Vista general de Jaca

2ª Jornada
Sábado, 19 de abril de 2003

Jaca-Arrés

Parcial 24 Km; Total 55 Km; A Santiago: 803 Km

El Camino Aragonés II
La Canal de Berdún

       He dormido como un tronco. Me despierta la luz diurna que comienza a insinuarse a través de las cortinas. Parece que no me duele nada, menos mal. Hoy no tengo prisa, voy a aprovechar la comodidad del apartamento al máximo, queda mucho Camino por delante y no sé lo que me encontraré.

       A las nueve me incorporo de la cama y después del aseo salgo dispuesto a hacerme un buen desayuno y a las diez y media ya me encuentro en el camino llamado de Mocorones que parte del final de la Avda. de la Constitución, pasa a pocos metros del apartamento de mi hermano y desemboca en la carretera nacional de Pamplona que alcanza a la altura del cementerio después de unos 2 km. Por poniente, abajo en el valle algo distante, se alcanza a ver el cauce del Río Aragón que va a ser compañero inseparable de viaje durante bastantes kilómetros. Tres parejas de excursionistas de San Sebastián me alcanzan y rebasan, me comentan que tienen intención de hacer unos kilómetros por el Camino y volver a Jaca.

        El Camino discurre definitivamente en dirección oeste por un andadero paralelo a la carretera por su derecha, para tomar una cabañera que durante un kilómetro y medio se separa algo de la carretera para volver a retomarla durante unos metros y volver a abandonarla por la derecha por un camino que cruza un campamento militar abandonado. Es hora de desprenderse de la ropa de abrigo pues el sol comienza a hacerse notar.

        Después de casi un kilómetro, se cruza la carretera nacional y por una pista se alcanza un arroyuelo que fluye por el barranco de Atarés y que hay que vadear por unas piedras con la ayuda del bordón. Se toma la carretera local de Atarés a la derecha y a los pocos metros se toma una pista a la izquierda que avanza por la ladera del monte entre pinos y robles con algunos repechos sin importancia. El grupo de excursionistas donostiarras camina ahora junto a mí y conversamos sobre el Camino de Santiago como no podía ser de otro tema. El día es espléndido quizá peca algo de caluroso pero soportable.

        San Juan de la PeñaSin darme apenas cuenta llego a la altura del Hotel Aragón por su parte trasera después de vadear otro riachuelo. Cruzo la carretera de San Juan de la Peña y a través de un sembrado alcanzo la de Binacúa por la que transito unos metros para enlazar con el camino que paralelo a la carretera y después de pasar por unas casas y granja llega a la carretera nacional que cruzo y me desvío por la local asfaltada de entrada a la población de Sta. Cilia. Han sido tres horas de caminata (son la una y media) cuando hago mi entrada en el pueblo con el grupo excursionista y nos dirigimos directamente a un bar pues el estómago está reclamando algo líquido y sólido.

        Allí tomo un buen bocadillo de tortilla con un tomate regado con buena y fresca cerveza, escuchando los comentarios del cantinero. Cuenta que hace unos días habían pasado por el lugar una pareja de peregrinos con sus dos hijos pequeños y un burro. Según Santa Cilia de Jacaél, los pequeños se alimentaban de la misma comida que el burro y se notaba en ellos evidentes signos de desnutrición por lo que tuvo que intervenir el médico para llamar la atención sobre el particular. También dice que está próximo a inaugurarse un nuevo albergue privado.

        Después de un descanso, me despido de los donostiarras que se disponen a regresar a Jaca en lo que encuentren y tras colgarme la mochila retomo el Camino que continua por una pista a cierta distancia de la carretera nacional y mas tarde a un kilómetro y medio confluye en ella. Seguidamente, habrá que caminar por una senda junto al arcén. Ya hace bastante calor y cuando llego a la altura de un camping entro como una bala en el bar en busca de un refresco con mucho hielo para tratar de mitiguar la sed. Un peregrino acaba de abandonarlo, es el primero que veo en el Camino.

        Una vez saciada la sed continúo por la senda hasta la altura de Puente la Reina. Sigo unos metros por la carretera de Huesca hasta una bifurcación donde un cartel de madera a Berdúnla izquierda anuncia una senda para llegar al albergue de Arrés. Debe ser un atajo y como no hay atajo sin trabajo allí me encuentro por una trocha en continuo ascenso por la ladera del monte entre pinos, arbustos y matorral con la panorámica constante algo a mi izquierda de la población medieval de Berdún que se recorta sobre una colina y que da nombre a la Canal que se pierde en la distancia al encuentro del pantano de Yesa.

       Arrés se hace de rogar y debido a que la noche pasada debe haber llovido, la trocha se encuentra bastante mojada en algunos tramos lo que dificulta la marcha. Después de una hora y pico de rodeos y subidas, se corona el cerro donde se asienta la pequeña aldea de Arrés que aparece a mi vista de improviso.

       ArrésLa etapa está cumplida, el pequeño y coqueto albergue no tiene pérdida, la hospitalera Mar de Zaragoza me atiende con amabilidad asignándome cama. Saludo a los pocos peregrinos que han tenido la suerte de elegir este albergue y después de asearme y hacer la habitual colada del peregrino me acuesto a descansar.

        La tarde se va volviendo fría y el cielo comienza a nublarse. Mar se ofrece a enseñarnos el pueblo que aloja únicamente a 12 vecinos. Nos lleva a la Peña que es el lugar más alto del pueblo y desde donde se divisa una bella perspectiva de la Canal de Berdún, también visitamos la Torre del Castillo junto a la vieja Iglesia y el horno comunal. Eso es todo, no hay más que enseñar.

        Como hace frío y están cayendo gotas, entendemos que el mejor sitio donde se puede estar es en el interior del albergue. Allí entablamos una cálida conversación y nos vamos presentando. El peregrino que vi saliendo del bar del camping se trata del joven brasileño Tulio que comenzó el Camino en Canfranc-Estación. Después están un matrimonio de Algorta, Santi y Amaya que a su vez salieron de Somport donde pernoctaron en el albergue Aysa del que no hablan muy bien.

       Cuando llega la hora, Mar nos invita a sentarnos para cenar. Ha preparado unos espaguetis que nos saben a gloria. Al poco rato aparecen una pareja francesa que vienen de vuelta de Santiago en coche, comentan que han visto a un solitario peregrino subiendo por la carretera. La mujer es una veterana jacobea; hizo el año pasado el Camino acompañada de un burro de apoyo.

       Cuando estamos terminando la cena, aparece el rezagado peregrino. Se trata de Juan un muchacho de Zaragoza que ha salido tarde de Jaca, supeditada ésta a la hora de llegada del tren. Por supuesto no se queda sin cenar, la incansable y paciente Mar le prepara sus espaguetis.

       Como los cuerpos están cansados, lo mejor es irse a dormir, la cosa no da para más, en el exterior hace bastante frío y llovizna.

       Buenas noches y hasta mañana.

Panorámica de la Canal de Berdún

Somport-Jaca Arrés-Artieda

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