Ermita de Sta. Mª de Eunate

6ª Jornada
Miércoles, 23 de abril de 2003

Monreal-Puente la Reina

Parcial 31 Km; Total 162,5 Km; A Santiago: 695,5 Km

El Camino Aragonés VI
Eunate

             Son las siete cuando nos encontramos preparados a la salida del Hostal Unzué a comenzar la nueva jornada. El día parece que va a ser un calco del anterior, ninguna nube en el cielo. A esa hora la cafetería del hostal está cerrada así que nos dirigimos hacia el pueblo por si encontramos algo abierto. La silueta del Monte Higa se dibuja sobre el pueblo al que parece estar protegiendo, los vecinos de Monreal deben estar apurando los últimos minutos de sueño de esta noche pues no se ve a nadie por la calle.

        Encauzamos la calle Mayor que hace de sirga peregrinal en busca del Camino y a falta de café con leche y bollo o tostadas, nos tenemos que conformar con desayunar una tableta energética que va muy bien para estas ocasiones que se repiten a lo largo del Camino con alguna frecuencia.

       La calle Mayor desemboca en el Camino de los Carros que nos conduce por una senda entre matorrales y arbustos por la falda del Monte Higa hacia el Río Elorz por cuya margen derecha marchamos durante un tramo hasta cruzarlo por un puente. Una señal a la derecha nos indica el sitio donde se puede ver la llamada Piedra de San Blas pero nosotros seguimos adelante.

       Nos encontramos con una buena pista pero por poco tiempo ya que pronto se convierte en una senda estrecha que sigue por la ladera de la Sierra de Alaíz y tras vadear un barranco y después de un fuerte repecho entramos en el pueblo de Yárnoz por su parte alta. Por el momento caminamos sin problemas menos mal que no oigo quejarse a Pascual. Seguimos por continuos altibajos a media ladera de la sierra con el panoprama a la derecha de las obras de lo que será una nueva autovía pasando por los poblados de Otano, Ezperun y Gerendiain pueblos por otra parte sin ningún interés y sin servicios. Llegamos a un punto El Alto del Perdón desde el Camino Aragonésdesde el que me doy cuenta que se distingue perfectamente la ciudad de Pamplona y hacia la izquierda el Alto del Perdón con sus molinos eólicos alineados en la cima, circunstancia que pongo en conocimiento de Pascual y no tenemos mas remedio que parar unos instantes para contemplar la bella perspectiva y tomar unas fotos. Incluso creo divisar la peligrosa pista de bajada del Alto del Perdón (se la señalo a Pascual), viniéndome a la memoria aquel día del mes de septiembre de 2001 en el que con toda la ilusión del mundo realizaba mi Primer Camino.

       Nos ponemos nuevamente en marcha y nada mas salir de Gerendiain nos topamos con una vieja cantera escondida en la ladera de la sierra pero enseguida nos adentramos en un hermoso encinar que se extiende hacia nuestra izquierda teniendo a nuestra derecha la agradable visión de grandes campos de cultivos que se benefician de la fertilidad del valle del Río Elorz.

       Vamos ya un poco agotados y con los estómagos reclamando su ración mañanera. Sobre las once hacemos la entrada en el pueblo de Tiebas pasando junto a la Iglesia de origen románico de Santa Eufemia yendo sin demora en busca de un bar donde complacer a nuestros estómagos vacíos y a nuestro cuerpo sediento, es decir, una parada técnica en toda regla, por otra parte, el calor ya se va haciendo notar.

       Así lo hacemos en el único bar del pueblo y de casualidad porque se encontraba en obras. La dependienta, una sudamericana en su primer día de trabajo, no se aclaraba mucho, menos mal que el dueño se hace cargo de la situación y nos compensa con unos buenos bocadillos de embutido regado como de costumbre con unas jarras de fresca cerveza, ya estamos dispuestos para continuar.

       Desde aquí se nos presentan dos opciones: por la derecha la que pasa por el barrio de Campanas y por la izquierda la que pasa por Muriarte de Reta, las dos convergen en la localidad de Enériz. Optamos por la segunda alternativa.

