette de Arre (techo del recorrido con sus 2465 metros de altura) está bloqueado por la nieve. Imposible pasar. Ellos han tenido que venir desde Gabas por carretera dando un considerable rodeo. Son muy jóvenes y capaces de aguantarlo todo. Nosotros ya no estamos para esos trotes. Mañana tendremos que tomar una segunda decisión dependiendo de cómo se presente el día.

La cena típica de la zona: Una sopa de verduras “garbure”, guisado de pato y un postre dulce. No es que digamos lo que se suele cenar en España pero hay que ir acostumbrándonos y además con el frío que hace, hay que comer para recuperar energías que mañana las necesitaremos de verdad.

En un batiburrillo de lenguas, como Dios nos da a entender, pasamos un rato de obligada tertulia y enseguida a dormir. Con el sueño atrasado que llevamos, hoy vamos a pillar bien la cama.

Buenas noches y hasta mañana.



[1] Párroco de la ciudad cuando se produjeron las Apariciones.

[2] Donde habitaba el párroco P. Peyramale.  Sobre lo que queda de la pared del jardín, una pequeña lápida nos recuerda los acontecimientos de 1858: “Per aquesta porta quey pasade Bernadette” (Por esta puerta pasó Bernardita).

[3] Albergue

[4] Senderistas