La Grajera "...el panorama hacia Logroño insuperable..."

10ª Jornada
Domingo, 27 de abril de 2003

Logroño-Ventosa

Parcial 18 Km; Total 249,8 Km; A Santiago: 575 Km

Habitación con vistas

             Tras la mala noche pasada, salgo del Albergue con la difícil tarea de encontrar, es domingo, un sitio donde desayunar. Todos los bares están cerrados así que como no quiero marchar en ayunas hasta por lo menos Navarrete, entro en el Hotel Goya a hacerme un buen desayuno de buffet. Los clientes que se hallan desayunando en esos momentos me miran como si fuera un bicho raro, parece como si no hubieran visto un peregrino en su vida. Yo voy a la mía y resuelvo la situación con un opíparo desayuno.

        Como de costumbre, la salida de Logroño por la Avda. de Burgos se hace interminable. La subida a La Grajera se encuentra muy concurrida con deportistas haciendo "jogging", ciclismo o simplemente senderismo. Tras pasar junto al lago donde algunos pescadores intentan que algún incauto pez pique el anzuelo, comienzo entre pinares la subida al Alto de la Grajera. Hoy hace un día espléndido y el panorama hacia Logroño insuperable. Paso junto a la serrería donde los peregrinos construyen primitivas cruces con los restos de madera esparcidos por el camino y que enganchan en la alambrada de protección de la autopista. Todo está igual a como lo ví en mi primer Camino.

        Llego sin problemas a Navarrete con el calor haciéndose notar y hago un descanso en un banco de la placeta de la fuente. Charlo con un grupo de peregrinos canarios que van haciendo tramos de Camino apoyándose en una furgoneta.

        Reanudo la marcha, paso junto al cementerio en cuya puerta de entrada principal está adosada la fachada del antiguo Hospital de San Juan de Acre cuyas ruinas se encuentran un poco antes de entrar a Navarrete. Tomo una fotografía del relieve de la "bicigrina" belga Alice de Graemer muerta en accidente de tráfico en el año 1986.

        El calor va en aumento por lo que aligero mis pasos para llegar cuanto antes al Albergue de San Saturnino en Ventosa. De momento hemos llegado solo dos peregrinos por lo que intuyo que vamos a estar en familia.
Una "habitación con vistas"

        José Luis, el propietario del albergue es muy amable conmigo. Tras conocer los problemas que tengo durante el sueño, me asigna una litera en el dormitorio situado en la segunda planta. Aquí puedes roncar todo lo que quieras -me dice José Luis- creo que estarás solo. Es un privilegio digno de agradecer y por si ésto fuera poco, qué vista mas hermosa a través del balcón!! He tenido la suerte de encontrar una "habitación con vistas" de las pocas que existen en los albergues del Camino y además toda la vista para mí solo. Un paisaje de verdes trigales, pinares y montaña con diversos tonos verdosos se dibuja tras la hilera de macetas de floridos geranios afirmadas en la barandilla del balcón forjada con arte, para un cuadro. Me quedo un rato extasiado llenándome de tanta belleza. He dado con un Albergue de ambiente acogedor. El de Navarrete es un cinco estrellas, así lo expresé en mi primer Camino, este es mas sencillo pero se respira paz y tranquilidad por todos los costados, me quedo con él.

        En el transcurso de la tarde nuevos peregrinos se han instalado. A media tarde, José Luis nos invita a un vino español "cosecha propia". Alrededor de una gran mesa nos juntamos todos: dos francesas, la parisina Joelle (freelance) y la jovencísima y simpática Samia de Toulouse, un austriaco, un holandés, dos mujeres canadienses y un servidor como peregrinos y el anfitrión José Luis. Mientras tanto llegan Enrique, socio de José Luis, y el hospitalero brasileño Acacio, gran conocedor del Camino.

     Terminado el vino español, la canadiense Paule se ofrece a preparar la cena con los ingredientes que habíamos comprado antes en la tienda. Prepara un guiso típico canadiense que todos degustamos con buen apetito, estaba buenísimo. Buena cocinera, sí señor.

     Después de una sobremesa típica de albergue donde todos nos expresamos como Dios nos da a entender llega la hora de retirarse a descansar. Me despido de José Luis y de Acacio a los que agradezco su generosa hospitalidad.

     Ni que decir tiene que esta noche duermo a mis anchas y nunca mejor dicho en la gloria, en la espaciosa "habitación con vistas" que me ha tocado en suerte.

     Buenas noches y hasta mañana.

 

Los Arcos -Logroño Ventosa-Azofra

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