       Siguiendo las flechas, nos dirigimos por la parte alta del pueblo hacia el campo de fútbol que bordeamos para después marchar por una pista en paralelo a la autopista de Pamplona. Al frente, nuestros ojos perciben un gran bocado en el monte, se trata de una gran cantera con mucha maquinaria en funcionamiento e incesante movimiento de camiones. La pista desciende hasta la vía de acceso a la cantera y por un polvoriento túnel salvamos lo más deprisa que podemos la autopista e inmediatamente la carretera nacional internándonos en una arboleda. Un suspiro de alivio sale de lo más profundo de nuestros pulmones. Poco después cruzamos la vía del tren por un paso inferior, desembocando por fin en la pequeña localidad de Muriarte de Reta. Ha sido un tramo de los mas feos de este Camino Aragonés que deberíamos olvidar pronto. A todo esto, Pascual vuelve a quejarse de los pies, vaya por Dios!!.

       Viene ahora una suave pendiente de buen camino asfaltado entre sembrados de hortalizas que nos deja en la localidad de Olcoz. Atravesamos el pueblo, a las afueras encontramos un almacén abierto y entramos para pedir agua fresca y además del agua nos ofrecen amablemente una cerveza que a mí me sabe a gloria. Desde aquí -nos dice el almacenero- el camino discurre todo en suave bajada hasta Puente la Reina y además es buen camino-, información que agradecemos de verdad pues anima algo a Pascual.

       Pero Pascual va de mal en peor y no tenemos mas remedio que parar en la cuneta. Pascual se descalza y aparece una gran ampolla en un pie que es la causante de los dolores, entonces le ayudo a ponerse un parche especial para ampollas.

       Con los pies ya aireados y medio curados reemprendemos la marcha por una pista en continua bajada y sobre las dos de la tarde estamos entrando a través de un puente sobre el Río Robo en la localidad de Enériz donde toca hacer una parada para comer y descansar al mismo tiempo. Nos dirigimos al Mesón de Santi que se encuentra al borde de la carretera y allí damos buena cuenta del menú de la casa. A Pascual le noto preocupado por sus pies y me comenta que posiblemente tenga que abandonar en Puente la Reina. Trato de animarlo señalándole que posiblemente el parche pueda con la ampolla, pero él no se queda muy conforme.

       Llegando a la Ermita de Nª Sra. de EunateCruzamos de nuevo el Río Robo y abandonamos Enériz por una pista en buen estado que discurre por la margen izquierda del río, en paralelo a la carretera. Llevamos andado muy poco cuando divisamos a lo lejos una diminuta construcción en medio de campos de cultivo y conforme nos vamos acercando nos damos cuenta que se trata de la original Ermita de Nª Sra. de Eunate que dista casi 3 km de Enériz.

       Esta ermita es otro de los hitos del Camino, una singular construcción románica del siglo XII llevada a cabo según algunas fuentes por los templarios. Su singularidad radica en que es de planta octogonal ligeramente irregular y está rodeada por una arquería poligonal que da nombre a la ermita (Eunate en vascuence significa, cien puertas) y que podría haber pertenecido a un claustro descubierto. Son 33 los arcos que componen la arquería con diferencias apreciables en cada arcada y con capiteles decorados de los que solo se conservan 14, todos ellos en el mismo sector. Nos llama la atención la altura de los muros de la ermita, más altos de lo normal para una construcción románica. En el eje principal se ubica una puerta de entrada alineada con el ábside y en el eje transversal se abre una segunda portada. Nos fijarnos en la torrecilla adosada de planta cuadrada cuyo interior dispone de una escalera que da acceso al tejado. Cierra el octógono una cubierta formada por losas de piedra y coronando la cubierta una espadaña de doble arco de medio punto.

Albergue y Ermita de Nª Sra. de Eunate

       Como es natural entramos al interior de la ermita donde nuestra vista debe tomarse su tiempo para adaptarse a la oscuridad reinante. Allí se respira espiritualidad, abstracción y sobriedad produciendo en nuestro interior una impresión fascinante que te transporta a siglos pasados. Allí sentado en uno de sus bancos echo una visual alrededor contemplando abstraído sus sobrios muros y techo,Interior de la Ermita de Nª Sra. de Eunatepor último mi mirada se detiene en la talla de la Virgen con el Niño pasando por mi mente innumerables recuerdos, de mi familia, amigos y peregrinos que he tenido la suerte de conocer y otros que a pesar de no haberlos conocido han dejado en mí una huella imborrable, viene a mi mente la imagen del peregrino Ludovicum cuyas cenizas se hallan esparcidas en las ruinas del Hospital de Sta. Cristina, como os conté al principio de este Diario, y que seguro estuvo alguna vez en este lugar, creo que se merece este recuerdo tan especial.

