Foz de Lumbier, entrada segundo túnel y Camino

5ª Jornada
Martes, 22 de abril de 2003

Sangüesa-Monreal
La Foz de Lumbier

Parcial 30,5 Km; Total 131,5 Km; A Santiago: 726,5 Km

El Camino Aragonés V

        Está amaneciendo cuando comenzamos a movernos, el bueno de Tulio que esta noche he tenido de vecino, me comenta que las dos bicigrinas que están a su costado no han pegado ojo con mis ronquidos, es evidente que él tampoco habrá dormido mucho. Lo siento- les digo, -deberíais saber que en los albergues son imprescindibles los tapones de oidos, tras lo cual recibo la callada por respuesta. Me despido de Juan al que prometo que cuando pase por Zaragoza le llamaré por teléfono para vernos. -Llegue o no a Compostela, tendrás noticias mías -concluyo.

     Salida de Sangüesa por el puente sobre el Río Aragón Pascual y yo nos despachamos pronto y nos aprestamos a comenzar la nueva etapa. Para esta etapa existen dos opciones: la de Rocaforte o la de Lumbier. Nosotros teníamos desde ayer bien decidido cual tomar: la Foz de Lumbier, sin lugar a dudas. Vamos en dirección a la calle Mayor en busca de un bar donde poder desayunar, pero a esas horas tempranas no hay nada abierto. Tenemos que hacernos a la idea de marchar con el estómago vacío hasta Liédana que se encuentra a unos 5 km.

       Pasamos de nuevo por delante de la portada de la Iglesia de Sta. Mª la Real y cruzamos el Puente de Sta. María sobre el Río Aragón. Tomamos la carretera de Pamplona avanzando por su arcén izquierdo, no hay andadero que valga, menos mal que la circulación a esas horas es escasa. Mas o menos a medio kilómetro está el desvío a Rocaforte pero nosotros continuamos. Pasamos por una gran Papelera cuyas chimeneas vomitan humo permanentemente, están listos los vecinos de Sangüesa cuando el viento les lleve el humo y los vapores que desprenden los lavaderos. Llegando a una rotonda a la entrada de Liédana, nos alcanzan las bicigrinas que no dejé dormir y que se dirigen como nosotros al complejo hotelero La Torre situado a la derecha. Allí es donde nos hacemos un buen desayuno. Cuando nos disponemos a salir, una señora sonriente nos saluda y anima efusivamente, ella también había sido peregrina.

       Boca del primer túnel de la foz de LumbierCon el estómago satisfecho reemprendemos la marcha. Cruzamos el puente sobre el río Iratí que nos deja en la parte baja de Liédena donde comienza el andadero que se dirige a la Foz. La senda cruza campos de olivos y viñedos y a unos 2,5 km llegamos al primer túnel que da acceso a la Foz de Lumbier. A la izquierda una senda conduce a las ruinas del Puente del Diablo paso estratégico que salvaba el río y que fue destruido por los franceses durante la Guerra de la Independencia.

       Entramos en el túnel que no dispone de iluminación, la luz que nos llega de la entrada poco a poco se va disipando hasta que en una curva nos quedamos completamente a oscuras perdiendo el sentido de la orientación, tengo que hacer uso de mi pequeña linterna pero apenas alumbra y no nos queda mas remedio que servirnos de los bordones para no tropezar con las paredes, menos mal que la angustia termina pronto, pero son unos momentos que se pasa mal. La luz que penetra por la otra boca nos va llegando lentamente, solo faltan unos metros para traspasarla. La vista que podemos contemplar al Caminando por la Foz de Lumbierotro lado es sorprendente, el camino junto al río zigzagueante discurre entre dos cortados que parecen perpetrados a cuchillo. En este biótopo insólito, se ha aclimatado una rica fauna sobre todo de buitres leonados, alimoches, águilas y vencejos reales que no tienen problema en encontrar en las cornisas, hendiduras y cavidades de las paredes calizas del cañón, un lugar adecuado para nidificar. Alzamos la vista y vemos en una cornisa la silueta de un buitre junto al nido y sobrevolando la Foz un águila real planeando majestuosamente sobre nuestras cabezas lo que nos hace detenernos para contemplar el espectáculo. Reanudamos la marcha sabiendo sin lugar a dudas que muchas decenas de pares de ojos nos vigilan y están controlando nuestro movimiento. Seguimos absortos por el camino que en su día sirvió de plataforma para un tren maderero que incluso llegó a transportar viajeros entre Sangüesa y Pamplona y que entró en servicio a principios del siglo pasado, el Tren del Iratí le llamaban cuyo trayecto coincidía casi por completo con el de las armadías que bajaban por el río arrastradas por la corriente. Después de un kilómetro de marcha por tan belloFoz de Lumbierparaje nos encontramos con la boca del segundo túnel, entrando con precaución no sin antes echar una última y obligada mirada al cañón. Este túnel al ser recto no tiene ninguna complicación de iluminación.

       A la salida del túnel se produce un cambio radical, se abren los espacios transitando el camino entre campos de cultivo de hortalizas y cereal. Pasamos por un área de descanso y aparcamiento de coches y una pista agrícola nos conduce dos kilómetros mas allá a la Villa de Lumbier la que durante la época memorable de La Mesta tuvo gran importancia en la cañada real salacenca. Son las once cuando nos sentamos en la terraza del Mesón Iru-bide, situado a pié de Camino en la parte baja del pueblo, para tomar algo fresco. Pascual se queja de los pies, nos descalzamos los dos para controlarlos y airearlos. Pascual observa unas ampollas en la planta del pie que no le gustan nada y le molestan bastante. Le doy un parche especial para que se lo ponga. Yo gracias a Dios voy muy bien de momento.

