Belorado

13ª Jornada
Miércoles, 30 de abril de 2003

Grañón-Belorado

Parcial 15,7 Km; Total 303,5 Km; A Santiago: 525 Km

El peregrino Agapito

             Vaya nochecita!! No sé cuantas vueltas y revueltas he podido dar a mi cuerpo sobre las colchonetas superpuestas para al final mal dormir. Casi no he podido pegar ojo en toda la noche. Y por si fuera poco, a eso de las 06:00 se levantó una ventisca acompañada de lluvia que aporreaba con insistencia los cristales de las ventanas impidiendo definitivamente el sueño y para mas "inri", el silbido amenazador de un viento infernal al penetrar por las rendijas.
Saliendo del Albergue de Grañón

          A las 07:30 ya no puedo más y decido levantarme. Parece que ha dejado de llover pero el viento continua con fuerza. Después de un buen desayuno preparado por Pablo, me despido de los peregrinos rezagados y al Camino.

          Al traspasar el umbral de la puerta de entrada al Abergue una ráfaga de viento helado me da de sopetón en la cara cual una bofetada. Es un aviso. Me enfundo la bufanda y cuando estoy por el centro del pueblo comienza a llover. Parada y chubasquero. Qué le vamos a hacer!! Se hace difícil mantenerse en pié. Hay que hacer un sobreesfuerzo para vencer la fuerza del viento por estas pistas a campo descubierto. Un rosario de peregrinos acompañan mis pasos, se han juntado los madrugadores que han salido de Santo Domingo con los que hemos preferido Grañón.

          Paso ante el cartel anunciador del límite de comunidades y me adentro en la castellana. Ha dejado de llover pero el viento parece que viene todavía mas frío, te cala hasta los huesos. En Castilldelgado me compro en el "horno" un bollo relleno de chocolate y en un banco al socaire frente a la fuente doy buena cuenta de él.

          Esta vez eludo dar el rodeo por Viloria y me dirijo directamente a la carretera, marchando por el arcén izquierdo como mandan los cánones. Al problema del viento se ha añadido el de los camiones que parecen mastodontes al pasar por tu lado. Los ves tan cerca que te producen pavor. Cada vez que pasa uno tengo que echar mano al sombrero para que no salga despedido por el rebujo formado tras pasar el camión. Se hace difícil caminar de esa manera. Estoy deseando tomar de nuevo la pista. Mientras tanto recibo la llamada de un amigo asiduo de la Lista, Agapito. Se interesa por mi marcha y me informa que podemos vernos en Belorado. El viene en esta dirección camino de su pueblo natal, una localidad próxima a Sahagún. Quedamos a las 13:30 en la Plaza Mayor delante de la Iglesia.

          Ya voy teniendo ganas de llegar, demasiado viento que al final ha hecho mella en mis piernas. Menos mal que por lo menos la lluvia me ha perdonado.

          A las 12:00 hago por fin la entrada en Belorado dirigiéndome directamente a la Pensión "Toñi" donde ya había estado la vez anterior. Me dan la misma habitación, qué casualidad!! aunque este año la han reformado con la incorporación de un pequeño baño completo, lo que han aprovechado los dueños para subir el precio.

          Después de la ducha me tumbo a mis anchas sobre la cama, todos los males causados por la meteorología adversa han desaparecido de mi cuerpo.

          A la hora prefijada me encuentro con Agapito. Nos damos un fuerte abrazo peregrino y sin mas preámbulos nos acercamos al Restaurante "El Picias" a comer. Pedimos la especialidad de la casa: el asado de cordero. Está sabroso de verdad, estos burgaleses.... tienen una mano para el cordero como nadie. Hablamos largo y tendido en primer lugar sobre temas personales y luego nos desviamos hacia temas peregrinos hasta llegar a conocernos bastante. Agapito es sacerdote, miembro de una Congregación religiosa con residencia actual en el Santuario de Corella (Navarra). Tiene unas ganas enormes de hacer el Camino, el Aragonés como yo, pero sus ocupaciones se lo impiden momentáneamente. Tiene que esperar una oportunidad que estoy seguro la tendrá. Llega la hora triste de la despedida, él tiene que seguir su Camino y yo el mío. Nos fundimos en un abrazo. Mientras se aleja me da la intuición que he ganado otro amigo en el Camino, un amigo de los de verdad. Quizá nos volvamos a ver pronto.

          Después de una buena siesta, el cuerpo me pide paseo. El viento ha calmado completamente, menos mal. Me acerco al Albergue de Peregrinos para sellar la credencial. Allí encuentro a la pareja canadiense, al alemán y a la parisina Joelle descansando en un banco frete al Albergue. Joelle me dice que su paisana Samia se ha despedido de ella al llegar a Belorado, ha seguido de largo, no sabe donde habrá ido pero piensa que deseaba caminar sola. De vez en cuando se agradece, aunque en esta ocasión le parece muy extraño. Las botas que le regalaste le habrán dado alas -le digo en broma- ya verás como la encontraremos de nuevo. Me despido de ella y le deseo BUEN CAMINO.

          Mientras doy una última vuelta por el pueblo, me acerco al nuevo Albergue privado de Peregrinos "Cuatro Cantones". Nicolás Rueda y su mujer me lo enseñan con todo lujo de detalles. Dispone de dos salas-dormitorio, una de ellas para roncadores, con capacidad total de 60 plazas. Además un gran patio acondicionado para comidas y un detalle curioso: una fuente con cascada para relajar los pies. La verdad es que está muy bien, me gusta. La próxima vez lo tendré en cuenta, no ha lugar gastarse 24 € por una habitación contando con este albergue por tan solo 7 €.

          La tarde va cayendo lentamente. Hoy paso de cena, he comido demasiado. Es hora de retirarse a descansar.

          Buenas noches y hasta mañana.

        

Azofra-Grañón Belorado-Burgos

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