       Pasa el tiempo y es hora de reemprender la marcha, nos da mucha pena pero así es el peregrinar. Solo nos resta unos cinco kilómetros para concluir la jornada. Ya tenemos Puente la Reina a tiro de piedra y con la dosis de ánimo y fuerza interior obtenida durante nuestra estancia en la Ermita no debemos tener grandes dificultades para llegar.

       Abandonamos el lugar, no sin echar fugaces miradas hacia atrás....Abandonamos el lugar no sin echar fugaces miradas hacia atrás pero debemos mirar adelante, allí nos espera Compostela. El camino sigue discurriendo por la margen del Río Robo, ahora por nuestra izquierda teniendo siempre a la vista la carretera por nuestra derecha. Un poco en alto divisamos la población de Obanos, prácticamente nos encontramos en la confluencia de los Caminos Aragonés y Francés, circunstancia ésta recordada por un cartel plantado mas adelante: "Desde aquí, todos los caminos a Santiago se hacen uno solo".

       Son las cinco y pico cuando entramos en Puente la Reina directamente a la calle donde se encuentra el Albergue de Peregrinos de los PP. Reparadores. Allí ya están alojados sesenta y tantos peregrinos, evidentemente el panorama ha cambiado, esto ya no se parece en nada al Camino Aragonés. Nosotros nos dirigimos al albergue que el Hotel Jakue ha dispuesto en su complejo.

       Si bien el Albergue del Hotel Jakue está ubicado en el sótano, dispone de buena ventilación y claridad aunque ésta sea artificial. Las salas-dormitorio están compartimentadas por biombos, a nosotros nos asignan un área suficiente con una litera. Los aseos y duchas, independientes para hombres y mujeres, son excelentes.

       Puente la ReinaDespués de una buena ducha y la colada habitual, salimos a pasear y esperar la llegada de Santi, Amaya y Tulio en la plaza donde se encuentra el Albergue de los PP Reparadores. Allí charlamos con un inglés que viaja en una roulotte equipada con material de primeros auxilios a disposición de los peregrinos que necesiten de sus servicios y que suele plantarse en lugares estratégicos del Camino entre Roncesvalles y Puente la Reina. Pero no quito la cama a ningún peregrino- nos puntualiza, -duermo en la "roulotte". A esta hora, son las siete de la tarde, el Albergue supera los ochenta registros.

       Como ya es algo tarde y nuestros amigos no aparecen regresamos al hotel y es allí donde los encontramos, resulta que han venido por la carretera y nosotros esperando como tontos por donde habíamos hecho la entrada creyendo que ellos también lo harían por ahí.

       Portada de la Iglesia de Santiago-Puente la ReinaLlega la hora de cenar y juntos nos disponemos a cumplir el trámite en el mismo hotel. Comentamos incidencias de la dura etapa pero sobre todo nuestra conversación se centra en Eunate. A Pascual lo encuentro serio, posiblemente está barajando la posibilidad de abandonar, ya veremos como pasa la noche, ojalá se recupere.

       Y llega la siempre triste despedida, Santi y Amaya tienen que regresar a su Algorta querida, han cumplido el objetivo que llevaban in mente. Buenos peregrinos que contarán siempre con mi amistad y gratitud, asiduos al Camino, incluso han ejercido de Hospitaleros en el Albergue de Nájera. El brasileño Tulio, fotógrafo de profesión, continúa hasta Compostela y depende como llegue, tiene intención de seguir hasta Fisterra donde procederá al ritual peregrino de quemar la ropa.

       Concluida la cena nos despachamos unos pacharanes que sobretodo a Tulio le encantan y con ellos sellamos nuestra amistad y brindamos por el feliz regreso a casa de los algorteños, por la recuperación de Pascual y por una dichosa llegada a Compostela.

       Es hora de retirarse a descansar, lo necesitamos todos pero especialmente Pascual. Al bajar al albergue, me doy cuenta que existe otra sala que está completamente vacía. Tomo mis pertenencias y me traslado a ella acomodándome en una de sus literas, puedo elegir la que quiera, están todas a mi disposición en la amplia sala, Pascual me lo agradecerá y también los demás peregrinos, podrán dormir sin oír mis ronquidos.

       Buenas noches y hasta mañana.

Arquería de la Ermita de Nª Sra. de Eunate

 

Sangüesa-Monreal Puente la Reina-Estella

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