Valverde del Camino

23ª Jornada
Lunes, 12 de mayo de 2003

León-San Martín del Real Camino

Parcial 25 Km; Total 556,6 Km; A Santiago: 272,5 Km

El páramo leonés

         Después de una buena noche de descanso, salgo a las 07:15 horas de este acogedor Albergue, vamos, mejor que un hotel. Me acerco a la Avenida de Fernandez Ladreda en busca del bar en el que desayuné el Camino anterior con Juan Luis y Visi. Todavía no está abierto. Así que no hay más remedio que echar mano de una tableta energética que con un poco de agua es suficiente alimento para comenzar la jornada.

         Enfilo la avenida en dirección a Astorga, dejo la Plaza de Toros a la derecha y enlazo con el carril peatonal de la autovía que soporta como de costumbre un tráfico intenso., comenzando un suave ascenso.

         A un 1 km encuentro un bar abierto donde me tomo un café con leche bien caliente. Continuo ascendiendo y en una hora y media estoy en la localidad de Virgen del Camino donde termina la autovía. Al pasar un bar, veo a Santos y Merche desayunando. Nos saludamos y continúo la travesía del pueblo. A la derecha dejo el Santuario de la Virgen del Camino de estilo modernista, en cuya fachada se pueden contemplar las estatuas estilizadas de los doce Apóstoles y la Virgen. El templo original conserva un retablo barroco presidio por la Virgen del Camino, Patrona de León.

         Cruzo la carretera para adentrarme en el Camino de tierra que en un punto hace un rodeo para evitar un nudo de carreteras. El Camino discurre ahora por un inmenso páramo con una cota de 900 metros. A lo lejos se vislumbra la silueta de una cadena montañosa, deben ser los Montes de León.

         Sin apenas darme cuenta estoy atravesando la localidad de Valverde de la Virgen por el arcén izquierdo de la carretera. Las cigüeñas están cobijadas, como el año pasado, en los cuatro nidos que han formado en la espadaña de la ermita a la derecha de la carretera.

         Otros 3 km de páramo por caminos y de nuevo el arcén de la carretera para atravesar la localidad de San Miguel del Camino, asentada en otro de los vallejuelos que cruzan el páramo. A la salida del pueblo, hago una parada en la fuente, donde aprovecho para refrescarme pues el calor comienza hacerse patente. Son 8 km los que me quedan para llegar a Villadangos, calculo unas 2 horas.

         El páramo se manifiesta con toda su crudeza, cae un sol de justicia y los kilómetros parecen como si no pasasen. Es un tramo muy pesado hasta que se llega a un área de servicio con dos hostales y una gasolinera. Esta vez paso de largo. Estoy deseando llegar a Villadangos para descansar algo y tomarme algo. Todavía me quedan 2 kilómetros, pero estos son mas agradecidos pues el Vallejo donde se asienta el pueblo tiene algo más de verdor.

         Son las 11:45 horas cuando llego al Bar Libertad, situado en el centro del pueblo, donde hago un receso y me tomo una merecida cerveza con un pincho de tortilla de patatas. Veo algún que otro peregrino pero todos extranjeros. Hay que continuar.

         Afronto los 3 km que me faltan para llegar a San Martín del Camino, bajo un sol de justicia. Voy a ritmo por el arcén izquierdo de la carretera ayudado con los dos bastones, y por fin, cuando son las 13:00 horas llego a las puertas del Albergue, sellado de credencial, pago de 3 € y a buscar cama, sin problemas porque bastantes peregrinos se han quedado en Villadangos.

         Una buena ducha y posteriormente la colada en los lavaderos situados en el jardín. Hoy la ropa se va a secar pronto porque además de hacer sol, corre una brisa caliente.

         Me acerco al Bar Picos para comer. Unos espaquetis y carne en salsa que deja mucho que desear.

         De regreso al Albergue compruebo con alegría que Santos y Merche han optado también por este Albergue. Toca una buena siesta y luego al jardín donde formamos una tertulia con Santos y Merche, unos peregrinos de Vitoria y tres brasileñas. Resulta que Santos es prejubilado de Telefónica y conoce a mi hermano Juan. ¡Qué casualidad! Hablamos sobre ello. A media tertulia, aparecen unos peregrinos extranjeros que vienen campo a través. ¡A buena hora llegan! Parece ser que querían ir a Villar de Mazarife y se perdieron. Lo han pasado muy mal y han aparecido aquí por casualidad. El viento va en aumento. Hay que recoger la ropa que está más que seca y a prepararnos para dar una vueltecita por el pueblo en compañía de Santos y Merche y a cenar.

         Probamos en el Bar "El Cubano". Están también los dos peregrinos de Vitoria que llevan una media de 40 km diarios. ¡Menuda marcha! La cena mejor que la comida. Una sopa casera y unas chuletas de cordero. Más que suficiente. Tenemos que dar otra vuelta por el pueblo para ayudar a hacer la digestión. Voy congeniando bien con los pamplonicas, y cuando la noche comienza a hacer acto de presencia, regresamos al Albergue. No tardamos mucho en meternos en los sacos de dormir.

         Buenas noches y hasta mañana.

                                

Reliegos-León San Martín del Real Camino-Astorga

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