Camino Aragonés KM 0

1ª Jornada
Viernes, 18 de abril de 2003

Somport-Jaca

Parcial 31 Km; Total 31 Km; A Santiago: 827 Km

El Camino Aragonés I

         Hoy es Viernes Santo y de acuerdo con la tradición debería ser un día oscuro y gris pero nada más lejos de la realidad, ha amanecido un día espléndido primaveral, quizá un poco fresco, pero eso resulta bueno para un peregrino de a pié.

      Abside sur de la Catedral de JacaSon las siete y media y ya me encuentro dispuesto a salir del apartamento de mi hermano Carlos en Jaca. No hay prisa, el autobús de la Línea Amarilla que recorre los valles del río Aragón y que me trasladará a Somport no sale hasta las ocho y veinte, así que me acerco a un bar de la Avda. de Francia donde hago un buen desayuno. Después por la c/ Mayor y callejas del casco viejo me dirijo a la Estación de Autobuses contemplando de pasada los exteriores de la vetusta Catedral de Jaca, construida casi en su totalidad en el más genuino estilo románico y en cuyos muros se aprecia por las piedras erosionadas, la huella del inexorable paso del tiempo. Destacan alrededor del conjunto las molduras tipo ajedrezado jaqués que podremos ver repetido a lo largo del Camino de Santiago en la mayoría de las construcciones románicas.

        A la Estación de Autobuses comienzan a llegar bastantes jóvenes que seguramente estén aprovechando las vacaciones de Semana Santa y el buen tiempo reinante para deslizarse por la nieve que queda en las pistas de esquí de Candanchú o Astún en los últimos coletazos de la temporada. El autobús sale finalmente completo.

     Durante el recorrido por esos hermosos valles entre altas montañas regados por el río Aragón y afluentes, no tengo más remedio que pensar en la aventura que estoy a punto de iniciar. No cabe la menor duda que la ilusión me embarga, pero la empresa reconozco que no será fácil. Calculo unas cuarenta jornadas para despachar los 858 km que separan Santiago del Puerto de Somport (Summus Portus), posiblemente el paso de los Pirineos mas meridional de los utilizados por los peregrinos europeos que confluían en Toulouse. La verdad es que la distancia a Santiago es mas que respetable y la experiencia anterior me aconseja actuar con prudencia. Plantearía la etapa Somport-Jaca en dos fases, hoy me contentaría con llegar a Villanúa, prácticamente la mitad del recorrido, comería allí y seguidamente tomaría el autobús para pernoctar en Jaca y al día siguiente concluiría la etapa, de esa forma iría desentumeciendo los músculos; todos los consejos coinciden en limitar la distancia de las primeras jornadas.

       Sin apenas darme cuenta el autobús llega a la Aduana de Somport, completamente desangelada, parando junto al Albergue Aysa, fin de trayecto para mí.

       Descienden conmigo dos varones de unos cuarenta y tantos años a todas luces excursionistas y una joven con el mismo aspecto. Así que iba a ser posiblemente el único peregrino en el día de hoy que iniciaría el Camino en este punto. ¡¡Qué diferencia con la tumultuosa salida de Roncesvalles!!. Son las nueve y veinte, buena hora. Frente a mí las laderas nevadas que conforman el Circo de Candanchú y un mojón muy especial: el Km 0 del Camino Aragonés; grabado en la piedra se puede leer la distancia hasta Santiago, 858 Km.

Circo de Candanchú     A la izquierda del mojón una escalerilla con barandilla de troncos, es el comienzo del Camino. Sin mas demora inicio el descenso. Algunos rodales de nieve vieja esconden el sendero, la nieve cruje bajo mis botas, hay que pasar con sumo cuidado para evitar resbalar. Continúo descendiendo hasta llegar a la carretera que cruzo. Allí alcanzo a la joven excursionista, la saludo y sigo mi marcha.

     Llego a las ruinas del que fue Hospital de Peregrinos de Sta. Cristina. Allí debo detenerme para guardar unos momentos de silencio y reflexión en recuerdo de Luis Ludovicum, un buen amigo y peregrino que nos dejó. Nos deleitó y emocionó con su relato del Camino Inglés que superándose a sí mismo realizó con gran tenacidad y fuerza de ánimo y concluyó poco antes de fallecer. Una parte de sus cenizas fueron esparcidas en ese mismo lugar por su compañera Maitía. BUEN CAMINO!! Peregrino Ludovicum.

     Continuo la bajada por sendas que en algunos momentos se hacen peligrosas hasta la altura del Puente del Ruso. Sigue la pendiente hasta llegar a un puentecillo que cruza el río. Allí pierdo las flechas, tomo a la izquierda por una pista en ascenso en dirección al Camping pero sigo sin ver señal alguna de Camino. Pregunto en el bar y me dicen que voy mal, debo retroceder hasta la entrada del Camping y tirar a la izquierda. Así que retrocedo y es cuando veo la espalda de la joven excursionista, la sigo y alcanzo. Comentamos si iremos por buen camino, ella también se muestra algo dudosa pero piensa que la dirección que hemos tomado debe ser la buena porque se dirige hacia la carretera, de todas maneras la cabañera se termina y tenemos que cruzar campo a través por unos terraplenes hasta que retomamos por fin el Camino sin lugar a dudas, las flechas amarillas así lo indican. Han sido unos momentos de confusión.

