30ª Jornada
Lunes, 19 de mayo de 2003

Triacastela-Sarria

Parcial 18,5 Km; Total 725,1 Km; A Santiago: 104,5 Km

El alto de San Xil


            Esta noche hemos dormido a gusto, en una habitación para seis personas. Me encuentro bastante recuperado. No tenemos que madrugar mucho porque la etapa hasta Sarria no es muy larga. Nos engloriamos un poco con los preparativos de la mochila. El tiempo está fatal, llueve a base de bien. Hay que salir provistos de impermeable dispuestos a afrontar lo que venga. Se repite el tiempo que tuve el año anterior. Tras dar las gracias a la hospitalera, nos dirigimos al bar de la carretera. Si es posible, lo primero es entonar el cuerpo con un buen desayuno.
            Dudamos si comenzar la etapa o aguardar un poco esperando a que amaine la lluvia. Pero el panorama no es muy halagüeño, el cielo está totalmente encapotado y sin visos de mejora. Así que decidimos iniciar la marcha. Que sea lo que Dios quiera.
            Bajo una lluvia insistente, cruzamos la carretera y tomamos el primer desvío a la derecha que nos conducirá a Sarria por San Xil. Es la opción más corta, aunque la de Samos tenga el aliciente del Monasterio.
            A un kilómetro del cruce, las flechas te dirigen a una carreterilla a la derecha, pero el tiempo no está hoy para sendas de tierra que seguro estarán anegadas de agua y barro. Así que continuamos por la carretera afrontando las primeras rampas del Alto de Riocabo. Es una pena no poder disfrutar del exuberante paisaje que invade la zona.
            Llegamos a la Fuente dos Lameiros. Hacemos un receso para tomar un poco de aire. Un chorrito de agua helada mana de un caño arropado por una gran concha y desagua en una alberca. En la superficie del agua se advierte las ondas formadas por la pertinaz lluvia.
            Seguimos adelante. Esta vez no se oyen los trinos de los ruiseñores y otras aves que tanto deleitan el espíritu. Pasamos por la aldea que parece abandonada de San Xil que dejamos a nuestra izquierda y tras unas revueltas, coronamos el Alto de Riocabo.
            Tomamos un corredoira a la derecha que en descenso enlaza de nuevo con la carretera. Tras nuevas curvas  llegamos a la aldea de Furelos donde nos introducimos sin pensarlo dos veces en el Bar Franco. El ambiente está caldeado por una chimenea. Varios peregrinos se encuentran almorzando. Nos desprendemos de los impermeables, botas y calcetines que ponemos a secar junto a la chimenea. Es el momento de hacernos un buen almuerzo.
            Cuando salimos, comprobamos con alegría que ha dejado de llover. Eso es una buena noticia y además en el cielo comienzan a verse claros. A partir de aquí, ya sin el molesto impermeable y disfrutando más del paisaje, el camino va jugueteando con la carretera, dejamos la aldea de Pintín y por una senda frondosa de bastante pendiente  llegamos a Calvor donde pasmos junto al albergue de la Xunta de Galicia. Nos quedan 4 km para llegar a Sarria.
            El Camino discurre ahora por un andadero que va paralelo a la carretera. Hay que desprenderse del polar, ¡Menudo cambio ha experimentado el día!.
            Tras una hora escasa y tras atravesar el barrio de Vigo, y tras cruzar la carretera de Samos,  entramos en las calles de Sarria. Dejamos el Hotel Alfonso IX a nuestra derecha, llegando a la altura de un monumento modernista dedicado al peregrino. Tras salvar el río Sarria por un puente y por el malecón nos dirigimos directamente al Hotel Londres, donde habíamos reservado alojamiento. Son las 13:45 horas.
            Después de la consabida ducha y colada, comemos en el mismo hotel. Una buena siesta es lo que el sentido común aconseja.
            A las seis salimos a pasear por el pueblo. Me encuentro con el brasileño Tulio ¡qué alegría! Está con una peregrina de su misma nacionalidad. Me pregunta por algún sitio donde alojarse. El albergue está completo. Les comento que nosotros estamos en el Hotel Londres con una buena relación calidad-precio. Nos deseamos un “Buen Camino”.
            Nos dirigimos a la cafetería del Hotel Alfonso IX que es muy acogedora. Recibo una llamada telefónica de Javier Martín. Se encuentra en el albergue de Calvor, así que mañana seguramente nos encontremos. Cenamos en la cafetería y nos retiramos a nuestro hotel.
            Buenas noches y hasta mañana.

                                

Ruitelán-Triacastela Triacastela-Sarria-Ventas del Narón

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