Encina solitaria

25ª Jornada
Miércoles, 14 de mayo de 2003

Astorga-Rabanal del Camino

Parcial 19,5 Km; Total 599,1 Km; A Santiago: 230 Km

Los Montes de León

        Son las 07:00 horas cuando me dispongo a levantarme, hacer el aseo habitual y preparar la mochila. He dormido de lujo. Salgo del Albergue en busca de algún bar donde desayunar. Hace fresco aunque el cielo está totalmente despejado. Buen augurio. Siguiendo las flechas amarillas comienzo el callejeo de Astorga. Encuentro un bar y me encamino a él. Unos cuantos peregrinos se encuentran ya desayunando. Yo hago lo propio y sin más a buscar la salida de Astorga.

        Estoy en la antigua N-VI y busco la carretera de Castrillo de Polvazares que no tardo en alcanzar. En el horizonte contemplo la grandeza de los Montes de León a cuyos pies estaré hoy.

        Al poco rato me encuentro con Santos y Merche y en compañía pasamos ante la vieja Ermita del Ecce Homo. No nos resistimos a echar una mirada por la rejilla de la puerta el oscuro interior, no se ve nada. Tras pasar el puente sobre la autovía y poco después el río Jerga rodeado de una frondosa chopera, llegamos a la población de Murias de Rechivaldo donde existe un Albergue privado que también dispone de un buen restaurante donde se suele degustar el cocido maragato. Para nosotros es pronto aún para cocidos, así que adelante.
Con el "cowboy" ante su establecimiento.

        Vamos saliendo de Murias dejando poco a poco a nuestra derecha la famosa localidad maragata de Castrillo de Polvazares en cuya calle Mayor, casa sí casa no, es un restaurante típico que se llena de clientes que vienen a propósito a este pueblo para degustar el cocido maragato.

        Por un camino de tierra, en una hora llegamos a Santa Catalina de Somoza otro típico pueblo maragato cuyo único interés es el paso de peregrinos. El bar está a tope de ellos.

        Por un arcén paralelo a la carretera, en otra hora alcanzamos la localidad de El Ganso, otro pueblo casi abandonado que con el buen tiempo resucita con el paso de los peregrinos. En este pueblo, se comienzan a ver las casas con cubierta de paja. A la salida del pueblo un lugareño tiene abierto el Bar Cowboy que haciendo honor a su nombre el propietario va vestido de vaquero americano. Hacemos un receso para tomarnos unos refrescos pues el sol comienza a calentar. Una foto con el "cowboy" es casi una obligación.

        Pasamos por el crucero que marca la continuación del andadero que en continuo y suave ascenso va aproximándonos a Rabanal del Camino. Antes pasamos por una encina solitaria que surge casi en medio del Camino. La foto lo dice todo. Luego descendemos hacia una vaguada donde fluye el Arroyo de las Reguerinas en una zona de pinares. Pasado el Puente de Pañoto, dejamos la carretera y por un desvío a la derecha penetramos en un encinar por una senda ascendente recién abierta. Hay que andar con precaución pues todavía quedan restos de raíces a flor de tierra.
Paso por la Ermita de la Vera Cruz

        De nuevo en la carretera, ya vemos al frente la población de Rabanal del Camino. Antes dejamos a nuestra izquierda el magnífico ejemplar de "carballo" centenario, despojado de ramaje en estos momentos pero que cuando esté en lo suyo, debe dar una buena sombra al peregrino sudoroso.

        Enseguida se pasa por la Ermita de la Vera Cruz y ya estamos a la entrada del pueblo frente al Albergue privado Nª Sra. del Pilar hacia el que encaminamos nuestros pasos. Son las 13:00 horas.

        Tras el sellado de la credencial y pago de 4 € pasamos a un gran patio florido y muy adornado con aperos de labranza y nos dirigimos directamente a asignarnos una buena litera. Por supuesto, no hemos sido los primeros peregrinos que han llegado. Ya hay muchas mochilas junto a las literas.
En el patio del Albergue con Santos y Merche y un peregrino madrileño.

        Toca una buena ducha y tras la colada con buen jabón natural en una pila a propósito en el patio. A continuación, me quedo con Santos y Merche en las mesas rústicas del bar a comer y seguido a echarme la siesta para descansar sobretodo las piernas.

        Cuando me levanto, el patio está muy concurrido de peregrinos que forman grupos de tertulia, esperando la hora de las vísperas asistidas por tres monjes dominicos. Esta vez no me pilla de sorpresa y entro a la vieja Iglesia bien abrigado.

        Tras una vuelta por el pueblo, retirada al Albergue y a intentar conciliar el sueño. Yo creo que no tendré problema alguno. Mañana comienza el paso por los Montes de León. Hay que estar al cien por cien.

        Mientras cojo el sueño, me doy cuenta que esta etapa ha sido la primera que he hecho en compañía después de la retirada de Juan Luis, y la verdad que no me ha venido nada mal, Santos y Merche forman una pareja encantadora.

        Buenas noches y hasta mañana.

                                

San Martín del Real Camino-Astorga Rabanal del Camino-Ponferrrada

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