Viñedos de Cacabelos llegando al Arroyo Magaz

27ª Jornada
Viernes, 16 de mayo de 2003

Ponferrada-Villafranca del Bierzo

Parcial 23,3 Km; Total 654,4 Km; A Santiago: 174,7 Km

Viñas y cerezos

          Paso una noche de perros. La cena, como era de prever, me juega una mala pasada. En mala hora me pedí el pulpo. Los peregrinos que compartían habitación conmigo no han podido pegar ojo debido a mis ronquidos y continuos movimientos.

          Haciendo de tripas corazón, me aseo y preparo para iniciar la jornada con Santos y Merche. En un bar de frente al Albergue, me tomo una manzanilla y a correr, el estómago no admite otra cosa.
Paso por el Castillo del Temple

         Comenzamos el callejeo por Ponferrada que tenemos que atravesar de este a noroeste. Primero pasamos por el Castillo Templario con parada obligatoria para contemplarlo con los incipientes rayos solares iluminando la parte alta de sus muros y luego accedemos a la Plaza del Ayuntamiento por el Arco del Reloj. Desde aquí debemos tomar una salida en descenso hasta la ciudad nueva, a la que se accede por el puente sobre el río Sil, dejando el Parque de la Concordia a la derecha y siguiendo por la avenida de la Puebla en busca de la antigua carretera N-VI, ahora llamada Calle del Camino de Santiago. La salida se nos hace interminable, sobre todo a mí que llevo el estómago bastante revuelto.

          Decidimos seguir la antigua carretera, obviando el Camino marcado que pasa por Columbrianos que entiendo da un rodeo innecesario. Tras pasar sobre el Canal del Bajo Bierzo y unos metros más allá por debajo de la nueva Carretera de La Coruña (N-VI), continuamos por la Avenida de Galicia, que nos parece una recta sin fin. Yo me veo obligado a entrar en un bar pues no aguanto más. Cumplidas mis necesidades fisiológicas, continuamos la "longaniza" que nos conduce a Camponaraya.

          Salimos de Camponaraya dejando a la izquierda una Cooperativa de vino y enseguida cruzamos por un paso elevado la Autovía del Noroeste, dejando definitivamente el asfalto para tomar la Colada de Foncebadón. Tras alcanzar un collado, descendemos hacia el bonito valle del Arroyo Magaz entre viñedos y campos de cerezos cuyos frutos tienen el color de estar a punto de alcanzar su sazón. Las cepas parecen rebosantes de vida con los racimos de uvas ya formados. Marchamos muy entretenidos contemplando el paisaje que alivia de alguna forma mis molestias estomacales. Cruzamos un bosque de ribera hasta alcanzar de nuevo la carretera que debemos cruzar.

Hermoso patio de "Prada a Tope"

          Entre viñedos que se pierden en el horizonte, llegamos al campo de San Bartolo, donde se encuentra la Ermita y la Fuente de la Salud y unos metros más allá estamos accediendo a la localidad de Cacabelos por la Plaza de San Lázaro y la calle Cimadevilla, conocida popularmente como de los calle de los Peregrinos (otra auténtica "sirga peregrinal". Al pasar por el establecimiento de "Prada a Tope" no nos resistimos a entrar en su florido patio donde es obligatoria una foto. Además visitamos la tienda donde expone los productos que elabora la casa, casi todos ellos a base de materias primas procedentes de sus propias fincas.

          Seguimos nuestro Camino por la calle Cimadevilla y en una placeta junto a la Iglesia Parroquial de Sta. María, hacemos un receso, son las 10:30 horas. Vemos algunos peregrinos deambulando por la plaza. Santos y Merche se compran unos bocadillos y yo me tengo que conformar con una tableta energética y un Aquarius, por lo menos añadiré unas calorías al cuerpo algo deshidratado y el estómago sigue revuelto.

          Terminado el almuerzo, continuamos nuestro Camino. Cruzamos por un bello puente medieval el río Cúa en cuya ribera derecha podemos contemplar una hermosa chopera y nada más pasar el puente, el Santuario de la Virgen de las Angustias, donde se ubica el Albergue de Peregrinos.

          Seguimos por un andadero pegado a la carretera hasta que se pierde dejando solo un arcén muy estrecho que hace muy peligroso el tránsito del peregrino. A 2 kilómetros alcanzamos en un altozano la pequeña localidad de Pieros. Continuamos por el peligroso arcén durante otros 2 kilómetros. A la altura de un bar, se toma un camino polvoriento que sale a la derecha de la carretera. Yo no aguanto más, tengo que parar con urgencia. Les digo a Santos y Merche que continúen que ya les daré alcance. Hace mucho calor y Merche va un poco tocada. Le vendrá bien ralentizar la marcha. Cumplidas mis necesidades, retomo el Camino con fuerza y pronto alcanzo a mis compañeros de fatigas. Los Montes de Galicia los tenemos a tiro de piedra. Una hora después de haber dejado la carretera, nos encontramos en la parte alta de la emblemática localidad de Villafranca del Bierzo, a los mismos pies del sistema montañoso que separa Castilla-León de Galicia.
Escultura dedicada al peregrino, junto al puente sobre el río Burbia

          Hoy queremos dormir bien, sobretodo yo, con retortijones que no cesan, así que pasamos de largo el Albergue Municipal, donde me quedé en mi primer Camino con Juan Luis y Visi, la solitaria Iglesia de Santiago de estilo románico lombardo con su magnífica Puerta del Perdón dominando el pueblo y junto a ella el Albergue Jato, un hito del Camino. Entramos para preguntar por un hostal. La Sra. Jato, muy amable nos informa de uno al final del pueblo, pasado el puente sobre el Río Burbia y además tiene la atención de llamar por teléfono para reservarnos habitación.

          Descendemos al pueblo por una empinada cuesta de firme adoquinado y canalillo central de piedra y siguiendo la calle del Agua, paso obligado de los peregrinos y pasando el puente llegamos al Hostal situado en la calle de la Concepción en el Barrio de los Tejedores, muy bien situado para la salida de mañana.

          Después de acomodarme, darme una buena ducha y hacer la colada habitual, salgo con mis compañeros y ya amigos, a tomar algo en el Restaurante "El Padrino". Ellos se piden el menú del peregrino y yo una merluza hervida con patatas, todavía no tengo el estómago para más y ya veremos cómo me sienta. Pero hay que comer si quiero continuar.

          Después de una buena siesta, salimos a dar una vuelta por el pueblo y nos sentamos en una terraza de uno de los bares de la Plaza Mayor, repleta de peregrinos. Ahí están alguno de los conocidos. Cuando llega la hora, Santos y Merche se toman unos bocadillos y yo me tengo que conformar con dos yogures.

          Regreso al hostal y a descansar. Ya veremos como paso la noche.

          Buenas noches y hasta mañana.

                                

Rabanal del Camino-Ponferrada Villafranca del Bierzo-Ruitelán

Portada