     La chica se llama Elvira y decidimos marchar en compañía. Al poco rato alcanzamos la carretera y entramos en Canfranc-Estación. En la Oficina de Turismo me estampan el sello.

     Continuamos por la carretera que se abandona por la izquierda tras pasar un túnel, allí pasamos junto a la Torre de Fusileros, descendiendo por unas escaleras para cruzar de nuevo el río Aragón.

     Durante el trayecto entre hermosos bosques, charlamos de nuestras cosas. Elvira reside en Erandio. La digo que conozco el pueblo, estuve allí unos días durante la construcción de unos remolcadores. -No sería en los Astilleros Ardeag??- me responde. Pues sí, exactamente fueron esos astilleros los encargados de la construcción. -Pues allí trabaja mi padre- me dice sorprendida. -Casualidades del Camino- la contesto también con sorpresa. Seguimos hablando un poco de todo, sobre Erandio, Bilbao, la ría, los barcos, etc. etc. y casi sin darnos cuenta nos encontramos entrando por la calle principal de la localidad de Canfranc. Allí es donde Elvira está hospedada en un Albergue Juvenil y aprovecha para pedir el picnic incluido en el precio del alojamiento.

Puente Medieval- Canfranc     Continuamos hacia Villanúa teniendo que cruzar otra vez el Río Aragón por un bonito puente medieval, llamado de los Peregrinos, el Camino pasa junto a los cañones que forma el río que discurre por la derecha con unas vistas impresionantes. Después nos adentramos en un bosque de coníferas. La parte izquierda del camino está protegida por un talud de piedras, una capa compacta de un tipo de musgo que jamás había visto cubre las piedras a uno y otro lado de la pista, se puede meter el puño entre el musgo de lo espeso que está. El Camino en este tramo es verdaderamente encantador con el murmullo de las aguas del río y el incansable trinar de los pájaros como música de fondo. Luego se salva la carretera por debajo de un túnel donde hay que agacharse para no dejar los sesos en el techo, se cruza de nuevo la carretera hacia la izquierda desembocando en lo que debió ser una calzada romana secundaria aprovechando una falla del terreno, poco después se llega a la caseta donde se sacan las entradas para visitar la Cueva de las Güixas (brujas). En ese punto se puede tirar a la derecha en dirección a la carretera o a la izquierda hacia el pueblo de Villanúa.

Catarata junto al Camino, poco antes de llegar a Villanúa     Como queremos comer allí, tomamos la flecha de la izquierda y en el centro del pueblo se encuentra el Albergue Tritón donde tenía yo previsto parar. Después de reposar un poco la comida me despido de Elvira agradeciéndole su grata compañía. Ella piensa continuar un poco más, seguramente hasta Castiello de Jaca. Me he dado cuenta que Elvira tiene alma de peregrina, estoy seguro que el día menos pensado se lanza al Camino.

     Yo me dirijo hacia la carretera para esperar el autobús que debe pasar a las cuatro y veinte. Pero llegada la hora el autobús no aparece, y después de casi una hora esperando nos enteramos que había sufrido una avería y por lo tanto hasta las nueve no pasaba otro y después de pensarlo unos instantes decido continuar a pié hasta Jaca, ya veremos en que estado llego.

     Sigo por el camino que discurre paralelo a la carretera y después de unos kilómetros pierdo las señales, debo haberme pasado. Como la carretera conduce también a Castiello pienso que la pérdida de flechas es irrelevante. Continuo por el arcén hasta una curva donde se encuentran un grupo de casas en un lugar llamado Villa Juanita. Allí consigo ver las flechas amarillas que me apartan de la carretera y por una cabañera en suave ascenso llego a la localidad de Castiello de Jaca por su parte más alta. Desciendo por la empinada calle Santiago hasta el barrio bajo, junto a la carretera y allí hago un descanso de cinco minutos, mientras tanto echo un vistazo por si estuviera Elvira por ahí pero no la veo, ya debe estar de vuelta.

     El Camino se separa de nuevo de la carretera por la derecha hasta dar de frente con el río Ijuez (afluente del Aragón) que hay que cruzar por unos pontones con bastante riesgo de perder el equilibrio y consiguiente chapuzón en agua helada. Menos mal que lo vadeo sin novedad aunque sí con cierta dificultad, el río va bastante crecido.

     Ni que decir tiene que mi cuerpo y piernas van notando los kilómetros y además siento un ligero nerviosismo porque el tiempo pasa y la tarde va declinando. Como el firme del Camino es aceptable acelero el ritmo, ahora la cabañera discurre por la margen izquierda del Río Aragón que a estas alturas va tomando anchura y cobrando fuerza.

     Sobre las siete y cuarto llego a la Ermita de San Cristóbal que se encuentra cerrada como de costumbre, solo me quedan dos kilómetros escasos para llegar, menos mal. Tomo después una pista con duro repecho que enlaza con las primeras casas de Jaca. Son ya las ocho cuando atravieso el centro de la villa entre un gentío que está contemplando las tradicionales procesiones del Viernes Santo, para procesiones estaba yo. Me dirijo al Albergue para estampar el sello en la credencial, me encuentro bastante cansado, mi cuerpo ha acusado el esfuerzo, ya veremos si mañana puedo levantarme, ha sido una verdadera paliza.

     Así que al apartamento a darme una buena ducha, cenar algo para recuperar energías y a acostarse pronto.

     Hasta mañana si Dios quiere. Buenas noches.

Jaca ante la Peña Oroel

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