       Villa de LumbierDespués del descanso retornamos al Camino. Hace un día de sol espléndido y el calor se va haciendo notar. A la salida, cruzamos de nuevo el Iratí por un puente e inmediatamente nos desviamos a la derecha por pistas agrícolas hasta las estribaciones de la Sierra de Izco, entre campos inmensos sembrados de cereal que parecen una alfombra verde sobre la extensa llanura.

       Una hora después llegamos al poblado de Nardúes, donde no se ve un alma por la calle. Saliendo del pueblo, el camino roza casi la carretera y perdemos por primera vez las señales amarillas pero nuestra intuición nos guía al pueblo siguiente, Aldunate, que no dista más de un kilómetro, lo tenemos a la vista. Otro pueblo parecido al anterior sin un alma visible por la calle.

Nardúes            Aldunate

        A partir de ahí el trayecto se complica y comienza a hacerse duro. La señales vuelven a desaparecer y guiados de nuevo por la intuición seguimos adelante por trochas que atraviesan cercados, arroyos y fangales con la única referencia de un poste eléctrico en lo alto. Pasamos los dos unos momentos de apuros en los que los músculos de las piernas tuvieron que trabajar a conciencia. Si hubiéramos sabido esto, habríamos salido en Nardúes a la carretera, pero eso será la próxima vez.

        Llegamos al Alto de Loiti extenuados a lo que ayudaba el calor sofocante que hacía por lo que decidimos darnos un respiro.

        IzcoHaciendo caso a la guía continuamos por el arcén de la carretera poco más de un kilómetro, así nos evitamos un camino polvoriento con fuerte repecho. Tomamos un desvío a la izquierda, alcanzando la población de Izco poco después, son la dos de la tarde. A la entrada del pueblo nos encontramos con unos peregrinos que están descansando junto a una fuente, un matrimonio con el hijo que ya conocíamos de vista en Sangüesa, les saludamos y nos contestan cortésmente BUEN CAMINO!!.

        Nuestros estómagos nos están demandando algo de comida, así que nos dirigimos al Albergue pero está cerrado. Unos vecinos nos sugieren que llamemos por teléfono a la hospitalera que no tendrá ningún inconveniente en venir y proporcionarnos algún alimento. Eso hacemos y efectivamente al poco rato aparece con dos barras de pan tierno. Entretanto nos descalzamos para ventilar los pies. Pascual se sigue quejando, las botas casi recién compradas le están pasando factura, da unos pasos en calcetines por una pista de juego y dice que nota algo de alivio.

       La hospitalera muy amable nos prepara unos buenos bocadillos de jamón que comemos con avidez acompañados de unas frescas cervezas. Ya estamos dispuestos para seguir adelante. Por donde andarán Santi, Amaya y Tulio??- nos preguntamos, -no tienen que andar muy lejos.

       Nos quedan casi 9 km para completar la etapa, eso está hecho- le digo a Pascual para darle ánimos, -ya veremos si mis pies lo aguantan- me responde.

        A partir de ahora contamos con una buena referencia, el Monte Higa que da sombra a Monreal y que se distingue perfectamente por terminar en punta. Pero nosotros vamos a tener pocas sombras por la pista de concentración parcelaria por la que transitamos bajo un sol de justicia, los kilómetros se van haciendo notar sobretodo por la paliza que nos dimos subiendo el Alto de Loiti y el calor, sumado a ello la modorra ocasionada por la digestión de los bocadillos.

        Llegamos a Abinzano pasando por la Iglesia de San Pedro y siguiendo por la pista, hacemos la entrada por el Puente Grande en la población de Salinas de Ibargoiti después de una hora de caminata. A la salida de Salinas termina la pista que se convierte en una senda que alcanza un barranco por el que hay que vadear un río. Poco después nos adentramos en un pinar donde comienza una pista forestal, por fin tenemos sombra, y poco después por un robledal, haciendo la entrada en Monreal por un puente que salva el río Elarz, son las cinco de la tarde. El famoso puente medieval se encuentra un poco mas al frente, nos damos cuenta mas tarde.

       Monreal Como queremos descansar bien, nos dirigimos directamente al Hostal Unzúe situado al borde de la carretera, donde nos ofrecen una buena habitación.

       Después de asearnos a conciencia, inspeccionar los pies y hacer la colada reglamentaria, nos dirigimos al centro del pueblo acercándonos al Albergue. Allí encontramos a Tulio, Santi y Amaya que han llegado reventados. Hacemos algo de tiempo y todos juntos nos acercamos al Hostal para cenar. Comentamos el espectacular paso por la Foz de Lumbier aunque no faltaron comentarios a la dureza de la etapa así como a los problemas con los pies y rodillas y nos preguntamos si Juan estará ya en Zaragoza, nos acordamos mucho de él.

        Acabada la cena y como los cuerpos no están para mucho trote estimamos que lo mejor que podemos hacer es retirarnos a descansar pues mañana la etapa es bastante larga.

        Buenas noches y hasta mañana.

 

Artieda-Sangüesa Monreal-Puente la Reina

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