una última mirada hacia atrás para despedirme de Arrés...

3ª Jornada
Domingo, 20 de abril de 2003

Arrés-Artieda
Parcial 15 Km; Total 70 Km; A Santiago: 788 Km

El Camino Aragonés III
El Embalse de Yesa

       Son las siete cuando comenzamos a levantarnos. Parece que esta noche ha llovido, el cielo está completamente cubierto. La siempre dispuesta Mar nos prepara un buen desayuno y en contraprestación a su hospitalidad cada uno deja la voluntad, la verdad es que nos hemos encontrado en el albergue casi como en casa.

       A las ocho estoy saliendo del pueblo, menos mal que de momento no llueve. Hay que descender el cerro por una senda bastante deteriorada y empinada que desemboca en una pista. Por ella se anda con comodidad. Una última mirada hacia atrás para despedirme de Arrés que va perdiéndose poco a poco allá en lo alto. Juan junto a Santi y Amaya me siguen a cierta distancia. Paso Paso junto a una borda...junto a una borda y como era de esperar comienza a llover, hay que enfundarse el chubasquero. Juan me alcanza y caminamos cómodamente un rato juntos comentándome las incidencias de su viaje de Zaragoza a Jaca.

       Después de una hora y media de marcha se alcanza la carretera de Martes que enseguida se deja por un camino a la derecha que en ascenso llega a una granja desde donde se puede divisar la localidad de Martes al frente algo lejos. Juan me dice que va a parar, así que continúo en solitario por un terreno de aluvión formado por arenisca gris que la erosión ha modelado a su antojo con perfiles inimaginables y que convierten el entorno en algo semejante a un paisaje lunar. Después de andar durante un rato por una meseta se desciende a una vaguada donde es preciso vadear, aunque sin dificultad, el arroyo Sobresechos.

       Arrecia la lluvia y una vez remontada la vaguada, un peregrino que estaba cobijado bajo un árbol abandona su refugio circunstancial justo en el momento que llego a su altura, es el brasileño Tulio que lucha como puede con los plásticos que lleva para protegerse de la lluvia. Nos hacemos compañía.

       Al poco rato llegamos a la Granja de Francisco de Asís un buen amigo del peregrino pero después de desgañitarnos llamándole, nos damos cuenta que no hay ser humano por los contornos, solo se podemos oir a los perros que no paran de ladrar y algún ganado menor a resguardo en los corrales, sin embargo la puerta de la Granja está abierta, Francisco no debe estar muy lejos. Es una lástima porque me habían recomendado su visita, no le importa dedicar su tiempo conversando con los peregrinos. Dicen que posee un sello de hierro del Camino de Santiago de mucha antigüedad, me hubiera gustado tenerlo estampado en mi credencial, otra vez será.

       Seguimos nuestra marcha por carretera de asfalto soportando el incesante aguacero y al llegar a la subida de la localidad de Mianos, se detiene junto a nosotros un coche procedente del pueblo con un matrimonio en su interior. Nos saludan y correspondemos al saludo, no sé por qué me da la intuición que se trata de los dueños de la Granja que hemos pasado y efectivamente son Francisco de Asís y su mujer que habían acudido a Mianos a la celebración dominical de la Santa Misa. Nos sugieren que volvamos a la Granja con ellos pero declinamos su ofrecimiento amparándonos en el tiempo infernal que hace. Les preguntamos si vamos bien y nos contestan que sigamos por la carretera ya que aunque el Camino señalizado lo hemos dejado un poco antes, con la lluvia debe estar muy embarrado por lo que se hace aconsejable caminar por el asfalto, prácticamente es la misma distancia aunque con una subidita apreciable....Artieda que se asienta en lo  alto de una colina Les agradecemos su información y continuamos el ascenso hasta Mianos que atravesamos y 3 Km mas adelante llegamos al desvío de entrada a la localidad de Artieda que igualmente se asienta en lo alto de una colina, así que hay que sufrir un poco para vencer el fuerte repecho soportando además la inclemente lluvia.

       Empapados hasta los huesos, llegamos por fin al Albergue que está ubicado en lo que fue la Casa Rectoral junto a la Iglesia de San Martín. La hospitalera nos recibe con malos modos, parece como si le fastidiase que llegaran peregrinos. De primeras nos dice, casi sin dejarnos hablar, que nos quitemos las botas y las dejemos a la entrada junto a los chubasqueros que están chorreando, creo que sobraba la advertencia pues resultaba obvio por parte nuestra y a continuación nos asigna cama. Se comporta con actitud zafia, todo son salidas fuera de tono, advertencias y prohibiciones. Ni que fuésemos niños!!. Sin embargo las instalaciones del Albergue me producen una grata impresión.

      Artieda-Iglesia de San Martín Después del aseo hacen su aparición el zaragozano Juan, y los algorteños Santi y Amaya. A estos últimos los aloja en otra habitación. Al poco rato aparece otro peregrino nuevo, se llama Pascual y hoy viene de Puente la Reina donde ha pernoctado en el Hotel del Carmen, bastante malo por cierto. Parece que aunque pocos, los peregrinos que voy encontrando formaremos un grupo bien avenido.

        Nos encontramos charlando mientras ordenamos nuestro equipaje cuando aparece la "hospitalera" que me dice que afuera hay unos familiares que preguntan por mí. Quién podrán ser?? -me pregunto- me preocupa la noticia porque la verdad es que no espero a nadie y menos a familiares. Salgo con ella y cual no será mi sorpresa cuando reconozco a los zaragozanos Gema e Ignacio unos buenos amigos del Grupo "Camino de Santiago". Tienen valor con el día que hace venir desde Zaragoza a visitarme. Me comentan que han pasado por Arrés (calculaban que yo me encontraba allí) y Mar les dijo que ya había partido hacia aquí. En fin, no tengo mas remedio que agradecerles su deferencia y como iba siendo hora de comer, hacia el comedor nos dirigimos todos.

       La comida deja mucho que desear, menos mal que la compañía de Gema e Ignacio compensa con creces la mediocridad de las viandas, animando el cotarro con una amena tertulia. Los peregrinos nos mostramos muy complacidos con su presencia y sobre todo con la oratoria y locuacidad de la amiga Gema que comunica perfectamente con los presentes dándonos a conocer su amplio repertorio jacobeo en cuanto experiencias personales se refiere. Cuando damos por concluida la comida, si puede dársele ese nombre, nos desplazamos al bar del pueblo para continuar la sobremesa y calentar el cuerpo con alguna que otra copilla. Cuando llega la hora, nos despedimos de Gema e Ignacio a los que agradezco sinceramente su visita.

       Afortunadamente ha dejado de llover, así que me doy una vuelta por el pueblo y lo que más me sorprende es la vista panorámica que puedo contemplar desde la cornisa norte del cerro que hace de balcón natural hacia la Canal de Berdún con la cola del pantano de Yesa justo al frente, es para recrearse unos minutos. Comunico a los demás peregrinos mi descubrimiento y todos en compañía nos desplazamos al balcón de Artieda.

       Si la comida fue mediocre, qué podíamos esperar de la cena!!. A ella se añade un peregrino alemán que había salido de Somport y que asiste al acto como convidado de piedra, no sabe ni una palabra de español.

       En fin, hace frío y donde mejor se debe estar es dentro del saco de dormir con la ayuda de la calefacción que la hospitalera es reacia a poner en funcionamiento. Vaya hospitalidad!! No he visto cosa igual en todo el Camino. Un cero patatero para ella.

       Mañana será otro día. Buenas noches.

Jaca-Arrés Artieda-Sangüesa

Portada