Murallas de Mansilla de las Mulas

22ª Jornada
Domingo, 11 de mayo de 2003

Reliegos-León

Parcial 23 Km; Total 531,6 Km; A Santiago: 297,5 Km

Nuevos compañeros

       Los guiris siguen siendo nuestro despertador. A las 6 ya están encendiendo las luces que terminan por despertar a cada quisque. Remoloneo unos minutos y a levantarse toca.

       Merche, calienta agua y muy amable me ofrece un descafeinado con leche condensada con unas pastas que hacen un buen desayuno para calentar el cuerpo y emprender el Camino. Es un poco pronto, pero mejor, así llegaré a buena hora para comer en León.

       Poco a poco van saliendo los peregrinos enfilando la recta de 5 km que enlaza Reliegos con Mansilla de las Mulas que se divisa al fondo. De momento hay que abrigarse porque hace fresco como va siendo la tónica de estos días.
Monumento al peregrino (Mansilla de las Mulas)

       Cruzando el puente de acceso a Mansilla sobre la carretera de circunvalación, alcanzo a Santos y Merche con los que hago la entrada al pueblo. Nos hacemos unas fotos ante la estatua del peregrino situada frente a la puerta de la muralla. Bello monumento que para dar la bienvenida a los peregrinos.

       Entramos en una cafetería donde nos hacemos un desayuno como toca. Como veo que ellos se lo toman con calma, me cargo los bártulos y reanudo el Camino en solitario. Se sale de Mansilla por el puente de piedra sobre el río Esla. Una mirada hacia atrás me ofrece una panorámica de Mansilla amurallada junto al río jalonado por hermosas choperas.

       Pasado el puente, me adentro por una pista agrícola que discurre paralela a la carretera. Es curioso observar, como tu sombra se proyecta a tu lado izquierdo y no al frente como hasta ahora y es que el Camino ha derivado hacia el noroeste.

       El Camino confluye con la carretera a la altura del pueblecillo de Villamoros que se atraviesa por el arcén y un kilómetro después, antes de cruzar el puente sobre el río Porma, entro en el Bar Casablanca y pisándome los talones, aparecen Santos y Merche. Yo me tomo una coca-cola. Me dicen que han quedado con unos amigos leoneses que les recogerán antes de entrar en León. Así que me cargo la mochila y a continuar.

       Cruzo las revueltas aguas del río Porma por el Puente de Villarente por un nuevo paso habilitado para los peregrinos. Ya era hora, porque la verdad es que ese punto de paso era muy peligroso. Atravieso la larga fila de casas que forma la localidad que da nombre al puente hasta las últimas casas donde se deja la carretera por un sendero que sale a la derecha. Da gusto pisar la tierra de nuevo.

       El sol comienza a molestar, así que me pongo el pañuelo en el cogote para protegerme de sus nocivos efectos y a emprender la subida al pueblo de Arcahueja, donde hago un receso, voy completamente sudado.

       Ya se olfatea León en el ambiente. Paso por un Polígono Industrial y enlazo con la carretera nacional que se debe tomar irremisiblemente. Me las veo y me las deseo para cruzar la peligrosa carretera saturada de tráfico y tras otro breve ascenso, corono el Alto del Portillo. En este momento recibo la llamada de la burgalesa Visi. Me dice que Juan Luis ha llegado a Burgos sin novedad y que se han visto durante la Misa en la Cartuja. Le transmito mis saludos. Pobre Juan Luis, con la ilusión que tenía en llegar a Santiago.

       Acompañado por dos peregrinos "guiris" alcanzo el Alto del Portillo desde donde ya puedo divisar la gran ciudad de León en toda su extensión. Distingo las agujas de la Catedral. Parece que la tengo ahí mismo, pero son 7,5 km los que me restan para llegar.

       Unos metros después del Alto, el Camino se desvía a la izquierda. Menos mal, se deja la horrorosa carretera. Paso ante la sede principal de Caja España con sus bonitos jardines y se entra al barrio de Puente Castro que hay que callejear y salvar el río Torio, afluente del Bernesga, por un coqueto puente peatonal. Hace un calor espantoso, estoy deseando encontrar algún bar donde refrescarme y saciar la sed. A la derecha encuentro uno. Me dirijo inmediatamente a él seguido de los "guiris" y después de descansar unos instantes me tomo dos cervezas casi seguidas que me dejan como nuevo.

       A las 12:30 horas hago mi entrada en el estupendo Albergue Municipal que dispone León a la entrada de la ciudad. No tengo problemas de alojamiento. Tras adjudicarme una litera baja de las cuatro que tiene la habitación, me doy una soberbia ducha y hago la habitual colada. Hoy más que nunca, la ropa lo necesita.

       Como es domingo, me voy a hacer un extra dando cuenta de una suculenta comida en El Corte Inglés que a pesar del día festivo se encuentra abierto. No queda muy lejos del Albergue.

 

 

Plaza de San Marcos

       De regreso, me hago una buena siesta hasta la 6. Después de hacer unas llamadas familiares, me arreglo un poco y me dirijo hacia el centro urbano, donde doy mis paseos por la Plaza de San Marcos, la Catedral y la Colegiata de San Ildefonso. Encuentro una mesa en una terraza de un bar donde me siento a tomarme un té mientras escribo unas postales para enviar a la familia y hago mis anotaciones de la jornada. La calle es un continuo bullir de gente. Hay mucha animación. Después de tanta soledad, se agradece.

       Cuando llega la hora, me dirijo al Barrio Húmedo, donde entro a cenar en el Bar "El Botijo" situado en la típica Plaza de San Martín, rodeada de tascas. Los parroquianos se afanan en cubrir las rondas.

      Vuelta al Albergue y a descansar que hay que coger fuerzas para la próxima jornada.

      Buenas noches y hasta mañana.   

Calzadilla de la Cueza-Reliegos León-San Martín del Real Camino

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