Hornillos del Camino-Plaza de la Fuente del Gallo

15ª Jornada
Sábado, 3 de mayo de 2003

Burgos-Hornillos del Camino

Parcial 19 Km; Total 374,1 Km; A Santiago: 455 Km

En compañía de Juan Luis y las burgalesas

             Salimos de Burgos sobre las 07:30, Juan Luis, Visi, Irene, Angelines y yo. A ver si encontramos pronto algún bar abierto para desayunar, pero hasta Villalbilla no encontramos ninguno. En esa localidad la mujer del bar está terminando de fregar el suelo. Llegan Tulio y Marcos y como buenos hermanos tomamos nuestro desayuno.

          Seguimos la marcha charlando animadamente, hoy el día se presta para ello, es excelente. Al llegar a la altura de la nueva autovía se pierden las señales, habrá sido por las obras. Como Dios nos da a entender buscamos la forma de continuar el Camino, al fin lo logramos. La cosa está algo complicada en este punto.

          En Tardajos abordamos una panadería y compramos las típicas tortas de Burgos (pan aplanado aceitoso). Ya tenemos el complemento adecuado para los chorizos, también burgaleses, que ha traído Juan Luis. Una vez aprovisionados seguimos nuestro Camino hacia Rabé de las Calzadas, próxima localidad, que podemos divisar desde la salida de Tardajos, tan solo hay 1,5 km. En el repecho de entrada al pueblo Juan Luis se queda algo rezagado. No sé por qué me da la intuición que Juan Luis no va bien de sus piés. Esperemos que la intuición sea falsa.
Un servidor junto a Mariví, Angelines, Juan Luis, Irene y Visi después del almuerzo campero en Rabé de las Calzadas

          Reunificados en Rabé de las Calzadas, nos dirigimos al Albergue de Peregrinos que lleva una excelente hospitalera que se llama Mariví. Aunque ya son mas de las diez, se hace un poco la remolona cuando la llamamos pero al fin baja. Nos dice que no se encontraba muy bien, en estos momentos atraviesa una etapa algo delicada de salud. Los seis nos sentamos frente al albergue para almorzar. Juan Luis saca de la mochila el chorizo burgalés y una botella de vino tinto y las chicas las tortas de pan, con la navaja va troceando el chorizo y repartiéndolo. Al principio, Mariví se muestra algo reticente a intervenir en este almuerzo campero pero cuando nos ve con las ganas con que engullimos todo, se anima y participa. Gracias a Dios. En unos momentos no queda nada, ni siquiera unas sobras para un perro callejero que se nos ha arrimado.

          Cuando casi nos íbamos, aparecen dos muchachas cuyas caras me son conocidas. Como no van a serlo!! Son las brasileñas Vera y Rosa María que conocí en mi primer Camino de hospitaleras en el Albergue de Resti. Me alegro mucho de verlas de nuevo. Resulta que otra vez están de hospitaleras en Castrojeriz y han venido a llevar a cabo unos recados. Después de un rato de charla, nos despedimos de ellas hasta Castrojeriz con nuestros saludos a Resti. También tenemos que despedirnos de Mariví a la que deseamos una rápida recuperación. Muy agradecida por nuestra visita y para ella el improvisado almuerzo nos desea Buen Camino. Muchas gracias y hasta la próxima -le contestamos.

          Con los estómagos contentos, reanudamos la marcha. Hace un día de paseo buenísimo. Abordamos la subida al primer páramo y a eso de dos kilómetros llegamos al paraje donde se encuentra un área de descanso con mesas y bancos. Se trata de la Fuente del Prao. El agua se extrae de un pozo por medio de una bomba manual que el año pasado no funcionaba pero hoy sí. Sale un agua rica y fresquísima. Aprovechamos para descansar un poco y llenar los botellines.
Foto de la despedida en el páramo cerca de la Cuesta de Matamulos

          Reanudamos la marcha y después de un rato nuestras compañeras se despiden, tienen que regresar. Nos desean mucho ánimo para llegar a Santiago y a Juan Luis que se cuide los pies, también se habían dado cuenta que marchaba con alguna dificultad. Buen Camino y hasta la próxima -se despiden. Correspondemos a su saludo y les agradecemos su compañía. Poco a poco nos vamos distanciando hasta perdernos totalmente de vista. Ahí quedamos Juan Luis y yo con la realidad del Camino.

          Enseguida estamos en la Cuesta de Matamulos, ya tenemos Hornillos a tiro de piedra. Solo nos queda un descenso peligroso y una casi recta de buena pista que nos deja en el pueblo.

          Directamente vamos al Albergue que se encuentra al completo. Nos acercamos a la casa del hospitalero que también es el Alcalde y nos lleva al Ayuntamiento donde tienen habilitada una habitación contigua a la Sala de Plenos con unas colchonetas sobre el suelo. Aquí vais a estar bien -nos dice. La verdad es que está todo como de estreno.

          Después de asearnos nos acercamos al bar-casa de comidas. El bar lo han trasladado a un local justo enfrente de la Fuente del Gallo, donde se encuentra también el Albergue. Allí hallamos a Tulio y Marcos que acaban de comer. Ellos sí que han encontrado cama en el Albergue.

         Tras la comida una siestecita sobre la colchoneta y luego un poco de tertulia con los demás peregrinos. A Marcos parece que no le ha sentado muy bien la comida pues se queja del estómago, cosas del Camino. Es curioso observar que el alcalde acapara la mayor parte de los servicios para el peregrino en el pueblo, lo tiene todo controlado. No hay mucho que ver, pasear, charlar y hacer tiempo a que se haga de noche para retirarse a dormir.

          Cuando llegamos a nuestra habitación encontramos a un peregrino muy extraño erguido sobre la colchoneta con las piernas cruzadas, parece un hechicero vudú invocando a los espíritus. La tenue luz de una vela que ha colocado sobre una mesa frente a él, ilumina directamente su rostro alargado bajo larga cabellera color azabache, provocando una imagen fantasmal que impresiona, verdaderamente nos produce repelús. Salimos cortando de inmediato. Menos mal que la mujer del alcalde deambulaba por las cercanías y nos falta tiempo para informarla de la escena que acabamos de presenciar. Nos acercamos en su compañía a la habitación y al ver el cuadro, llama la atención al peregrino a quien le insta para que apague inmediatamente la vela. Estamos arreglados con su compañía, no vamos a pegar ojo en toda la noche. Pero al final el sueño me puede y caigo en los brazos de Morfeo.

          Buenas noches y hasta mañana.

                     

Belorado-Burgos Hornillos del Camino-Castrojeriz

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